¿La verdad de la realidad?

Eynard_ Perfil Casi literal

Leyendo una charla de Werner Herzog sobre la verdad y lo sublime se me encendió la cabeza recordando nuestros acontecimientos y nuestra vida que la pasamos muchas veces, porque claro está que todas las veces no, de un tajón, es decir de un solo, de un vuelo, de un vistazo, de un momento lleno de momentos que conforman una totalidad que llamamos a veces como vida, etc. Al fin, la vida con la que nos encontramos y que no la hallamos y que se nos escapa de las manos.

Herzog entre muchas otras cosas interesantísimas menciona unos hechos puntuales sobre esa vida (esa realidad) más cercana a la nuestra y que es la que estamos viviendo en este instante o, bien podría ser, que estamos dejando de vivir y la otra que se aleja allá por la magia de las montañas y/o la selva y aquí se refleja en el pueblo indígena de los machiguengas que viven en la selva peruana al este de los Andes e involucra al mar (ese mar tan nostálgico, melancólico, furioso, tempestuoso y que produce tanto miedo como fascinación).

Como dije, la primera nos aborda más fácilmente porque habla de la tecnología que está casi que sitiándonos en una campo de guerra perdido y desierto o en un castillo que será aniquilado, pues ataca aquello que podemos llegar a apreciar mejor para nuestra diario vivir: la realidad o, más exactamente, «nuestro entendimiento de la realidad» que ya lo vamos encontrando difuminado y que se nos aparece tan real pero sin ser real en los efectos especiales en el cine, por ejemplo, en los juegos virtuales, los chats que desfragmentan nuestra visión del tiempo y el espacio porque estos se conectan en circunstancias inverosímiles, las mentiras en photoshop en potencia que laten para surgir y engañarnos de un momento para otro, esos realities en la tele que creo que su objetivo es imitar la vida real pero de una manera tan rara, ajena y falsa, etc. (Creo que esto para muchas personas de principios del siglo XX para abajo es suficiente para volverse loco como a veces sí lo hace con algunas otras que ya han cumplido el medio siglo y han llegado tarde al chorro despepitado de los avances tecnológicos –este mismo que estamos utilizando ahorita sin ir más lejos–. Todo esto a diferencia de los que ya van naciendo en este siglo que parece que, como dice Saramago, ya van naciendo con la habilidad de manipulación tecnológica como si fuera un chip incrustado desde el vientre. También estamos nosotros que, si es que tuvimos alcance a una computadora desde pequeños, nos parece este mundo tan familiar).

Ahora regresando con los machiguengas, resulta que ellos no estaban seguros si del otro lado de los Andes había  un «monstruoso cuerpo de agua, un océano, o de que esa agua monstruoso, el Pacífico, fuera salada». Al final tenían razón en todo. Pero, lo más importante es que por ciertas cuestiones viajaron dos delegados del pueblo y Herzog al mar. Los dos delegados, al ver el mar lo que hicieron fue inspeccionar su extensión hasta hundirse en sus aguas hasta las axilas, probar su agua y, por último, guardar el agua del mar en una botella «cuidadosamente» sellada para enseñársela al resto de habitantes de su pueblo porque, y esto es lo más importante, «si existe una botella con agua de mar, el resto del océano también debe ser real».

Bueno, esto me abrió los ojos y de nuevo esclareció la dirección del cauce al que nos dirigimos a través de la diferencia que tenemos, nosotros como seres humanos, para comprender la vida y el extremo al que hemos llegado para que la falsedad y la mentira rotundas vayan poco a poco gobernando nuestro entendimiento que es nuestra realidad y, en cierta manera y viendo las cosas desde este punto de vista, también es nuestra vida. Al menos en concepto estamos como estamos, mientras vamos olvidando la esencia del «confiable terreno de lo práctico» al que también le agregaría una carga mágica aunque pueda sonar contradictorio y paradójico para algunos: la realidad es tan real que es fantasía y, a veces, viceversa (García Márquez, Carpentier, Rulfo, etc.). La esencia de los machiguengas por algo es milenaria como lo es la de esos pueblos que aún no han sido invadidos tanto por la radical cultura de masas occidental que nos parece genial pero tanto daño causa. (Conste que no tengo nada en contra de la tecnología y todo eso, solamente en el exceso).

En fin, siempre digo que a este paso sí llegaremos como dicen las novelas y los cuentos de ciencia ficción de Asimov, Bradbury, etc. y ya no dio tiempo de hablar de lo sublime.

(Este es el link para aquellos interesados en la charla: http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=2620).

¿Quién es Eynard Menéndez?

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