Cómo encontrar talento y qué hacer con él

Hans Noack_ Perfil Casi literalHay talento en todos lados. Cuando hablo de talento estoy refiriéndome a las predisposiciones innatas en una persona, ya sean producto genético o biológico, que le permiten desarrollar habilidades más rápida y eficazmente que el resto. Hablo de ventajas intrínsecas, ligadas a la fisionomía y capacidad mental, que les facilitan a las personas la realización de ciertas actividades o tareas específicas. Afortunadamente el talento tiene un rango ancho de posibilidades, por lo que su objeto se convierte en un asunto de decisión personal.

Si podemos identificar facultades y destrezas que sobresalen en cada persona y reconocer el potencial que alberga en su interior, podemos también ser parte de su desarrollo y ayudar a nutrir el talento que encontramos en nuestro andar. Demasiadas veces hay talento que permanece latente entre nosotros pero que se desperdicia o se pierde totalmente por el hecho de carecer de medios para ponerlo en acción o simplemente por la negativa de los demás, y pensamos que nuestro talento no es de interés, no es relevante, no es lo suficientemente bueno. Juzgar de esta manera no es realista siquiera, considerando que nuestro potencial no llega a su cúspide sino solamente después de un largo período de práctica, dedicación y esfuerzo.

A nivel fundamental, el propósito de una persona consiste en descubrir y desarrollar sus talentos, llevándolos tan lejos como le sea posible y en concordancia con sus propios deseos y necesidades. A esto los psicólogos le llamarían la autorrealización del ser, y debe considerarse como la responsabilidad primordial en la vida de cada persona el cumplir este propósito y orientarlo ante todo hacia el beneficio colectivo de la sociedad. De igual manera, el rol de la sociedad ante la persona debe corresponder en impulsar estas capacidades y proveer el campo para que estos esfuerzos y actividades continúen prosperando.

A todo esto vale la pena preguntarse: ¿puedo yo reconocer talento en los demás? ¿Puedo reconocerlo en mí mismo? ¿Qué estoy haciendo para desarrollarlo? ¿Qué puedo hacer para nutrir el talento de otras personas? ¿Qué sucede si mi talento es incompatible con las necesidades de los demás? ¿Es irresponsable el abrir las puertas a alguien para seguir sus impulsos y perseguir una meta a nuestros ojos improbable, no garantizada, inservible?

Es necesario ser conscientes de estas respuestas en el interés del común desarrollo y nuestro florecimiento como seres humanos

¿Quién es Hans Noack?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Leo De Soulas dice:

    El dilema acá será si de verdad la sociedad está propiciando las oportunidades para que la persona desarrolle todos sus toalentos, o si la persona ha buscado los cauces más adecuados para saber dónde debería buscar esos talentos, o ha tenido la iniciativa para crear esas condiciones. Un poco complejo eso. Sin duda, en sociedades como las nuestras, que todavía tienen economías precarias, la mayoría de personas va a tratar de desarrollar talentos y competencias que le permitan la subsistencia. De ahí por qué en nuestras sociedades suelen estar muy en boga las profesiones que supervaloran la producción competitiva, a veces tan desagarradoramente competitiva.

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