Tendencias teatrales en la ciudad de Guatemala

LeoTarea ardua es intentar etiquetar y clasificar las manifestaciones teatrales de la actualidad en un conglomerado específico, la ciudad de Guatemala en este caso, siendo el campo de la expresión tan amplio y heterogéneo, y partiendo de que la obra de arte es única e irrepetible. Cualquier intento es una aproximación más bien didáctica que real, supeditada al subjetivismo por parte de quien realice tal clasificación. Sin embargo, ciertas características generales permiten agruparlas de manera más o menos objetiva, tratando de evitar caer en excesos o juicios valorativos que maximice o minimice algún grupo establecido. En este aspecto, la perspectiva histórica puede ayudar a comprender cómo se crean ciertas condiciones coyunturales que favorecen la formación de ciertos géneros y ciertas tipologías. Al momento de clasificar, también es necesario tomar en cuenta los criterios de clasificación o la manera como estos se combinen para crear subgrupos más complejos. En todo caso, las propuestas de clasificación son solo eso: una propuesta sujeta a modificaciones, revisiones y reordenamiento. En este intento, es necesario cruzar diversos criterios de agrupación, de manera que algunos casos particulares pueden compartir más de una categoría o una sola categoría sea tan amplia que pareciera abrazar géneros bastante disímiles. De hecho, uno de los principios al tratar de clasificar una realidad es desechar la rigidez conceptual.

Quizá uno de los criterio más generales que se podrían tomar en cuenta sería el del tipo de público al que va destinado un espectáculo teatral, y ya dentro de este criterio se pueden encontrar muchas variedades, como la edad, el género, la etnia, los intereses, el estatus socioeconómico, el nivel educativo. Pero también, aparejado a esto, se debe considerar al emisor del espectáculo, pues, por ejemplo, no es lo mismo que artistas ladinos hagan teatro destinado a un público indígena a que lo haga un artista indígena.

Para comenzar a generar una clasificación se hace útil, entonces, tomar los elementos más objetivos. De esta manera, quizá sea conveniente hacer categorías mayores: teatro para público en general, teatro para niños, teatro para adultos, teatro para estudiantes, teatro destinado a públicos específicos. A partir de esta primera clasificación, se pueden seguir dividiendo subcategorías.

Se entiende como teatro para público en general aquel que está destinado a todo tipo de personas, sin importar edad, profesión, nivel educativo, etnia o diferencias ideológicas. Este tipo de teatro resulta demasiado general y puede incluir otro sinfín de categorías. Para hacer una clasificación amplia y que, además, simplifica mucho la manera como se ve en la realidad el teatro en la ciudad de Guatemala, se comenzará por la clasificación más general usada: teatro para adultos, teatro infantil y teatro para estudiantes.

Además de esto, todavía se puede hablar de tres grandes vertientes: el teatro comercial, el teatro con un compromiso estético y el teatro comprometido con una causa que no sea estética. Como repito, en la realidad, no se puede ser tan rígido, pues una puesta en escena puede compartir características de muchas categorías al mismo tiempo.

Se entiende como teatro comercial aquel que tiene la finalidad ulterior de lucrar. En ese sentido, es innegable que casi todo el teatro presentado es comercial desde el momento mismo en que se cobra por una entrada. Sin embargo, si la finalidad última es el negocio, la puesta en escena entraría dentro de esta categoría. Por el contrario, el teatro con un compromiso estético se interesa más por la forma artística que construye, aunque eso no implique que no pueda vérsele como un producto susceptible a ser comerciado o no esté comprometido con alguna causa de índole extra artística.

Pero si bien es cierto que no se trata de encasillar los trabajos en categorías rígidas, las tipologías que a continuación se van a describir pueden oscilar entre estos tres grandes grupos, según la intención final de su creador.

1. El teatro del ja, ja, ja. Este es un tipo de teatro que se caracteriza por la inmediatez en la comunicación entre el artista y su público. Como se vio en el somero análisis histórico que se hizo, parte de este teatro surge y evoluciona a partir del teatro bufo de corte “huelguero” (haciendo alusión a la Huelga de Dolores). Han evolucionado en dos direcciones distintas:

  • Las puestas en escena de tema político. Son puestas en escena cómicas que aluden constantemente a la coyuntura actual y la presentan de manera humorística y satírica. En estas piezas, el público se siente muy identificado con los hechos representados debido a que se comparte un imaginario popular. A través del humor, invitan a la reflexión sobre los problemas sociales que aquejan al país. Por ese carácter popular y el ambiente de jolgorio que manejan, suelen ser piezas muy taquilleras. En un principio, durante su surgimiento, eran preferidas por los estudiantes universitarios; pero conforme se fue recuperando la estabilidad social luego del conflicto armado, resultó el teatro preferido para el gran público heterogéneo de las clases medias que conforman la ciudad de Guatemala, que, por lo común, son quienes pueden disponer de recursos para asistir al teatro. Dentro de esta categoría se encuentran La epopeya de las indias españolas, El Show de Cretina, Guatemala en pelotas, Las alegres elecciones, por poner algunos ejemplos. Sus guiones suelen crearse a partir de las improvisaciones y se van enriqueciendo durante el proceso de ensayos, e, incluso, a lo largo de las representaciones. Por lo general, la dramaturgia es hecha por los mismos actores. En algunos casos, son muy próximas al show de chistes con personajes estereotipados, como sucede con el fenómeno llamado “los huitecos” (diversas piezas de teatro y cine, realizadas por los mismos personajes, que son un estereotipo del guatemalteco cándido, mañoso, perspicaz y alborotador de la región de Huité, en el oriente de Guatemala), espectáculos que suelen ser menospreciados en los círculos académicos.
  • La comedia ligera de enredos. Estas comedias suelen tener una trama que oscila entre la sencillez y la complejidad, pero que, en cualquier caso, resulta de una estructura y argumento predecible. Sus creadores también suelen utilizar el imaginario colectivo, por lo que igualmente resultan siendo trabajos de mucho éxito taquillero, aunque solo tocan los problemas actuales de manera más o menos tangencial. Es un tipo de teatro que no requiere una rebuscada reflexión para su comprensión, ya que su contenido es bastante explícito. En todo caso, su elemento principal es la hilaridad y el humor, que puede variar del blanco al negro. Una variante de este tipo de teatro es la que presenta las situaciones entre personas de una clase social acomodada, no solo para satirizar este estrato social, sino también para idealizarlo. Esta variante, por lo general, presenta producciones más cuidadas, porque precisamente intentan que el público de clase media al que va dirigido idealice, de alguna forma, el modo de vida al que aspira. Otra variante, más popular, presenta las situaciones entre clases sociales menos privilegiadas. Algunas, como las obras de José Antonio García Urrea o las de María del Carmen Escobar, terminan decantándose por el costumbrismo. Muchas de estas propuestas suelen estar basadas en textos de dramaturgos contemporáneos no muy conocidos; en otros casos, son creaciones de los mismos actores o directores. Algunas, aunque son las menos, pueden presentar una crítica a los modos de vida de las clases acomodadas. Pero la mayoría de veces, son trabajos que propician la evasión de la realidad y la aspiración de otras formas de vida más burguesa. Estas puestas en escena se pueden apreciar, principalmente, en los cafés teatros, pero también es común verlas en salas formales.

2. Espectáculos basados en producciones audiovisuales famosas o en éxitos editoriales actuales. Dentro de esta categoría se incluyen la mayoría de obras musicales, algunas óperas así como piezas basadas en películas o éxitos editoriales. Dada la difusión que los medios de comunicación han hecho de las obras originales, estas piezas tienen garantizado un público, por lo común, de las clases más acomodadas de la ciudad. También incluye las obras de teatro para niños, basados en películas de Disney o cuentos clásicos. Algunas compañías extranjeras también suelen traer este tipo de espectáculos. No es de extrañar que sean producciones muy onerosas y con un despliegue plástico de excesiva parafernalia, de ahí el alto coste de sus precios. Muchos de estos montajes intentan hacer una copia lo más exacta posible de las obras originales, en el caso de que sean imitaciones de producciones audiovisuales. La idea es reproducir la ilusión lo más cercano que se pueda de las obras en que se inspiraron. Generalmente, van acompañadas con cuerpos de música y de baile con una técnica bastante depurada. El teatro Dick Smith del Instituto Guatemalteco Americano y, últimamente el teatro Lux, se han especializado en este tipo de espectáculos.

En gran cantidad de las obras incluidas en las categorías anteriores pesa mucho el factor comercial, aunque como ya se mencionó, esto no significa que no puedan compartir o incluirse en otras clasificaciones. Por ejemplo, los musicales, aunque sean producciones comerciales, podrían proponer formas estilísticas novedosas o podrían comprometerse con una causa social. De hecho, la reciente representación de la Ópera de los tres centavos, de Brecht, ilustra el intento de crear un musical que vaya más allá de la diversión, al presentar las técnicas de distanciamiento aplicadas al montaje.

3. Producciones sobre dramaturgia canónica y emergente. A este conjunto pertenecerán todas las puestas en escena basadas en textos de la dramaturgia universal, adaptaciones de obras literarias clásicas, textos de autores guatemaltecos de renombre y texto de autores emergentes, tanto nacionales como extranjeros. En la esfera de la danza, se incluyen todas las expresiones de ballet clásico y folclórico. Abarca también obras de corte costumbrista y algunas producciones de ópera que últimamente se han presentado en el teatro Lux. Quizá a esta categoría corresponda el espectro más amplio de montajes escénicos. Además, muchos de estos trabajos suelen tener un carácter cíclico, es decir, aparecen en cartelera cada cierto tiempo. Aunque en temporadas de teatro para adultos no tienen asegurado el éxito taquillero, muchas de ellas pueden ser muy exitosas en temporadas para estudiantes, principalmente las canónicas, pues el nombre de la obra, independientemente de la calidad estética y de la producción, llama la atención en los ámbitos académicos y educativos. Estas puestas en escena se montan por los métodos más tradicionales: parten del trabajo de mesa para llegar al montaje siguiendo el conocido método stanislavskiano. En el caso de las obras canónicas existen dos variables: la primera, aquella que trata de hacer una reproducción arqueológica de la obra, es decir, los montajes en donde la primacía y el mayor peso lo llevan las premisas establecidas por el dramaturgo y en el que las adaptaciones juegan un mínimo papel que se limita a actualizar condiciones temporales y espaciales de la trama; la segunda, aquella que toma el texto propuesto por el autor como un pretexto para plasmar la visión del director o de los actores, por lo que están sujetas a modificaciones que, sin embargo, no llegan a alterar significativamente el producto final, sino más bien enfatizan aspectos que los creadores quieren resaltar de acuerdo con su propia visión. En todo caso, ambas variables tienen como denominador común el apego a las formas figurativas del arte. En ellas intervienen muchos actores formados académicamente. En el caso de las obras costumbristas, pueden compartir una u otra de las variables antes mencionada, con el distintivo de mostrar de manera pintoresca usos, costumbres y modismos del guatemalteco, como sucede con muchas producciones de la Universidad Popular.

Los géneros de todas estas variantes son muy diversos, desde dramas, comedias hasta tragedias clásicas, farsas, espectáculos de mimos, entremeses, sainetes, loas y teatro clásico renacentista (como las últimas puesta en escena de Don Juan Tenorio que ya es tradición presentar en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias para el día de difuntos) e, incluso, textos de la dramaturgia contemporánea, como algunas expresiones del teatro del absurdo o del teatro brechtiano. Su mayor o menor grado de apego a los textos originales las ubica dentro de esta categoría, así como su dimensión realista. Además, muchas de ellas, principalmente las relacionadas con el teatro para estudiantes y cierto teatro para niños, en donde se construyen historias que transmitan valores, tienen una orientación didáctica con fondo moralista.

En el caso del ballet clásico, el ballet folclórico y el mimo también son espectáculos que se presentan en determinados ciclos. Los actores suelen manejar una técnica pulida, producto del paciente entrenamiento en la academia, y los resultados hacen de ellas puestas en escena bastante precisas y limpias. En el caso específico del folclor, como ocurre con el ballet del INGUAT o el Ballet Folclórico de Guatemala, hay una adaptación del movimiento clásico de danza a las formas del movimiento precolombino, de manera que las puestas en escena resultan siendo proyecciones culturales precolombinas trabajadas desde el punto de vista occidental, muchas veces falseadas por falta de una investigación más profunda de estas culturas.

A este grupo también corresponden los textos de autores emergentes, tanto nacionales como extranjeros. En este caso, hablamos de una dramaturgia de autor que se producen en la actualidad y que, sin haber tenido el tiempo para convertirse en textos canónicos, se valen del realismo y de técnicas convencionales de montaje. Debe aclararse también que muchas de estas puestas en escena pueden llegar a colindar con la categoría del teatro experimental. La pertenencia a uno u otro grupo dependerá de la metodología como sea construido el montaje y del resultado final. En todo caso, un aspecto determinante para pertenecer a una categoría es la naturaleza del texto mismo. En Guatemala, algunos dramaturgos emergentes que podrían encajar en esta categoría son Rubén Nájera, Julio Díaz Escamilla y René Estuardo Galdamez. Aunque se debe enfatizar que otro aspecto de peso que cuenta es el tratamiento que el director escénico le dé al montaje.

4. Teatro experimental alternativo. A esta categoría corresponden todas aquellas obras que, afortunada o no muy afortunadamente, utilizan técnicas contemporáneas para la creación de sus montajes. Por su misma naturaleza, estos trabajos suelen alejarse del arte figurativo, porque precisamente la finalidad de la experimentación consiste en la construcción de una forma artística que contenga una realidad alternativa que se distancie de la cotidianeidad. Por eso mismo, es necesaria cierta iniciación en su apreciación, preparación que no suele tener el público común en la ciudad. De ahí que la cantidad de público que esté dispuesto a ver estos trabajos se reduce a una minoría intelectual que gusta de las expresiones alternativas. Este tipo de teatro suelen crearlo muy pocas compañías formales, dada su poca rentabilidad, pero es posible apreciarlo, a veces con muy buenos resultados, por parte de estudiantes de teatro. En la actualidad, suelen presentarse en espacios como el Teatro de Arte Universitario (TAU), el Teatro de Bellas Artes u otros espacios alternativos. Al igual que la categoría anterior, puede abarcar una amplia gama de textos, desde canónicos hasta de autores emergentes, y también pueden ser creados de manera colectiva. En el caso de los montajes basados en textos, el elemento distintivo es que se aleja cualitativamente de la premisa establecida por el dramaturgo. Por lo general, suelen tratar temas de profundidad filosófica, sociológica, psicológica o metafísica, por lo que no es extraño que muchos de estos trabajos expresen una proposición o tesis. Ahora bien, no por eso es de la esfera de su interés caer en didactismos del tipo “dejar un mensaje”, sino más bien plantear problemáticas y cuestionar aspectos de la realidad. En este sentido, además de tener un compromiso estético, puede comprometerse con otras causas, pero sin quitar la prioridad al arte por el arte mismo. Se enfoca en la construcción de productos estéticos y su interés primordial estriba en la reflexión estética, antes que en el contenido presentado.

A esta misma categoría pertenecen también los espectáculos de danza contemporánea, los performances, los espectáculos conceptuales y cualquier montaje ecléctico que reúna manifestaciones de otras disciplinas artísticas. Se incluyen también pocas propuestas de teatro infantil y destinado a estudiantes, que, sin ser producciones que emulen éxitos cinematográficos ni obras que tengan una finalidad didáctica ni textos canónicos, proponen una forma nata novedosa. Son pocas las propuestas infantiles y para estudiantes que corresponden a esta categoría, pero las hay, como las propuestas de Panchorizo o propuestas eventuales que tienen los Cómicos de la legua. Aquí también se incluyen obras de teatro destinadas para un público adulto, aunque parezcan infantiles.

Una gran cantidad de trabajos que pertenecen a las dos últimas categorías, aunque son comerciales y aunque suelen presentar un contenido que expongan un punto de vista de manera directa o indirecta, corresponden a la categoría del teatro con un compromiso estético, pues el interés de configurar un producto estético prima sobre los otros dos.

5. Teatro activista y de fuerte compromiso político-social. Las obras que corresponden a esta categoría suelen también compartir muchos rasgos comunes con el teatro experimental. De hecho, muchas de ellas son una forma de teatro experimental, con el distintivo de que se involucran directamente con la denuncia política y social. Aunque hay iniciativas privadas, la mayoría de estos trabajos subsisten gracias al financiamiento internacional. Muchas de estas agrupaciones gestionan sus fondos a través de Organizaciones no gubernamentales, embajadas de la Comunidad Europea o instituciones de mucho prestigio, como universidades. Básicamente, su temática se orienta en los temas sociales y tratan de dar voz a grupos vulnerables dentro de la sociedad civil. Sus textos se sustentan en los principios teóricos de la creación colectiva y del nuevo teatro latinoamericano. Por lo común, sus montajes son producto de una investigación social. En muchos casos, las obras pueden resultar siendo extraordinarios productos estéticos, aunque la intención no es la creación de estos objetos, sino la utilización del teatro como medio para visibilizar los problemas sociales que aquejan a un grupo en particular. Mucho de este teatro se ha producido a partir de programas y talleres. Aunque los actores y los directores no siempre son profesionales, sino más bien líderes comunitarios o integrantes de agrupaciones, reciben la guía de artistas profesionales. Más que el resultado estéticamente logrado, importa el impacto social que estas piezas puedan tener. Desde hace mucho tiempo, diversos grupos se han dedicado a esta labor, entre ellos, La Vasija. En la actualidad, hay una fuerte tendencia hacia este tipo de teatro, aunque sus presentaciones aún permanecen con un estatus marginal. Grupos como Artistas Trabajando, el Laboratorio Teatral de Artes Landívar, La Rueda, Caja Lúdica, Las Poderosas y Andamio Teatro Raro son ejemplos de este tipo de teatro.

Al igual que en las categorías anteriores, algunas muestras de este teatro también puede tener parámetros que lo ubiquen como objeto estético e, incluso, podrían haber casos en los que se comercialicen, pero encima de cualquier otra circunstancia, prima en él la intención de denuncia política.

Debe aclararse que aquí no se incluyó alguna categoría dedicada al teatro popular, entendido este como teatro que sale de la entraña del mismo pueblo, porque muchas de las expresiones de este tipo se presentan en la ciudad tan solo eventualmente. Sin embargo, en el interior del país existe una rica variedad de este teatro, por lo general, de creación anónima y colectiva, cuyos orígenes datan de siglos atrás y que se han configurado como tradiciones del país. Dentro de esta categoría se incluyen las danzas populares y demás representaciones que suelen presentarse en los días festivos de cada comunidad. Incluso, algunos colectivos como Zotzil Já se han dedicado a la investigación del patrimonio cultural de sus comunidades, acumulado durante generaciones y han creado obras de gran riqueza e interés antropológico. Sin embargo, estos trabajos tienen otros escenarios, muchas veces desconocidos por la mayoría de citadinos.

Como ya se mencionó, este artículo no pretende ser rígido en la elaboración de sus conceptos y en cualquier momento está sujeto a revisión y mudanzas. Pretender que sea letra escrita en piedra resulta tan absurdo como pensar que el mundo no está sujeto a cambios. Es tan solo un intento de ordenar y documentar el acontecer teatral en un momento determinado de su historia, sin pretensiones de universalidad. Si es capaz de generar discusión, entonces la finalidad de su creación estará cumplida.

¿Quién es Leo De Soulas?

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