El amor no debería ser una batalla

Jimena_ Perfil Casi literal“Los gays de aquí y de todo el país, los jóvenes que están saliendo del closet y escuchan a la derecha religiosa por los medios, lo que necesitan es esperanza. Ustedes tienen que darles esperanza. Esperanza de un mundo mejor, un mañana mejor, un lugar adonde ir si las presiones en casa se hacen insoportables. No sólo para los gays sino también para los negros, los latinos, los viejos, los lisiados…”

Harvey Milk

Después de las noticias sobre los atentados en Orlando y en Veracruz, quise escribir con el hígado. El enojo me llenó las venas al leer comentarios en redes sociales en donde algunas personas no solo justificaban las masacres, sino además hacían una apología de lo ocurrido. Con el paso de los días lo consideré un desgaste innecesario de energía y preferí exponer y presentar lo que ha sido mi experiencia como mujer amiga de homosexuales, pues esta pasa por la vía más poderosa que tenemos para sentirnos realmente humanos.

La primera vez que escuché hablar sobre una persona homosexual fue ante una especie de alboroto familiar. Un primo había decidido afrontar ante sus padres y familia que desde hacía muchos años sentía atracción por personas de su mismo sexo. Tiempo más tarde conocí a su pareja, misma que ha estado a su lado muchos años.

Nunca tuve en mi núcleo familiar más cercano una orientación negativa o que desacreditara a alguien más por su preferencia. De hecho, el tema no entraba en mayor disputa. Simplemente era una situación a la que no se le daba mayor importancia.

Con el tiempo fui conociendo a muchas personas que  preferían mantener en silencio sus preferencias ante los posibles ataques y burlas escolares  adolescentes. Al ir creciendo he conocido a muchas personas con quienes he desarrollado grandes amistades, que se declaran abiertamente gays o lesbianas. A algunos de ellos los he podido acompañar en su batalla privada ante sus familias, he podido ofrecer mi compañía y apoyo en momentos sumamente dolorosos al sentirse rechazados y marginados de los colectivos sociales a los que usualmente pertenecen o pertenecían, los he visto amar y decepcionarse, emocionarse y creer en la vida. He podido presenciar la fuerza de cientos que salen a la calle, que luchan desde el ámbito público por todos y todas, que exigen derechos y dignifican un poco a esta especie usualmente cargada de odios.

Tengo la dicha de contar con un buen número de amistades de quienes he podido aprender, entre otras cosas, que el amor es mucho más amplio de lo que enseñan en la escuela, que me han ofrecido su ternura y compañía, que han caminado conmigo en momentos dolorosos y de alegría. Tengo amigos con quienes comparto un abrazo, una sonrisa y un buen trago, a los que admiro por el coraje de portar una bandera de colores dentro de éste mundo monocromático.

Ahora, en mi familia sí se le da total importancia al tema. Nos esforzamos por no reproducir los estereotipos discriminativos usuales y enseñarle a los niños a respetar y apreciar la riqueza de la diversidad. Lo que no logro entender es por qué tenemos que etiquetarnos. Esta sociedad patriarcal y heteronormativa construida sobre prejuicios religiosos y conservadores nos ha obligado a defendernos de nosotros mismos.

Así que veo la necesidad de dirigirme a quienes no logran ver más allá de lo que expone uno de los libros más manipulados de la historia o a quienes no profundizan más allá de lo que los prejuicios heredados les permiten, e invitarlos a descubrir que la vía más poderosa para relacionarnos como seres humanos es el amor. Ver amor. Saber que lo que vivimos todos dentro de nuestras individualidades y relaciones, para superar el día a día, es el amor; y en lo personal, agradezco a mis amigos por permitirme conocer que hay muchas formas de amar.

¿Quién es Jimena Minaya?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Me parece un tema muy interesante, pues desde la mas remota antiguedad existieron gays en las sociedades europeas, asiáticas y sin duda de otros continentes, pero no se hablaba de ello, era un secreto, ahora existe mas difusión y menos prejuicio en muchos grupos, aunque siguen habiendo sociedades que no acepten ése género. Grandes hombres que por sus acciones políticas o sociales pasaron a la historia, en su vida íntima fueron gays, pero la gente que no lee o no conoce temas históricos, se escandaliza, critica, repudia y odia. Debieran ser mas comprensivos porque Jesús, dijo amaos los unos a los otros, no dijo, excepto a los gays o a las lesbianas. Toda vez con ello no interfieran en los derechos de nadie, ellos tienen libertad. Yo tambien he tenido y tengo amigos que son excelentes como personas en muchos aspectos, siendo gays.

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