Ixcanul y el debate sobre lo que no entendemos

Diana Vásquez Reyna_ Perfil Casi literalHace unos días, María Aguilar publicó una columna de opinión en la que criticaba el galardonado filme Ixcanul, de Jayro Bustamente. La columnista centró su crítica desde su experiencia de vida. No creo que su opinión haya sido una postura antropológica de academia per sé ni mucho menos desde una crítica de arte, la cual es bastante pobre en Guatemala, sobre todo si lo que alimenta la agenda cultural en los medios es, por un lado, los anuncios sobre la actividad y, por otro, los saludos fraternales y guiños entre colegas, amigos y compañeros de vicios.

Ixcanul me conmovió y la recomiendo por lo que nunca se había visto en el cine guatemalteco: una historia profunda que deja lo artesanal y se mete en el detalle riguroso. En las actuaciones creíbles inmersas en una ficción muy bien lograda, en las escenas descarnadas que me acercan a una realidad posible y que desconozco aunque la haya visto muchas veces en las fotos de prensa.

Algo que aplaudo de pie es el predominio del idioma kaqchikel en la cinta. Fue hermoso escuchar por primera vez, con el sonido ampliado de una sala de cine, una película en un idioma maya. El ejercicio de escuchar a otros en sus propios lenguajes no es algo que nos permitamos en Guatemala, mucho menos si una gran mayoría sigue sin reconocer lo valioso de un país plurilingüe.

Creo entender a lo que se refería Aguilar en su columna: en una sociedad de apariencias y que consume muy fácil una imagen, importa mucho el cómo serán percibidas las comunidades indígenas, cómo se desmontan las ideas que hemos arrastrado por años y que nos enseñaron que a los pueblos indígenas hay que verlos y tratarlos con paternalismos. Cómo sucede eso si aún no hay un público ladino/mestizo lo suficientemente abierto y preparado para  comprender ese mundo que ha despreciado por décadas. ¿O sí lo hay? Pareciera que no porque el racismo es cotidiano.

Aguilar se indignó al escuchar las carcajadas del público en una escena crucial de la película en la que se evidencia que si no hablás español, carecés de todo. Cuando yo fui al cine hubo una familia que abandonó la sala a los 20 minutos o menos de haber empezado, fue obvio que se sintieron incómodos. Por azares del destino la vi en Cayalá, lugar que tiene ese romance enfermo con el colonialismo. Yo lo tomo como un logro que una cinta como Ixcanul haya penetrado en capas sociales que no se toman la molestia de conocer ni respetar su propio país.

La columna de Aguilar empezó un buen debate que nos pone a prueba. Critiquemos el arte. No todo nos tiene que parecer perfecto, pero claro, argumentemos. Estoy un poco cansada de ver reseñas que lo aplauden todo en lugar de hundir de vez en cuando un poco las dagas para que la escena artística siga creciendo en calidad.

Algo en lo que no estoy de acuerdo con Aguilar es en colocar toda esa carga de realidad social y racismo en un solo trabajo, en el primer largometraje de Bustamante. Este director solo dio el primer paso. ¿Quiénes darán los siguientes? Aguilar también dio el primer paso para que las comunidades indígenas nos digan cómo se sienten y entonces entablar un diálogo más equitativo, porque siempre solemos hablar de los pueblos indígenas pero muy pocas veces les damos los micrófonos para que se expresen ellos mismos. Si queremos cambios reales en el arte, la cultura y la sociedad, debemos dejar de sentir que quien piensa diferente se convierte en enemigo.

¿Quién es Diana Vásquez Reyna?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gerardo dice:

    Excelente artículo. Asombro y tristeza me provocaron las risas de un público que asocia cine guatemalteco con comedia. En donde el sufrimiento del indígena y sobre todo de la mujer indígena es motivo de burla. Aplaudo a Bustamante y su opera prima.

  2. Violeta de León dice:

    Ixcanul todavía tiene mucho más qué ofrecer, el debate está abierto. Por ejemplo, vendría bien el análisis y la crítica desde la perspectiva cakchiquel, incluyendo opiniones acerca del auge de este tipo de cine en determinados contextos, como la cinta colombiana que recién obtuvo importante premio. Me emocionó la ceremonia última en donde también estuvo Rigoberta Menchú. El público de pie y aquí las redes estallaron en insultos.

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