¿Se nace o se hace escritor?

Corina Rueda Borrero_ Perfil Casi literalSiempre he escuchado “nadie te enseña a escribir”, frase que conduce a otra paradoja: “el escritor, ¿se hace o se nace?”. Como no soy sólo amante de las letras sino también abogada, esta frase me causa aún más gracia porque está enmarcada en el mismo contexto en que se trata de brindar una respuesta sociológica, psicológica y contextual a los delincuentes, ¿se hace o se nace un delincuente? Desde el estudio mismo de la criminología se nos explica que un delincuente nace de las circunstancias que lo rodean y muy pocas veces son por patologías, las que llevan a cuadros más específicos como de los asesinos en serie.

Para hacer esta lectura un poco más gráfica me remito a una película española de Daniel Monzón, Celda 211, donde un joven, Juan Oliver, es contratado para ser seguridad en una cárcel. El día antes de empezar a laborar llega a conocer las instalaciones y estando ahí los presos hacen un motín y termina atrapado entre los reos, por lo que no le queda de otra que hacerse pasar por uno de ellos para sobrevivir, así que comienza a adoptar sus conductas, formas de hablar e interactuar porque si descubrían que era un funcionario de la prisión, moriría. Todo esto se consume cuando el jefe de policías entra a negociar con los reos y éste amenaza con delatar a Oliver con el cabecilla de los presidiarios, por lo que para salvarse el pellejo resuelve por matarlo.

Ahora imaginemos qué hubiese sido de Borges sin su gran biblioteca, de Vargas Llosa sin su experiencia militar en la escuela Leoncio Prado, de García Márquez sin las historias de su abuela, de la inmortal Pizarnik sin haber aprendido francés o de Belli sin su exilio. ¿Alguno de ellos hubiese alcanzado el éxito por el que ahora los conocemos? O siquiera, ¿hubiesen sido escritores, literatos, artistas? Son cosas que no sabremos con certeza porque la historia ya está escrita, pero de algo podemos estar seguros si lo vemos humanamente: cada uno de nosotros es lo que es por el cúmulo de cosas que experimenta y la forma en que reacciona ante ellas. Tal vez Frida no hubiese aparecido con su arte si no hubiese tenido ese accidente que la dejó paralítica buena parte de su vida y su frustración constante a causa de la esterilidad no habría quedado impresa en sus lienzos. Sea lo que sea que ocurra en nuestras vidas, el ambiente en que crecemos, lo que leemos y lo que no leemos, los países que visitamos, la música que escuchamos, nuestras circunstancias sociopolíticas… todo, absolutamente todo, nos construye como seres humanos.

Después de lo contado pregunto de nuevo: el escritor, ¿se hace o se nace? Creo que ya la respuesta es obvia, si bien alguien puede nacer, como dicen por ahí, “con el don”, pero si no se forma, si no lee, si no atraviesa por experiencias e incluso por los muy cuestionados talleres, tal vez se quede con su don sin explotarlo. Como bien se dice: el compromiso le gana al talento.

¿Quién es Corina Rueda Borrero?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Leo De Soulas dice:

    Lo de los cuestionados talleres no creo que esté demás, aunque tampoco me parecen tan importantes para determinar a un escritor. Pienso que la única manera de formarse como escritor, además de la experiencia acumulada y la disposición innata que seguro se trae, es escribiendo. Cometiendo errores y limpiándolos. No hay vuelta de hoja en ese aspecto.

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