Los restos del poeta

Diana Vásquez Reyna_ Perfil Casi literal“Nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?”.
La piedra oscura. Alberto Cornejo

El Día Mundial de la Fotografía, el 19 de agosto, me topé con imágenes de Federico García Lorca, ese poeta granadino que reinterpretó lo rural español, que se acercó con su obra a públicos de todos los estratos gracias a su sencillez para poetizar lo complejo y dejarse invadir por la sorpresa y el entusiasmo, como los niños. Fue ejecutado por el franquismo, que lo acusó de “ser espía de los rusos, estar en contacto con estos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos —político, dirigente e ideólogo socialista— y ser homosexual”.

Como pasa ahora con el Instagram o el Pinterest, una fotografía llevó a la otra y llegué al sitio de la Fundación Lorca, que documenta el trabajo del poeta y promueve su investigación, así como de las “manifestaciones artísticas y culturales con las que pueda relacionarse”. Ahí se encuentra bastante información sobre este hombre fantástico, moldeado de tierra, de mundo, de sensibilidad.

En la universidad, durante el curso de Poesía española del siglo XX, García Lorca fue un placentero descubrimiento. Como siempre lo he dicho, mi encuentro con la literatura fue tardío, por lo que pienso que muchos jóvenes —quinceañeros incluso, esos tan despreciados adolescentes— deberían conocer la vida de Lorca, su teatro, sus dibujos, sus composiciones musicales y, por supuesto, su poesía. Poeta en Nueva York fue, en una primera lectura, una secuencia de fotografías en blanco y negro impregnadas de impresiones nuevas en los ojos de un ser hipersensible. En algún momento sentí que Lorca enfocaba el lente en la bella podredumbre que toda gran ciudad esconde.

En su teatro, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba siguen reflejando con maestría simbólica sobre tablas el pensamiento colectivo de la ruralidad y la situación de las mujeres en muchas partes del mundo. Su obra es extensa y hermosa.

Yo anhelo el día que en un salón de clases rural de secundaria guatemalteca se hable y se discuta los temas predominantes de la obra de Lorca y se trasladen a la realidad de este país centroamericano. Que les cuenten a los niños y a los jóvenes en qué circunstancias fue detenido el poeta y posteriormente desaparecido, que cómo hasta hoy se siguen buscando sus restos. Y luego que comparen su muerte con las de tantas personas que  también fueron enterradas como XX en Guatemala y con quienes continúan la búsqueda y la identificación de cuerpos en fosas comunes para cumplir el duelo necesario.

Entre las fotos que vi de Lorca, dos se quedan conmigo. La primera es una en la que García Lorca mira fija y serenamente a la cámara, es joven. Está sentado en la grama con Salvador Dalí, quien lo tiene recostado sobre su pecho desnudo y lo rodea con el brazo. La segunda es una publicada por los medios cuando un grupo de personas se reunió en la llamada “carretera de la muerte”, en Granada, para recordar al poeta. La foto muestra en primer plano un concreto a forma de lápida con la inscripción “Lorca eran todos 18-8-2002”.

¿Quién es Diana Vásquez Reyna?

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