Ser maya: del genocidio al souvenir

Juracán_Perfil Casi literal

En Guatemala los indios se están suicidando. Según estudios de la Liga Pro Higiene Mental, muchos jóvenes indígenas de Chimaltenango, Quiché y Sololá se han quitado la vida ahorcándose o ingiriendo veneno. Si hemos de dar fe a los testimonios dados por la gente civilizada que aún se preocupa por ellos, todo conduce a pensar que, pobres de espíritu y débiles de mente, son incapaces de hallar su felicidad y sustento en el trabajo agrario, que se victimizan a sí mismos al no encontrar oportunidades, pues la educación que ofrece el Gobierno ya no les interesa, que es la obstinación por recordar los vejámenes sufridos por sus padres y abuelos la principal causa de que vivan deprimidos y alcoholizados.

Así, al no poder afrontar las condiciones de vida que se les presentan, ante un pasado amargo y un presente igual, optan por suicidarse. De hecho, si hemos de dar fe a los registros históricos vertidos por “los amigos del país”, la historia de los indios en Guatemala es la historia de un suicidio masivo y sistemático, pues cuando no tienen el valor de tomar la decisión por su propia mano, son capaces de educar a los verdugos que habrán de darles muerte. Según la liga contra el terrorismo, la Historia Oficial de Guatemala demuestra claramente que el acontecimiento que conocemos hoy como “Genocidio” fue un asesinato programado entre distintas etnias. La casi totalidad del ejército estuvo conformado por indígenas, y éstos eran a su vez quienes conformaban los frentes guerrilleros. La quema de la Embajada de España, que tanto ha dado de qué hablar por éstos días, no fue más que una inmolación colectiva al estilo David Koresh provocada por los mismos líderes campesinos. La explicación racional a todo esto es que, debido a sus prácticas ancestrales en las que se realizaban guerras rituales y sacrificios humanos, y en los que se adoraba a la diosa Ixchel (la del suicidio), se han conducido a lo largo de la historia por este tortuoso camino más por necedad y ánimo de autosacrificio que por la violencia ejercida desde el estado en contra de ellos.

Pero, obviamente, mientras la cristiandad blanca reza para que así sea, que se ahorquen, se autoinmolen, que Dios en su infinito poder arroje a estos seres abominables de sus tierras, éstos se empeñan en quedarse ahí, bloqueando caminos, saboteando empresas que podrían beneficiarlos, haciendo alardes de su cultura ante la prensa internacional. ¿Cuántas mentiras de este tipo tendremos que soportar?

Tres milenios de cultura maya

Quizá el principal obstáculo encontrado por los arqueólogos de diferentes épocas, son los miles de años que separan a las etnias que hoy habitan Mesoamérica de los mayas que construyeron las pirámides y ciudadelas en Petén y Yucatán. Algunas como El Mirador, incluso hasta con tres mil años de antigüedad.

De acuerdo a los estudios arqueológicos más recientes, las etnias y lenguas mayas contemporáneas son el resultado de migraciones, rebeliones, saqueos  e invasiones que ocurrieron en estas tierras mucho antes de la llegada de los españoles. Una invasión Olmeca, en el año 400 a.C., fue la semilla de la civilización maya. Otra fue efectuada desde Teotihuacán en el 194 d.C., que introdujo cambios políticos importantes y cuya consecuencia principal fue el esplendor del período clásico. Luego, la invasión tolteca del siglo X d.C., que marca la diversificación étnica que había en el momento de la conquista. Pese a todo, la cultura en común que existió en las ciudades mayas pudo conservarse hasta bien entrado el siglo XVII. Relatos por parte de los mismos colonizadores testimonian una diversidad de rituales que hoy están desaparecidos debido a la persecución de la que fueron objeto por parte de la Iglesia católica.

Limitaciones en el método, enfoques erróneos, poca difusión de los resultados obtenidos por numerosos investigadores y falta de voluntad política son algunos de los factores que han impedido establecer con claridad un puente entre la cultura maya ancestral y las 22 etnias que actualmente habitan Guatemala. Muchos guatemaltecos aún se conforman con afirmar la desaparición misteriosa de los mayas, la crisis ecológica provocada por el agotamiento del suelo, cuando no otras hipótesis aún más cuestionables como el secuestro por parte de extraterrestres. Hechos tales como la esclavitud practicada durante la colonia y posterior marginación social, siglos de falta de acceso a la educación y la evangelización cristiana, hacen que hoy en día la mayor parte de los descendientes de esta cultura ignoren completamente el significado de estelas y glifos.

A pesar de todo lo anterior, la tradición oral como organismo vivo mantenida por todas las etnias indígenas ha conservado buena parte de los contenidos que la arqueología sigue descifrando en murales y dinteles de las antiguas ciudades mayas. Este es el nexo que aún falta reconstruir.

Mayan New Age

Recordemos que la sociedad maya antigua era una sociedad de castas, de manera que la escritura y lectura estaba reservada solamente a una élite constituida por sacerdotes y familias nobles. Los diferentes significados que hoy en día podemos encontrar para un mismo glifo, o incluso para el mismo vocablo en lenguas mayas contemporáneas, se deben a la rivalidad que existía entre las diferentes ciudades-estados que constituían la civilización maya, las invasiones antes mencionadas, además de los procesos de resistencia y asimilación.

La arqueología y epigrafía maya ha errado muchas veces debido a la visión hegemónica desde la cual se aborda. Desde el alfabeto de Diego de Landa en 1553 hasta las interpretaciones de Erick Thompson en 1962, las explicaciones dadas por la “Academia” oscilan entre la negación de cualquier sistema simbólico en la escritura maya a la asignación de significados místicos ajenos a la intención de sus autores.

Tan dañino es uno como el otro de estos extremos. El primero, porque entraña la negación de una cultura y la perpetuación del dominio sobre una población de la cual se ha servido la patriotería guatemalteca desde sus mismos orígenes. En el otro extremo, la folklorización, la mistificación de los contenidos no son de manera alguna un reconocimiento, sino que implican una neutralización de la otredad, como alguna vez dijera Luis Eduardo Rivera: “¿Ventriloquía sociológica o sociología ventrílocua?”. Así, la cultura dominante se lava la conciencia ofreciendo a la dominada una “inclusión” ilusoria que sirve más como decorado o promoción del turismo que como estrategia de desarrollo.

Lo más grave de esta mistificación es que consiguen ganar adeptos dentro de la misma población indígena, que ante la falta de acceso a las investigaciones arqueológicas, no tiene otro referente que sus propias tradiciones, convirtiéndose estas en una forma de sobreviviencia, muy útil si se tiene en cuenta la desinformación que hay por ambas partes.

Afortunadamente, trabajos más recientes como los de Yury Knorosóv, Christophe Helmke, Harri Kettunen, Ruud Van Akkeren y Nora England nos permiten ligar las lenguas, relatos y costumbres de los mayas actuales con los mensajes que aparecen en los códices y estelas. Resta aún el problema del “relato”, su difusión y sistematización. Si ninguno de los nombres mencionados es guatemalteco, esto se debe a que el crédito y autoría de dichos estudios se asignan a los investigadores cuya universidad haya proporcionado el dinero. Y las nuestras, no cuentan con esos recursos.

Los beneficiarios de esta situación, además obviamente de los terratenientes guatemaltecos y las empresas extranjeras, son los indígenas que adoptan el papel de “sacerdotes mayas” y “guías espirituales”, y utilizan la imagen mistificada del pueblo maya para ganar posiciones políticas. Y muchas veces, olvidándose de aquellos a quienes dicen representar.

Basta con hacer una lectura crítica del Rabinal Achí para entender que la relación entre entre K’ichés, Kaqchikeles y Keqchíes, es una rivalidad que data de la invasión tolteca. Que los principales perjudicados a lo largo de toda esta historia han sido precisamente éstos últimos, descendientes en línea directa del período maya clásico, cuya tradición fue usurpada por Kichés y Kaqchikeles durante la colonia, despojados de sus tierras por los frailes dominicos, masacrados por el ejército durante el conflicto armado y actualmente perseguidos por los mercenarios de las empresas petroleras y las constructoras de la hidroeléctrica en el Polochic.

No estoy tratando aquí de reavivar una rivalidad que tiene ya 800 años de antigüedad, sino más bien de recordar que en el relato oficial de nuestra historia, se ha negado a los pueblos mayas su papel como actores en el desarrollo de Guatemala. Más allá de ese nacionalismo absurdo o etnocentrismos propiciados desde afuera, nos encontramos todavía ante un discurso fragmentario lleno de contradicciones e incoherencias. El temor que se esconde detrás del nuevo repunte del racismo es la conciencia de que un estado maya aún es posible.

¿Quién es Juracán?

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos Fredy dice:

    El problema de este articulo es que la historia maya aparece como un maremagnum , una abundancia de datos que pretenden ir sentando conclusiones, y el sentimiento final que me queda no me gusta,, pero este no es el problema sino que una acumulación de inexactitudes, dentro de esta lógica apresurada por llegar a conclusiones nos lleva a esta situación.

    1. juracan dice:

      De acuerdo. He metido en la misma bolsa a la liga contra el terrorismo y a la asociación de amigos del país para hacer mención del discurso criollista que se esgrime contra la organización de los pueblos indígenas. ¿Podés ayudar puntualizando las inexactitudes? ¿Qué nombre le darías a ése sentimiento?

  2. Rodrigo Sierra Bongiovanni dice:

    Gran Tristeza. Pero considero Oportuno señalar el calificativo de “INDIO” crei que eran INDIGENAS. Los Indigenas de Guatemala, hay buenos, malos y pesimos. Aun entre si mismos, se explotan a todo nivel. Llevan 500 años diciendo y expresando sus desgracias, pero ellos no hacen nada mas que pedir, pedir y pedir. Luego vienen sus nietos, bisnietos y taranietos, a pedir lo mismo y lo mismo de sus antepasados. La de nunca acabar. No pagan impuestos, no contribuyen en nada y son los que mas piden. Tan cuidadosos de la madre selva, madre tierra, Dios Sol, lero lero y todos ellos andan vendiendo los animales exoticos, piezas culturales de Guatemala, etc. Hay otros que en verdad han sido verdaderos pilares de la defenza de su cultura y nadie los recuerda o exalta. La razo o la etnia no es excusa de ningun tipo para calificarse como Gente abusada. En mi guatemala no hubo genocidio, lo que hubo fue una guerra, que de haberla ganado la guerrilla estuvieramos en una situacion peor o grave, al estilo de Cuba o Venezuela. Ya basta, para mi que empiecen a trabajar o que mejor les regalen PETEN y funden su propio Pais y que los mantenga la comunidad Internacional….veremos por cuanto tiempo. Al final veran quienes realmente son y los dejaran de lado. Yo como Guatemalteco, estoy harto de todo y todos. Pongase a trabajar y estudien. Tan simple.

    1. Juracán dice:

      Sos una demostración viviente de las carencias que pretendes señalar. ¿Ignorancia o cinismo de quien defiende sus privilegios ganados por medio de la violencia? Si el pueblo maya dejara de trabajar algún día, los que no sabrían qué hacer serían seguramente los guatemaltecos que ignoran de dónde vienen las tortillas que ponen en su mesa.

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