Otros 4 litros, de Rodolfo (Chofo) Espinosa: un acercamiento

Eynard_ Perfil Casi literalLa amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso hay que salvarla como sea.

Alberto Moravia

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

Aristóteles

 Ya vino, ya está, ya se estrenó el pasado domingo 6 de marzo, Cuarto Domingo Cuaresmal: procesión de Jesús Nazareno de la Dulce Mirada de Santa Ana en Antigua Guatemala y procesión de Jesús Nazareno Justo Juez de Capuchinas en la ciudad de Guatemala: un justo juez observando fijamente, pero con dulce mirada, su recorrido. Irónico, contrastante, como sea.

Ahora, de acuerdo con la película Otros 4 litros de Chofo Espinosa (tercer largometraje en su haber) con alegría y asombro pudimos observar, con justicia y dulce mirada también, que La Gran Sala del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, conocido históricamente como el Teatro Nacional, prácticamente estaba llena para presenciar, observar, reír, criticar, ver cine guatemalteco.

La sinopsis fácilmente se puede encontrar en cualquier parte informática de las garras oscuras y tenebrosas de internet, aunque a mi parecer, lo mejor es no saberla, no tener idea de qué se trata y solamente ir a verla, así funciona con los buenos libros, con los buenos poemas, con las buenas obras de teatro, con la vida al final de cuentas: no sabemos qué nos aparecerá a la vuelta de la esquina, qué nos tomará por sorpresa y nos gustará o simplemente detestaremos ese ingrato porvenir porque, después de todo, para qué adelantarnos y tratar de disolver las nubes sin haber llegado al cielo, por ejemplo. Aunque usted no me lo esté pidiendo, diría el buen borrachito por ahí, yo le voy a dar un consejo: no importa de qué se trata la película, solo es necesario ir a verla porque está muy buena.

Ahora lo que me parece un poco más interesante es tratar de buscar qué nos deja esta película, qué nos significa, qué podemos visualizar entre toda esa bruma de bosque de altas montañas, como diría el recién finado Umberto Eco: significaciones de las cosas para nosotros mismos. Para mí, claro.

Si no estoy mal, Gabriel García Márquez, refiriéndose a Álvaro Mutis, dijo que la amistad lo había salvado, cosa que según entendí a que la amistad lo salvó del abismo al que se dirigía, en el que había nacido o el que lo succionaba continuamente, fue su salvavidas. Y esa, digamos, es la respuesta al gran problema de todo, en medio de una comedia y de un enredo de situaciones complicadamente graciosas para el que no las vive en el momento o para el que las escucha porque se las están contando en ese instante, a la clásica guatemaltecada y con un lenguaje muy nuestro y reacciones humanas muy propias que fantásticamente no parecen fingidas o sobreactuadas sino reales, auténticas, junto con el humor ácido característico del que no le teme a la vida (no soy un fulano / con la lágrima fácil, / de esos que se quejan solo por vicio. / Si la vida se deja / yo le meto mano / y si no aún me excita mi oficio), como de esos golpes a la quijada o los certeros ganchos al hígado o el rompe costillas para morirnos certeramente de la risa en un par de minutos.

Tenemos humor, amistad, unos cuantos hippies, un fulano malhumorado y cascarrabias-cínico, otro medio quedado pero noble y buena onda, un chavo despierto-vivo porque si no la vida se lo lleva, artistas más locos que su locura, cineastas que hacen lo que pueden, una clásica historia europea de exiliados que se escapa para resolver cualquier aventura, desterrados, secuestros voluntarios e involuntarios, conflictos espontáneos, celos, uno que otro cliché que tenemos sembradito en nuestro imaginario, situaciones emergentes que surgen en la prontitud de las circunstancias que nunca se esperan que sucederán y en donde, siempre, insisto, aparece la amistad, como cuando ya no contamos con su astucia: el nudo central, la idea total.

Ah, y algo de lo mejor de lo mejor para mi gusto, una secuencia de escenas buenísimas para la posteridad del cine guatemalteco: la metáfora en donde morimos para volver a nacer: el renacimiento: estábamos muertos y renacimos, somos otros, quizás hasta en una eternidad cíclica, qué sé yo.

*

Esta película, en 2015 —antes de ser estrenada, obviamente— fue premiada a la Mejor Posproducción en el XVIII edición del Festival Ícaro. Vayan a verla, búsquenla en Facebook, en Twitter, en donde sea para ver en dónde serán las próximas funciones.

¿Quién es Eynard Menéndez?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Buen sabor de boca deja la película. Buen producto nacional.

    1. Eynard dice:

      Está buenísima, hay que ir a verla otra vez jeje

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