Entrevista I, Jordi Tercero

Eynard_ Perfil Casi literal
Eynard Menéndez

 

¿Alguno de ustedes sabe quién es El paxte pa´fregar o, más bien, Jordi Tercero? Pues bien, les comento rapidito que es un músico con grandes influencias de ritmos latinoamericanos como el son jarocho de México, el landó y el festejo de Perú, el son cubano, el son llanero de Venezuela y Colombia, etcétera. Además de otras artes escénicas como el circo, al danza contemporánea, y ahora, el teatro. Todo esto se fusiona con música electrónica y cosas por el estilo para ofrecer una propuesta, claro, orgánica y electrónica.

El 6 de junio de este año, Jordi se presentará en el Teatro Nacional con un nuevo proyecto: Estropajo pa’fregar, con una técnica de improvisación se sound painting, pero en conjunto reducido. Aquí se experimentará con el orden y el desorden, lo urbano y lo rural, lo acústico y lo electrónico junto con cinco personajes mutantes, enfermos, locos, mitad animales y mitad humanos para representar y hablarle a la cara a esa sociedad y a ese mundo que los ha marginalizado y convertido en una entidad inhumana que ellos detestan ser. Bueno, aquí pueden saborearlo un poco (https://soundcloud.com/el-paxte) y aquí tenemos una entrevista íntegra (en todo el sentido de la palabra) con Jordi, de unos 44 minutos más o menos:

EYNARD MENÉNDEZ_ (…) sí se escucha…

JORDI TERCERO_ Sí.

E.M._ Va.

J.T._ Tenés que acercarte al micrófono.

E.M._ Muy bien. ¿Qué onda?

J.T._ ¿Qué onda vos Eynard?

E.M._ ¿Qué tal la vida?

J.T._ Bien vos, aquí… Antigua lo trata bien a uno.

E.M._ ¿Será vos?

J.T._ A mí sí, verdad.

E.M._ Está bueno, buena suerte… Pues sí mano, El paxte… ¿De dónde venís?

J.T._ Ehhh… Yo… de la capital.

E.M._ Mjm.

J.T._ ¿O de dónde viene El paxte?

E.M._ De dónde venís vos y tus andanzas… musicales, humanas, de todo.

J.T._ Nací en la capital verdad vos, así que todo mi bagaje como niño y adolescente fue en la ciudad de Guatemala, pero después mi bagaje musical lo aprendí en Europa, en Francia precisamente con gente latinoamericana. Entonces mi bagaje es como europeo y latinoamericano al mismo tiempo. He aprendido música de México, Nicaragua, Perú, Colombia, Brasil y ya. Eso, básicamente, es de dónde vengo hasta hoy.

E.M._ Ahorita que dijiste eso de que te fuiste a Francia y estuviste entre una mezcla latina y europea, me acuerdo de un montón de escritores… primero guatemaltecos y de ahí latinoamericanos que emigran a Francia (o Europa) y de ahí van a reunirse con sus amigos latinoamericanos o de su mismo país y toda la cosa, tratando de buscar un poco de refugio al final de cuentas entre tanto extraño. Entonces, bueno, al final, cómo creés vos que hubo ese cambio de mirar la música de primero y también un país y una situación, digamos, de país y de todo a partir de ojos en donde de primero estás aquí dentro y luego afuera, a partir de que vos lo estás viviendo y luego lo ves y lo vivís al final de cuentos, pero desde arriba, desde otro lado, desde afuera.

J.T._ Sí, eso es algo bien extraño porque yo realmente aprendí sobre mi país y, bueno, Latinoamérica en general estando afue… O sea, aprendí más estando afuera que estando adentro, pero yo siento que es una onda que la genta allá me miran verdad, simplemente por mi físico y dicen, bueno, no sos francés ya de por sí, ehh…, sos extranjero, ok, y ya te catalogan como extranjero. Te enmarcan en esa casilla de extranjero y lo primero que te van a preguntar es de dónde sos y por qué estás aquí verdad. Entonces, ah, soy de Guatemala. Guatemala: mayas, fin del mundo, etcétera. Entonces la gente en su curiosidad tan inocente, verdad vos, te va haciendo preguntas que te das cuenta que en realidad vos no sabés responder. Y…, por ejemplo, la cuestión de la música, ah, “tocá una canción de Guatemala”. Shhh… Silencio total verdad vos. Y hasta la fecha no me sé canciones de Guatemala más que de rock, les podría tocar rock, rock guatemalteco, yo qué sé, pero… reggae, pero, una canción tradicional guatemalteca, solo me sé Luna de Xelajú el primer verso y ya. Entonces, desde ahí empecé yo a interesarme en la música…, pues de Guatemala todavía me está constado, pero de Latinoamérica, y de Guatemala me interesé mucho en la historia, en la situación actual, toda la política. O sea, a mi nivel, yo no soy ningún académico ni nada. Pero sí, ahí es en donde yo me interesé, por esa vista del extranjero verdad. Y entonces yo me interesé mucho en el país, en Latinoamérica, tuve un programa de radio en donde hacíamos análisis. Éramos diversos…, había gente de Geografía, poetas, músicos, antropólogos… Y así fui aprendiendo yo todo eso. Todo lo que acontece un poco a Latinoamérica.

E.M._ ¿Y creés que hubiera ocurrido lo mismo si hubieras permanecido aquí?

J.T._ Tal vez sí.

E.M._ ¿Sí?

J.T._ Tal vez sí.

E.M._ Tarde o temprano.

J.T._ Sí.

E.M._ Ya. Y cuando te preguntaban qué hacías ahí, ¿qué decías?

J.T._ Mmm… Les decía: estoy viviendo acá… porque era verdad, al principio me fui a estudiar, pero ya rápido dejé los estudios porque no cuadraba yo con la universidad y me puse a trabajar y a hacer lo que yo quería básicamente. Lo que decía yo era: yo estoy aquí porque quiero. Conocí a muchos guatemaltecos que estaban allí exiliados, la mayoría de guatemaltecos que estaban en el exilio.

E.M._ ¿Y había una razón más allá de por qué querías estar ahí?

J.T._ Bueno, yo… se podría decir que salí huyendo de Guatemala en algún momento, pues, tenía yo problemas un poco con la familia, andaba metido yo un poco en las drogas, no quería yo más estar en mi casa, en la casa de mis papás, entonces la salida que yo encontré fue irme a un océano de distancia, marqué realmente la distancia con mis papás, con mi familia… No me arrepiento.

E.M._ ¿Y luego de Francia?

J.T._ Luego de Francia…, me aburrí también. Tenía muchas ganas de regresar a Guatemala, entonces empecé a ahorrar dinero, regresé a la universidad, hice aparte otras capacitaciones en todo lo que es música, grabación, estudio. Trabajé, ahorré dinero y justo antes de morirme me enamoré y paré en Brasil. Y según yo iba a vivir en Brasil y a los dos meses dije no, me regreso a Guatemala y heme aquí.

E.M._ ¿Y la vida de dos meses en Brasil musicalmente?

J.T._ Enriquecedora, pero muy solitaria, bastante solitaria, yo no hablaba la lengua, uno dice que se parece al español pero es bastante difícil. No estaba en mis mejores condiciones, entonces yo lo que hacía era que tocaba en la calle, de eso, de eso vivía la verdad. Y allá pagaban bien, como yo tocaba música en español, ellos no conocían, tenía un instrumento mexicano que es el requinto jarocho que ellos no conocían, entonces la verdad me iba bien tocando en la calle, eso hacía todos los días.

E.M._ ¿Y de regreso a acá, a encontrarse en medio de la nada o en medio de algo?

J.T._ Y de regreso a aquí, bueno, la historia es que en realidad yo tenía un proyecto, tengo un proyecto de estudios de música tradicional guatemalteca verdad. Más que estudio, grabación y documentación porque a mí a veces me gusta chaquetearme la cabeza como dicen los mexicanos. Entonces yo, básicamente, mi propósito es grabar audio, video si se puede y sobre todo aprender, la música de aquí, los diferentes ritmos de aquí para yo después poder hacer fusiones con la música de Guatemala. Entonces, ese es el proyecto con el que yo iba a venir a Guatemala. Lo dejé por irme a Brasil, luego vine a aquí (Antigua) y dije, bueno, ya que estoy aquí lo voy a empezar a hacer porque tenía el dinero que había ahorrado y lo empecé a hacer y en esas estoy. Me fui a Livingston a grabar a unos…, a Charly Sánchez, un amigo. Luego me fui a Salamá al Museo de la marimba y por el momento tengo que editar todo eso. Entonces eso es lo que encontré yo para hacer aquí verdad y vine a caer en medio de un hoyo, un gran vacío en donde yo ya no conocía a nadie, nadie me reconocía, entonces ¿vos quién sos?

E.M._ La misma pregunta: ¿quién sos y qué hacés aquí?

J.T._ Y no parecés guatemalteco, entonces de dónde venís. Y me hablaban en inglés de una vez, a la gran… Me costó asimilar eso, pero ahorita ya, como dijo el Smily: “a todo se acostumbra uno”.

E.M._ (Risas). Macabro. ¿Y ese proyecto creés que surgió en Francia a partir de las preguntas que te hacían y que vos mismo te preguntabas acerca de tu país o, también, inevitablemente, tarde o temprano iba a surgir?

J.T._ Yo digo que inevitablemente tarde o temprano porque ese proyecto surgió con la música, yo aprendiendo música de América Latina tradicional y me empecé a dar cuenta que habían ritmos que son los mismos, no exactamente los mismos, pero que tienen las mismas especies de raíces en Brasil, ponete, en Brasil o Venezuela y en México, y en Nicaragua también y en Guatemala también y en Colombia también, entonces ahí fue cuando me empecé a interesar…, puchis, en Guatemala qué habrá de esto, cómo se utilizará este ritmo, en qué circunstancias. Entonces eso surgió más de ahí por la curiosidad verdad vos, y de la música y de lo que nos une, hay versos que encontrás en México y en Venezuela, países que están a no sé cuántos kilómetros de distancia encontrás los mismos versos cantados, las mismas canciones, casi los mismos ritmos. Interesante me parece simplemente, es pura curiosidad. Bueno, y con el afán de valorizar, de que no se pierda, que los jóvenes, verdad…, porque qué triste, es una riqueza…, todas las músicas tradicionales te hablan de algo, de historia o simplemente de la vida cotidiana de la gente, de los campesinos… Entonces me parece una lástima que eso se pierda. Con el que estoy trabajando en Livingston, él es el único en tocar ese estilo de música, es un señor como de cuarenta y cinco años, se muere y se acabó. Entonces, hay que trabajar en eso.

E.M._ ¿Y luego El paxte, de dónde viene?

J.T._ Y luego surgió, sí, esto del Paxte, pues, quería hacer algo propio, algo… yo siempre estuve tocando con gente, con otros grupos música tradicional, música de otras gentes y mi música la tocaba realmente solo con unos amigos guatemaltecos que conozco desde que tengo tres años, que se fueron a Francia también, pero ellos después se fueron a otra ciudad y ya nos veíamos muy poco. La oportunidad de hacer música juntos se nos da muy poco, entonces me encerré simplemente, me encerré y empecé a tocar canciones y…, era como una especie de limpieza para mí, pero también como… siempre digo lo que pienso diría el de Calle 13 o más bien siempre canto lo que pienso, entonces empecé a cantar contra políticos, contra situaciones, contra polvos en la cara, yo qué sé… Entonces también es una especie de limpieza, para restregarles en la cara, entonces de ahí viene el sentido de paxte con limpieza y después todo esto de fregar la loza en España o si querés en un lenguaje más chic, la gran puta, vamos a fregar la loza y aquí en Guatemala fregar es chingar, entonces también por ese doble sentido me gustó ese nombre. Tenía rastas también, parecía un paxte.

E.M._ (Risas).

J.T._ ¿Qué puedo hacer?

E.M._ ¿Y eso todavía continúa en simultáneo con el otro proyecto de investigación, documentación, recopilación, etcétera?

J.T._ Sí, eso va en simultáneo, pero hace poco me enteré de que ya hay otro cuate que también se llama Paxte, entonces creo no sé qué voy a hacer, creo que ya va a terminar esto del Paxte, sí, creo que pronto llegue a su fin.

E.M._ ¿Y a dónde creías que iba a llegar El paxte como proyecto o a qué te referías como proyecto?

J.T._ Este proyecto yo lo miro así como una banda, como un grupo de mínimo unos cinco y tratando de hacer algo diferente, algo distinto de lo que se suele estar escuchando aquí, agarrando siempre ritmos latinoamericanos y fusionarlos con cosas más nuevas para inspirar a los jóvenes con electrónico, con hip hop, slam y por qué no teatro, danza, no sé, me encantaría hacer un proyecto así, dirigirlo, dirigir el proyecto.

E.M._ ¿Y de ahí viene la experimentación porque te presentás como también trova experimental, de ahí surge?

J.T._ Sí, exacto, por qué trova experimental, porque… para empezar porque improviso mucho en los conciertos, hay momentos en que yo improviso una introducción o una conclusión o un solo totalmente libre en la guitarra, trato de meter armonías extrañas si lo ves desde un punto de vista musicológico, trato de meter armonías extrañas, disonancias, cosas feas, pues, entre comillas feas. Ehhh… y la imagen del trovador, retomando a los antiguos trovadores, ¿no?, que iban con su guitarra o bueno, más bien eran tres o dos, iban cantando las noticias del pueblo o historias de ellos o que se murió la chucha de doña Tonis, etcétera, cantando las cotidianidades e insisto, con ritmos latinoamericanos. Y la tradición de la décima también, me gusta mucho y que usaban antes los trovadores. Los trovadores vienen de…, o sea vivieron aquí como vivieron en Europa. Así me siento porque toqué mucho en la calle. En Europa estuve tocando mucho en la calle, en Brasil. Siento que es así, y la gente, a veces yo digo trova y ya piensa en Silvio Rodríguez, Pablo Milanés…, sí, me sé algunas de ellos verdad vos, pero no me gusta mucho cantarlas porque todo el mundo las conoce (risas). Hay otras cosas.

E.M._ ¿Entonces sos como un recuperador del  trovador primigenio, del contador de las cosas, contador de noticias, contador de amores?

J.T._ Sí verdad vos, recuperador o ultrajador, no sé…, pero yo creo que sí se transmite la idea. Y guatemalteca porque en el repertorio meto canciones mías o versos míos. Estoy tocando un rito que es tradicional mexicano o chileno o venezolano y voy a meter décimas mías o décimas de Arce o de cualquier otro poeta, del Eynard o del Pol, así cosas verdad vos. Entonces de ahí salió esto del Paxte que ahorita yo siento que va a ser realmente el debut, ahorita con el concierto del 6 de junio que vamos a tener en el Teatro (Miguel Ángel Asturias), eso va a ser El paxte y de hecho ese proyecto se llama, más bien, Estropajo pa´fregar.

E.M._ ¿El paxte desapareció?

J.T._ Sí, o sea, hay todo un campo lexical, cómo se dice, es todo un lenguaje, estropajo, estropajo pa’fregar, fregar la pita, fregando con el paxte, se pueden encontrar muchas formas de… y no solo llamarlo paxte, como lo que hablábamos el otro día que de repente la gente ya…, ah bueno, sos paxte, él es el paxte, cuando, bueno, en realidad era un proyecto mío porque en el Facebook y etcétera, está ahí, como el paxte.

E.M._ ¿Y este proyecto con el que te confunden, este proyecto y vos desde cuándo está, cuándo surgió El paxte pa’fregar?

J.T._ Este ha de haber surgido hace como un año. En un año recobrás una identidad de Paxte, te retoman en realidad verdad vos.

E.M._ ¿Y el Estropajo también va como un proyecto de comienzo y fin o va más allá?

J.T._ Mi meta es el 6 de junio, ya después de verá porque lo estoy haciendo con amigos, con amigos que conozco desde hace años, años, años. Entonces por eso creo que va a ser especial porque no son gente que se dedica a la música y que son músicos profesionales en el sentido que viven de la música, es gente que ya tiene trabajo, uno tiene una hija, entonces, entre ellos está Jean que sí es músico, pero los demás son amigos verdad, amigos, amigos, amigos que les gusta la música y son buenos músicos, creo que eso es lo importante en este proyecto, volver a tocar con ellos porque no toco con ellos desde hace miles de años y sobre todo que ellos entienden. Entonces, yo los buenos proyectos que he visto así, que más me han impresionado y que he tenido la oportunidad de hablar con la gente que hace esos proyectos, son sus cuates, son sus cuates o es gente que realmente no se ha visto ninguna vez en su vida y blam, tienen un concierto. Los jazzistas hacen mucho eso verdad vos, o sea, ni ensayan ni nada, directo, blam, a improvisar.

E.M._ ¿Ese momento, ese conjunto es una desprofesionalización de la música, es algo espontáneo, la espontaneidad que va a surgir?

J.T._ Sí, totalmente.

E.M._ ¿Más tarde?

J.T._ Quiero seguir con esto del Cojomulew (perdón si hay errores) que se llama por el momento, este proyecto de documentación de música tradicional. “Cojom” es música y “ulew” tierra, tierra de la música, pero me interesa mucho la música que se hace en Livingston, la música garífuna, creo que me voy a centrar un poco por esos rumbos, tal vez eso sea lo que sigue. (…) Ya después tengo proyectos de montar, por ejemplo, una escuela de jazz, me gustaría hacerlo mucho en Livingston porque ahí saldrían unos músicos que te cagás…, la cosa es darles las oportunidades que no tienen. Ricardo Arjona fundó una escuela de música ahí hace como nueve años, pero ya no le dio seguimiento, los instrumentos ya no sirven, se han deteriorado un montón, es gratis y hay bien pocos alumnos. Ahí fui yo a dar un taller, pero es triste verdad, ves el potencial que hay ahí, puchis… Vas a regalar 500 saxofones, 40 trompetas o yo qué sé, las regalás así, en las casas y la gente se va a poner a tocar y se van a volver unos monstruos…, sí, tienen ritmo ahí, en la sangre, entonces yo creo que ese es un proyecto pero bastante más adelante tal vez.

E.M._ ¿Y qué te provoca la música, así, dentro de una visión de mundo, una visión de mundo, de vida como tal, de sociedad, de realidad?

J.T._ Pues las artes en general, si hay arte va a haber vida, va a haber felicidad, ideas nuevas. Y eso hay que seguir apoyándolo aquí y la gente que lo hace que sea valorizada y que se le dé chance de vivir de eso y así la gente va a disfrutar más de esas cosas. Por ejemplo, qué alegre salir al parque y que hayan chavos malabareando o que en la esquina te encontrás un espectáculo de títeres o que en la otra esquina un chavo tocando guitarra y en la otra esquina un mimo, esas cosas creo que se están empezando a dar en Guatemala, creo que aún falta mucho, mucho trabajo. Ojalá en un futuro. La gente se abre y que le gusta de verdad el arte, que se atrevan a reírse y a compartir con la gente. Creo que la gente se vuelve más creativa al ver cosas diferentes y se vuelven más creativas en su trabajo, en lo que hacen o en la cocina o qué, nos vamos a manifestar pero por qué no de una forma creativa.

E.M._ ¿Qué tan probable te parece eso en una sociedad tan quebrada, tan desunida, tan violentada después de treinta años y diez años más, después de tanta violencia y tantas cosas por ahí?

J.T._ Pues…, difícil, difícil, pero no soy pesimista en ese sentido, yo digo que vamos para bien, espero que aquí a algunos diez años ya algo haya cambiado, si no es en diez en veinte, yo digo que va a ir mejorando. O mejora o empeora o nos hundimos y vamos de regreso. Pero no, creo que hay gente que está haciendo cosas interesantes, solo es de unir fuerzas también, eso se va a ir dando poco a poco porque siento que a veces estamos un tanto polarizados, cada uno en su hoyo, pero ahí vamos a estar escarbando para encontrarnos debajo de la tierra, hay que echarnos la mano entre todos, entonces yo sí veo esto positivo. Y hacer sin esperar, sin esperar de las autoridades o algo así, por nuestros medios verdad, y qué mejor si en eso las autoridades agarran onda, por ejemplo, ahorita que me aceptaron este proyecto de Estropajo pa’fregar para tocar en el Teatro Nacional. Me pareció una iniciativa interesante por parte de esas autoridades al decir, bueno, démosle chanche a estos patojos verdad, estos patojos que están en la escena, entre comillas, underground o alternativa. Y además que la ciudad de Guatemala va a ser la capital cultural de América, algo así, en el 2015.

E.M._ ¿Qué onda?

J.T._ Ni idea verdad vos. Va a ser la capital cultural de América Latina en el 2015.

E.M._ ¿Y de dónde sacaste eso?

J.T._ Eso me lo dijo la directora cultural de la Muni. Ella dice que ya están armando comisiones, etcétera; que en realidad es uno el que tiene que hacer que la ciudad de Guatemala sea la capital, pero que realmente…, mirá, yo fui a tocar al Parque Central con los Remolacha beats y no nos pagaron, o sea, para un evento de la Muni. No nos pagaron y la organización malísima: no nos dieron de comer ni de tomar. Entonces sí…, por supuesto era un evento gratuito, pero puchis, alquilaron unas pantallonas y tenían un espectáculo de luces increíble que les debió haber costado no sé cuántos miles si no es que millones y no le pueden pagar nada a los músicos, ni parqueo. Yo no sé qué van a hacer ellos para que Guatemala sea la capital cultural de América Latina, ya deberían de haber empezado, ya deberían estar dando espacios para que la gente se presente. Allá ellos… Nosotros vamos a seguir haciendo lo mismo de siempre.

E.M._ ¿Entonces romper espacios, encontrar espacios escarbando?

J.T._ Pues sí, y romper espacios también, usar espacios no usados. (…) Botar paredes, sembrar árboles y que la gente esté ahí, pero parece que no, que eso no se da. Y bueno, en Europa y otros países hace mucho pasa que dicen, bueno, vamos a ocupar ese lugar, te metés, lo ocupás y es todo un proceso para que la policía te saque y entre lo que te saca vos ya hiciste un montón de cosas culturales, ya tenés gente que te apoya, tenés gente que va a manifestar para que no te saquen de ahí, pero aquí es otro rollo, aquí te metés y a balazos te van a sacar. Entonces, hay que encontrar soluciones y no sé, puchis, esperar de las autoridades qué pereza. O por ejemplo espacios en los medios de comunicación también, en la televisión o la radio, o sea, no hay ninguna radio que pase música alternativa guatemalteca, tal vez la Infinita a veces. Yo he oído en algunas radios que ponen al Ishto Juevez o algo así, pero muy poco… y hay un montón, grupos hay montón y música buena hay un montón de todos géneros.

E.M._ ¿Y creés que eso ya ha estado o está surgiendo hasta ahorita, hace diez años más o menos? ¿Creés que todo se está levantando, todo el mundo está hablando, haciendo, surgiendo, proponiendo?

J.T._ Sí, yo siento que… Bueno, el auge fue en los años noventa con el rock, el rock alternativo creció de una manera…, tenía el apoyo de dos radios, la Marca y la Atmósfera y siento que a comparación de eso, lo que hay ahorita es nada verdad porque estamos como cada uno en nuestro hoyo, repito lo mismo, cada uno en nuestro hoyo y como que hacer cosas juntos cuesta, no sé por qué nos cuesta, pero sí, poco a poco. Entonces, siento que ahorita está resurgiendo, pero nos tardamos un cacho. Y sí, por la historia, en este país estamos reprimidos en este sentido. Los que hacían teatro en los años ochenta, y muchos exiliados en ese momento, mi sentimiento es que ahí había mucho movimiento artístico y por esa misma razón se fueron callando callando y en los noventas surgió esto y ahorita nos comió todo esto de la globalización, la moda, no hay ninguna radio que apoye, que emprenda, las cervecerías. La gente no quiere eso… Tal vez una onda de diez años, ahorita son los diez años de bajón y vienen los diez años de auge, ciclos que la gran…

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