Los secretos de un buen libro

 

lissete-e-lanuza-saenz_-perfil-casi-literalTodo el mundo tiene una idea, a veces diametralmente opuesta, de lo que constituye un buen libro. Para unos tiene que ver con el tema que el autor pretende abordar y el mensaje que te dejen las páginas. Para otros lo único que importa es la trama: que sea interesante, diferente, que cautive. También existen aquellos que dicen que si el libro está bien escrito, lo demás no importa. Uno puede perderse en las palabras.

Yo tiendo a creer que todo lo anterior es cierto y falso. Los buenos libros no pueden ser definidos, escapan las categorías, no dependen de modas. Los libros que se quedan con nosotros, los que leemos y guardamos cuidadosamente, los que sacamos de nuevo cuando nos sentimos tristes, o felices, esos libros dependen de muchísimas cosas.

Del momento. Leí el Quijote por primera vez a los doce años. Nadie debería leer el Quijote a los doce años, porque nadie puede entenderlo a esa edad. Era una de esas niñas que disfrutaba leer, pero lo odie a muerte. Volví a leerlo a los dieciocho y me enamore de él. A los diecisiete leí El gran Gatsby y me pareció absurdo, tonto, frívolo. A los veinticinco el libro se convirtió en mi biblia y cuando me fui a estudiar al extranjero fue el único libro que lleve. No podía concebir dejarlo.

De las circunstancias. No disfrute (ni sufrí) Paula, de Isabel Allende, tanto como mi mamá. Y el año pasado, encontré consuelo en un libro de Joan Didion que mucha gente ha señalado como melodramático.

De la suerte. Quizás el libro que te cambiará la vida no ha llegado a tus manos. Quizás lo leíste a los quince. Es difícil saber. Hay mucho, mucho que leer. Demasiado. Más de lo que alguna vez podremos abarcar. Y mejor así, ¿no?

De los gustos. Somos diferentes, pero aún así, se espera que apreciemos la misma ropa, la misma comida, y peor aún, los mismos libros. Hay gente que odia Harry Potter (magia pura si me preguntan a mi) y gente que ama a Borges (la mejor cura para el insomnio).

Y está bien. En serio. Está bien. Todo el mundo tiene derecho a leer lo que le da la gana. La gente hasta tiene derecho a no leer. (No quiero ni imaginarme la vida que vive la gente que toma esa decisión). También tenemos derecho a odiar lo que la otra gente quiere, y a amar lo que la otra gente odia. Cuando de libros se trata, todo se vale mientras sigamos leyendo. Los que no leen no tienen derecho a opinión. Así es la vida.

¿Quién es Lissete E. Lanuza Sáenz?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lupita Bragin Belanger dice:

    Perfecta opinión de la escritora, todos tenemos el derecho de opinar, igual de dejar de leer el libro si no nos gusta, derecho del lector, bien, me encanta, lo importante es sea lo que sea, siempre tener algo en tus manos para leer, y descubrir otro mundo, y cultivarnos en ese mundo… especialmente los que no han podido salir y viajar que es otro mundo el de la cultura, pues viajando también se aprende, igual que al leer aprender adquieres conocimientos.

  2. manegarc dice:

    Lo importante es leer, a través de los libros nos vamos conociendo cada vez más, nos creamos un criterio y opiniones.

    Me encantó tu punto de vista !

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