“La pelea es…”

Corina Rueda Borrero_ Perfil Casi literalDesde las montañas se escuchó un grito revolucionario a principios del Siglo XX en voz de un cholo combatiente y creyente de una Panamá soberana, Victoriano Lorenzo, líder indígena que hasta su último momento dijo que “la pelea es peleando”. A pesar de no haber podido palpar el fruto de sus esfuerzos (aunque sinceramente no creo que hubiese sido felicidad lo que él sintiese por la forma en que nos emancipamos), el significado de su lucha nos sigue inspirando. Sin embargo hoy, cuando se ha estado trabajando por superar la idea del neocolonialismo en un mundo afectado por la postguerra (y las guerras económicas y políticas en las cuales aún vivimos) y por el militarismo, ¿sigue siendo a través de un arma la forma de seguir peleando?

En palabras del poeta panameño Héctor Collado, “Todo el odio del mundo cabe en una bala”, pero, ¿es en una bala donde se insta al cambio? ¿De qué otra forma se promueve la conciencia social desde sus cimientos? Las respuestas nos pueden llevar a diferentes caminos, pero la realidad es que no es mediante las armas la nueva forma de pelear. Hoy en día la pelea es pintando, escribiendo, interviniendo y jugando. Burlándose del opresor desde la misma casa, capturando la atención de miles para que ellos primero despierten desde el arte para luego operar hacia el cambio.

Algo así es lo que he aprendido desde El Kolectivo, conjunto de artistas y gestores culturales, asociaciones y redes, líderes y “unxs más”, entusiasmados por expresar lo que no nos enseñan en libros de texto; sitio donde el arte emerge de una sonrisa hermana o de una casa de inmóvil que se mofa del tiempo y se plasma como un discurso comunitario.

De repente, la forma más palpable de expresión que hemos podido encontrar son los murales, la toma de espacios públicos que acompañan a los ciudadanos a la puerta de sus trabajos, escuelas o casas; esa pequeña dosis cotidiana contra el olvido, porque “el olvido es la peor es la peor forma de matar a los que mueren por lo demás”, dijo Raúl Leis en vida. Una forma sutil de ir sembrando en las cabezas de cada uno de nosotros conciencia sobre nuestro mundo dominado por los manipuladores de la “mano invisible” a los cuales les convenimos sumisos, sin recuerdos y con cerviz agachada esperando recibir migajas.

Cuando se está en una ciudad donde se carece de arte y cultura, la única forma que este existe de implantarlo es a la fuerza, ir por las esquinas haciendo denuncias y, sin importar que ocurra después, seguir manifestándose, porque es tu derecho y el mío seguir dando esos mismos gritos de lucha que, al igual que en mi país, se han escuchado desde las entrañas de cada uno de los países de Latinoamérica.

Con el tiempo corriendo siempre en nuestra contra , arte —ya sea a través de un lápiz o un pincel, de nuestros cuerpos o nuestra voz— rasga como fuego nuestro interior, nos atraviesa hasta lo más íntimo y nos desangra, se convierte en un arma que no hiere físicamente o acaba con nuestras vidas, sino que cala en la sensibilidad y apela a nuestra condición humana, para finalmente acabar con la ignorancia consentida hacia nuestro entorno.

Entonces, después de todo esto, y más de lo que yo pueda opinar, ¿cuál es la diferencia entre un fusil y un pincel? Respondo con las palabras del gran maestro y muralista Ologwagdi: “Eso lo define el tiempo”.

¿Quién es Corina Rueda Borrero?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Meybis dice:

    muy buena columna, felicidades a la joven corina.
    la pelea es PELEANDO

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