Sí, te hablo a ti

Rubí_ Perfil Casi literal

Si eres quien hace oídos sordos al clamor de un país en crisis, si eres quien decide quedarse en casa aun contando con tiempo y energía para salir y manifestar mientras otros alzan su voz en las calles de la capital y demás municipios de Guatemala; si eres quien se cruza de brazos a esperar a que los demás ciudadanos decidan tu futuro: sí, te hablo a ti.

Te hablo a ti, si eres quien voltea la página de los diarios evadiendo la debacle que está ante tus ojos o si eres quien sintoniza otro canal de televisión cuando la coyuntura política nacional protagoniza los noticieros. Si ignoras las publicaciones de tus amigos en las redes sociales porque crees ciegamente que nada tienen que ver contigo, te hablo a ti diciéndote que no te traiciones a ti mismo y no traiciones a las futuras generaciones que descenderán de ti desconociendo lo obvio. Te hablo a ti que ilusamente rechazas la política porque hay personajes que te han demostrado cuánto corrompe. A ti te digo que la política no corrompe, son los oportunistas ejecutores de ésta quienes la corrompen y lucran con base en ella.

Reacciona, te hablo porque Guatemala te necesita. No te atrincheres en tu burbuja de comodidad o de apatía y no des la espalda a los visibles logros de la resistencia y oposición civiles. Bota la venda de indiferencia que te cubre los ojos. No te engañes a ti mismo concluyendo que solo eres un ciudadano más y que “nada cambia” con o sin ti. No caigas en la trampa de creer que no vale la pena tanto esfuerzo, pues lo que se ha logrado (que es mucho, y como muestra recuerda la renuncia del binomio presidencial) no satisface del todo algunas de las demandas colectivas. Analiza, evalúa y dale lugar a los resultados positivos de aquello que ignoras, señalas o sancionas. No subestimes el poder de la gente que se une con propósitos justos. Retrocede, investiga y fórmate un juicio certero para validar o invalidar los movimientos civiles. Abandona el egoísmo y, una vez lo logres, date tu lugar como ciudadano guatemalteco, como contribuyente y elemento activo de la economía y el desarrollo de tu país.

Pero no te confundas: mi intención no es forzarte a pensar como yo o manipularte para que decidas sumarte al conglomerado manifestante, ni mucho menos. Mi intención es invitarte a tomar consciencia a partir de la formación crítica de tu pensamiento en relación a los desequilibrios histórico-políticos que estamos viviendo. Involúcrate, infórmate, lee, cuestiona, debate y sobre todo duda. Duda siempre, porque solo si dudas y discutes la balanza de tu conocimiento se inclinará en tu favor y no en tu contra, y como consecuencia de esto, ganarás argumentos para ejercer un criterio sólido. Sé imparcial y ten la última palabra en tus decisiones.

Tampoco quiero que creas que mi intención es manipularte para ejercer tu derecho al voto en las próximas elecciones del 6 septiembre. Toma en cuenta que votar es un derecho que te pertenece, tanto como te pertenece el derecho de no hacerlo. Y si decides abstenerte de practicar ese derecho no creas que automáticamente te transformas en un mal ciudadano o que estás dejando de cumplir con tus deberes civiles. Aunque no votes, sigues tributando, sigues produciendo y tu trabajo no es menos importante. Si vas a dejar de votar, sé consecuente y hazlo cuando seas consciente de los pros y contras del votar o no votar, o de apoyar a tal o cual presidenciable cuya campaña tenga mensaje en su contenido. Sea cual sea la decisión que tomes, tómala con la base de argumentos legítimos e individuales. Recuerda que tu mayor obligación para con tu país es informarte, abrir bien tus ojos y oídos, estar alerta y participar, opinar, aportar.

Si no participas presencial o intelectualmente del sentir social que acontece, si no contribuyes con tu opinión, si no tienes una postura clara, tus reclamos futuros no serán legítimos. Cuando te roben o simplemente te arrebaten los frutos de tu trabajo te limitarás a quejarte y a echar culpas a diestra y siniestra sin tomar responsabilidad alguna. No lo permitas, involúcrate.

Es por eso que hoy te hablo a ti, para decirte que ser apolíticos nunca es una opción. Antes de tomar una decisión que afecte los siguientes cuatro años a toda Guatemala, toma en cuenta la siguiente reflexión de Bertolt Brecht:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. Él no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

¿Quién es Rubí Véliz Catalán?

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