Medios

Diana Vásquez Reyna_ Perfil Casi literal“Ya nadie escribe bien las noticias, cosa tan importante como escribir cartas de amor”.
Elena Salamanca

En la universidad, una catedrática nos recomendó no leer noticias “por salud mental”. En parte creo que tiene razón si en el país en el que se vive la violencia y la decepción ocupan páginas completas y logran contagiar la zozobra.  Muchos de mis amigos y familiares no se informan por voluntad propia, y por tanto, consiguen no estresarse más o mantenerse en delgadas burbujas que protegen el ánimo.

Lo peligroso de ello son los goles que la política y la economía nos meten, porque dejamos de cumplir la función de ciudadanos y no podemos alegar ignorancia de la ley, y sí, en los medios de comunicación se publican las leyes. Incluso algunos periodistas las hacen digeribles para la población que no leerá la indescifrable versión oficial.

Pero ¿qué es realmente estar informado? Los diarios escritos en Guatemala tienen una estructura ideal para un público no lector: un titular y una entradilla con fuentes más grandes que darán el 80% de la información (o desinformación), por aquello de las prisas. Mantendrán en fotonotas aquellos asesinatos rurales que todos olvidan y la sección de economía siempre tendrá esos infomerciales que hacen creer en un pujante desarrollo como sociedad.

Nada se dice de los semidesnudos femeninos a la mitad del periódico amarillista, de la misoginia en las notas sobre mujeres, del pobre vocabulario de los medios, ni pensemos en la radio y la televisión. Tampoco de los mensajes repetitivos que se vuelven hábitos y pensamiento colectivo, ni de los portavoces de poderes paralelos (económicos casi siempre) que logran transmitir ideología de maneras más uniformes, acuerpadas y eficientes.

Por otro lado, los medios alternativos han progresado mucho, sobre todo en dar una visión distinta y con un poquito más de profundidad, pero como leí por ahí esta semana: “los egos también matan talentos”.

Y ahora nos “informamos” por las redes sociales, ignorando algoritmos digitales. Sí, son herramientas de información, pero lo que hacen es mostrarnos todo aquello relacionado con nuestro comportamiento, nuestros hábitos y gustos. Para eso son los algoritmos. La gran base de datos ya sabe lo que consumimos. Entonces, ¿estamos realmente informados?

Sergio Castañeda  hablaba hace algunas semanas sobre la pluralidad de voces en internet, y qué  bueno que resuenen voces de todos los tonos, colores y sabores, pero no nos engañemos: el alcance de los grandes medios invisibiliza al resto así como invisibilizan o bajan el perfil de cierta información. Como el “castigo” que recibieron las empresas que evadieron millones de quetzales en impuestos: ¡sacar un curso sobre cultura tributaria! Lastimosamente esa nota no fue viral.

Tenemos un impulso trágico para escribir y consumir noticias. Nos enteramos de las vísceras y las pérdidas, apelamos a la mendicidad y la voluntad de los corazones buenos. Los medios venden emociones y a veces prejuicios.

“Tragedia en carretera: ciclista es atropellada por su propia madre”;  “Ocho familias de El Cambray 2 reciben vivienda como regalo de Navidad”; “Marcela, la primera dama 43 años menor que su esposo”; “Salud incluye ‘mal de ojo’ y ‘estar chipe’ en enfermedades por tratar”.

La primera nota se trata de un accidente causado por una automovilista que conducía con excesiva velocidad y hablaba por teléfono, así que la criminal no es la madre. En la segunda nota, el Gobierno se comprometió a construirles casas a las familias que perdieron todo en un derrumbe que pudo prevenirse; hasta la fecha no han recibido nada. En la tercera nota, el perfil que muestran los medios de la primera dama impuesta en Brasil no deja de ser el adorno que ellos quieren que sea. La cuarta nota ayudó a que muchos criticaran a la ministra de Salud por el Modelo Incluyente de Salud, que por alguna razón muy pocas personas conocíamos y desde hace años se implementa.

Tendríamos que acercarnos a los medios siendo menos ingenuos, porque como dice Nuria Valera: “Los medios proponen los modelos sociales adecuados y se han convertido en el lugar de discusión de lo que importa y lo que ocurre en las sociedades. En la actualidad, además de las dos funciones anteriores, los medios son capaces de construir la realidad social”. Valera recuerda que los medios también compiten con la familia y la escuela para educar a la gente.

¿Quién es Diana Vásquez Reyna?

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