“Mineirazo”, o cuando el fútbol duele

Alfonso Guido_ Perfil Casi literalQuizá resulte curioso que el acontecimiento más triste en la memoria colectiva de un país de casi 60 millones de habitantes (hoy de 200 millones) fue a causa del fútbol; y hasta tiene nombre propio: Maracanazo. En Brasil seguramente casi nadie se acordará ya de sucesos lamentables aún más recientes, como por ejemplo de las duras represiones provocadas por los regímenes militares que en las décadas del 60 y del 70 gobernaron dictatorialmente el país; y tal vez ni siquiera de tragedias tan catastróficas y más de “moda”, por llamarlas de alguna forma, como la ocurrida en la discoteca Kiss apenas el año pasado, en la que un incendio provocó la muerte de más de 230 personas y que se convirtió en una de las mayores desgracias de su tipo; ¿pero qué brasileño no recordará y lamentará el Maracanazo del año 1950, inclusive entre aquellos que ni por cerca llegaron a vivir en aquella época, y que hoy son la mayoría? De igual forma, seguramente son pocos los brasileños que han de estar al tanto de acontecimientos tan importantes como el restablecimiento de la democracia en 1985 luego de casi un cuarto de siglo de haber sido disuelta, ya ni hablar de la abolición de la esclavitud en 1888, acontecimiento aún más lejano aunque no menos importante; pero lo que seguramente nunca olvidarán es que de la mano de Pelé, Brasil consiguió su primer campeonato mundial de fútbol en 1958; y de la mano de Ronaldo, el quinto en 2002.

Pareciera que Brasil es uno de los pocos países en el mundo —si es que no el único— donde el fútbol es más grande que casi todo (y cuando digo todo, lo estoy haciendo casi literalmente). Para muchos el verdadero fútbol se inventó en Brasil y no en Inglaterra, y es por ello que el fútbol resulta siendo igual o aún más brasileño que el Amazonas, que la Samba o que el Cristo Redentor. Pero así como se goza, el fútbol también se sufre y duele en Brasil, y cuando lo hace, lo hace con mucha fuerza y sin piedad alguna. Estoy seguro que otros países con gran tradición futbolera, como por ejemplo Holanda, que en su historia ha perdido las tres finales de la Copa del Mundo a las que ha llegado en menos de 36 años, no sufren el fútbol como sí lo hace Brasil; y ni siquiera otro país de gran fanatismo futbolero como Argentina lo ha de sufrir o gozar igual: si hoy yo le preguntara a diez argentinos qué es lo que más recuerdan de finales de los años 70, lo más seguro es que nueve de ellos me respondan que la cruda y sangrienta dictadura militar de Videla, y a causa de ello, tal vez solamente uno recordará que en el 78 su selección fue campeona mundial por primera vez en su historia con la fantástica actuación de Mario Kempes, y por si fuera poco, en la propia Argentina, en el único Mundial que hasta ahora ha organizado ese país.

Hace dos días el fútbol le volvió a doler a Brasil, y lo hizo justamente allí donde más le ardía en el alma, introduciendo un puñal en la única herida de su historia que jamás terminó de sanar por completo: en su propio Mundial, ante decenas de millones de apasionados e ilusionados brasileños para los que el fútbol es equivalente a la misma patria o a Dios. En lo que parecía un penúltimo paso hacia la redención de los fantasmas del aún doloroso Maracanazo, en menos de 30 minutos se convirtió en la peor humillación de la selección brasileña en su historia, ante su gente, ante todos esos millones de hombres y mujeres que seguramente sufrieron como cañonazos en el pecho cada uno de los siete goles que les enchutó Alemania. Ni siquiera había terminado el partido cuando el término “Mineirazo” ya se había convertido en un nuevo concepto arraigado en la mente de millones de personas que mirábamos el juego en ese momento, y justamente para cuando Brasil enchutó el último gol del partido, el único gol del “honor” inexistente y descarado, en Wikipedia ya se podía encontrar el neologismo “Mineirazo” en al menos cuatro idiomas diferentes.

Seguramente algunos —o quizá muchos, no lo sé— recordaremos por mucho tiempo una imagen desgarradora capturada en una fracción de video, en la que aparece una mujer llorando amarga e inconsolablemente desde la tribuna de un estadio de fútbol de Brasil al ver cómo la selección de fútbol de sus amores queda fuera de las posibilidades de ganar su propio Mundial, tal como ya lo hiciera Uruguay en el 30, Italia en el 34, Inglaterra en el 66, Alemania en el 74, Argentina en el 78 y Francia en el 98. Quizá algunos más atentos me preguntarán a cuál de ellas me refiero, si a la mujer morena y de pelo crespo del video en blanco y negro del Maracaná de Río de Janeiro el 16 de julio de 1950, o a la mujer rubia de anteojos y sombrero del video a colores y en alta resolución del Mineirão de Belo Horizonte 63 años, 11 meses y 22 días después de aquél. Sí, distintas épocas, distintos episodios, distintos resultados, pero al final, la historia es la misma, y sólo el tiempo y las cicatrices en la memoria de los brasileños dirán cuál de las dos resultará siendo la más dolorosa.

¿Quién es Alfonso Guido?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Definitivamente son dos hechos distintos, pero si hablamos de cuál fue más doloroso, pienso que el “Mineraizo” será un amargo recuerdo en la historia futbolística de Brasil.
    No olvidemos que el “Maracanazo” se dio en una final con Uruguay, con un marcador 2-1 en favor del equipo visitante, mientras que el “Mineraizo” se da en una semifinal, con un marcador catastrófico de 7-1, con la humillación y la desilusión de todo un país que tenía la esperanza de ver en casa al equipo de sus amores “Campeones del Mundo” y redimir de esa manera el amargo episodio de los años 50, el famoso “Maracanazo”

    Ha sido muy duro ver caer de una forma tan desastrosa a uno de mis equipos favoritos. Puedo imaginar el dolor y la tristeza para los brasileños, considerando que en Brasil y en muchos países sudamericanos, el fútbol es más que una pasión.
    Excelente entrada. Me encantó.
    Un fuerte abrazo.

  2. oscarmontenegro2014 dice:

    me gusto mucho, de hecho es algo de lo que están hablando todos ahorita y creo que quedara en la conciencia de muchos de los que le íbamos a Brasil.
    no solo ganarles de una forma extraordinaria, pasar records, klose anotando su gol que lo pone por encima del brasileño Ronaldo, pero lo anoto contra la propia Brasil en su mundial
    creo que esto se los contare a mis hijos cuando sean grandes
    que bueno que le iba a alemania diirian unos…..
    Bendiciones Ronald!!!

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