Genocidio disfrazado de fiesta

Corina Rueda Borrero_ Perfil Casi literalRecuerdo que de niña, en la escuela, celebrábamos el Día de la Raza (particular nombre por cierto). A cada salón de clases le era asignado un país distinto de América Latina y a los alumnos nos correspondía disfrazarnos con trajes típicos, llevar comida y hablar sobre los aportes de España —la mal llamada Madre Patria— a nuestra cultura.

De esta forma nos insertaron el chip de agradecimiento hacia el despojo, alabar la inteligencia que emana del blanco, enalteciendo su supremacía y, cada vez más, despreciando nuestros orígenes, negando nuestras raíces indígenas y la negritud que corre por nuestras venas. Por eso vemos gente que se niega a sí misma diciendo “no, yo no soy tan cholo” o “no soy negro, soy canelita” y comienzan a crear discursos sobre todo su linaje español puro de quinta generación con romanticismo hacia las cabelleras y ojos claros. Después de todo, desde que estamos chicos en la escuela nos hacen creer que la colonización es una fiesta, que no hubo un genocidio sino  un encuentro entre dos culturas, que no nos arrebataron tradiciones o nos tacharon de sangre sucia para servirles cabizbajos. Nos enseñan que este saqueo fue justificado en nombre del Reino de España y que la colonización se llevó a cabo con el fin de integrar una monarquía en decadencia más allá de los límites europeos.

Este desarraigamiento cultural que nos fue impuesto ha seguido su curso a tal punto que ahora nosotros lo replicamos en actitudes de reproche y denigración hacia los pueblos originarios, lo vemos sistemáticamente por medios de comunicación cuando se etiquetan como salvajes y borrachos a los indígenas y campesinos que pelean porque no devasten sus bosques o represen sus ríos, que son fuente de vida y eje de sus culturas y cosmovisión del mundo; lo vemos cuando se les trata de ignorantes al escucharles hablar sus propias lenguas, para que ellos se avergüencen de sí mismos y eviten transmitir su idioma a sus hijos.

Este mismo desprecio hacia lo que significa ser indígena lo vemos incluso ahora cuando llegan grandes personajes encorbatados hablando de pobreza en hoteles cinco estrellas y cuando se sacan documentos que piden coaliarse en contra de los efectos del cambio climático, cuando desde hace siglos los grupos originarios defendían y abogaban por la conservación de la Pachamama, incluso, en un tema muy de moda como lo es la diversidad sexual, ya las comunidades indígenas desde su cosmovisión concebían la homosexualidad y la transexualidad como aspectos naturales y un tercer sexo.

Esta colonización que se celebra hoy no ha hecho más que desprestigiar todos los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios, y hemos trasladado como fuente única de razonamiento todo lo que venga del occidentalismo. Por eso digo, si hubiese algo que celebrar este día, no sería el genocidio cultural e histórico que hubo, sino la resistencia que tuvieron (y aún tienen) nuestros pueblos indígenas y sectores populares contra la supremacía blanca y el eurocentrismo, que todavía, hasta nuestros días, nos quieren hacer creer que existe solo un tipo civilización.

¿Quién es Corina Rueda Borrero?

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