El lado humano de la muerte

André González_ Perfil Casi literalNadie nunca la vio, ni entabló una conversación reciente con ella. No existe registro alguno que lo desmienta. El esqueleto de aquella mujer con la guadaña y el vestido negro representa un enigma. Puede que sea una mujer con sobrepeso o una presencia fría y densa.

Quienes la hayan conocido no podrán darnos una descripción, ya que al verla se mudan de estado y se van allá donde acecha el miedo. Muchos conceptos que rigen nuestras vidas han sido desarrollados para provocar ese sentimiento. Varios entes desean mantenernos en la ignorancia y se respaldan en lo improbable, como el infierno.

Aquello que consideramos inexplicable pero existente frecuentemente pertenece al sexo femenino. La muerte es un buen ejemplo: giran muchas ideas alrededor de ella, y casi ninguna es positiva. Se le teme y respeta, y casi todo el mundo trata de evitarla a como dé lugar. Quizás no sabemos cómo enfrentarnos a ella, ni siquiera ver a un ser querido en semejante trance.

La muerte es un proceso natural. Lamentablemente, es más frecuente que sea provocada por las personas. José Saramago en Las intermitencias de la muerte nos presenta a la parca desde el interior de su morada. Son varias las reflexiones que induce la obra: ¿cómo vivir si somos inmortales? ¿Será realmente agradable estar aquí siempre?

En la novela, la muerte figura como una especie de broma para los humanos. Ellos, en su ignorancia y banalidad, no entienden el significado de la situación en que se encuentran los demás. Les espanta tanto la idea de perecer que la tregua del descanso eterno es vista como una victoria del fallecido. Algunas mentes sensatas advierten un panorama desastroso cuando repentinamente dejan de morir todos los seres vivos, humanos y animales. Al pasar los días descubren que la situación no augura nada bueno.

Acumular moribundos no resulta nada agradable. Mientras ellos no descansan, la espera no nos permite enfrentar puntualmente la pena que provocará su partida. Muchas veces no se desea que la persona querida expire; es un sentir egoísta de temor a su ausencia y la sensación de su cuerpo frío. Pero cuando se acepta la muerte como parte de la realidad, sucumbir deja de causar espanto.

Cuando la muerte decide volver, la conmoción es grande. Los que se sentían parte de un estado privilegiado despiertan para hallarse condenados al sueño eterno. La muerte cambia de método: envía cartas a las personas prontas a morir con tal de que cuenten con una semana para organizar y solucionar tranquilamente  todo asunto pendiente. Pero no sucede de esa forma. El pánico se apodera de muchas personas y hacen todo lo contrario a lo imaginado por la parca.

Es un golpe muy fuerte para las personas, no saben cómo llevar la situación. Morir es lo único seguro que se tiene en la vida y es el acontecimiento más difícil de aceptar. Da la impresión que todos entienden, comprenden y logran saber los motivos de la implacabilidad de la muerte. Al final, la verdad es que nadie se conforma con nada. Si no mueren se descontrolan; si saben cuándo sucederá, sucede lo mismo.

Las protagonistas de las obras de Saramago siempre me han impresionado. En esta ocasión la muerte es un punto y aparte. Representa una muerte muy humana, que se equivoca y rectifica, que busca no ser tan fría y se toma molestias para ayudar a las personas. Se muestra en su mayor emotividad cuando envía la carta de aviso al violonchelista y esta no llega sino que regresa.

La muerte se torna cada vez más humana: algo falla y ella se frustra. Intenta imponerse en reiteradas ocasiones, pero no es capaz de conseguir su objetivo. Deja de ser tan calculadora y tajante, y empieza a sufrir cambios y experimentar sentimientos. Después de jugar con el final de la vida de las personas, su misión se le revela y ella se niega a obedecerla.

La muerte decide transformase en mujer. Irá a entregarle personalmente la carta al músico. Así descubre que lo había visitado antes sin darse cuenta. Al estar frente al músico no es capaz de entregarle el sobre violeta. Regresa dos veces más y no lo consigue. Ha dejado entonces de ser muerte para convertirse en una mujer que ama.

¿Quién es André González?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. santiago6692 dice:

    Qué precisión para hablar de un tema tan complejo como la muerte. La única verdad es que es una realidad que nos toca a todos.

    Un saludo y gracias por hacerme pensar.

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