La necesidad de migrar

André González_ Perfil Casi literalEn ocasiones, para ir de vacaciones a tal o cual lugar es necesario realizar muchos trámites que, no está de más decir, son muy pesados. Otros países abren sus puertas a la migración pero solamente a personas de ciertos países o que posean ciertas características o perfiles. Muchas naciones existen gracias a las migraciones, a esas personas que no veían ningún futuro en su lugar de nacimiento y decidieron emprender el camino a tierras lejanas. Muchos de esos países ya no desean más migrantes. Ni pasada una generación, las personas olvidan qué motivos se dieron para que nacieran en el lugar donde están.

No es una situación idílica en todos los casos. Muchos recorren grandes distancias a pie para encontrarse con la policía o un muro, otros lo hacen por mar y solo encuentran el fondo del mismo. Ya sea que viajen en tren, bus, automóvil, avión o andando, muchas veces resulta que un funcionario no les permite la entrada, ya sea porque en ese momento no tiene ganas o cualquier otro motivo superfluo. Cuando eso ocurre los ahorros, las emociones e ilusiones se disipan en el instante y queda emprender el camino de regreso. También muchas veces es más una fantasía que se queda en eso y nunca se transforma en realidad. Es lo que les pasa a muchas personas: que se van físicamente pero nunca emocionalmente, la nostalgia los ata a su terruño. Es necesario desprenderse físicamente de la tierra donde se ha nacido para disfrutar plenamente de otros territorios.

Los motivos para migrar son tan diversos y válidos que ni siquiera debiesen estar en cuestión. Las ganas de ver el mundo, aprender otro idioma, enriquecerse con otras culturas, hacer una vida lejos, huir para encontrarse, mejorar la situación económica, mejorar las expectativas de vida, dejar atrás problemas políticos, cambiar de aires, huir de una guerra. De cierta manera, siempre se trata de buscar una especie de refugio, otro cielo que cobije y limpie la mente.

¿Quién puede asegurar que no tiene ningún antepasado migrante? Irse de un pueblo al otro, de un departamento al siguiente, de un Estado norteño a uno del sur, del este al oeste, es parte de la humanidad. Existimos debido a lo anterior, a la mezcla de grupos étnicos tan diversos como las formas en la hojas de los árboles.

Lamentable es que no todo el mundo, en aspectos geográficos, está abierto para todas las personas. Lo peor es que en muchas sociedades desean cerrar también las fronteras sociales. No permitir que lleguen personas de fuera, ese miedo humano a lo desconocido, va tomando cada vez más fuerza.

El ser humano se está deshumanizando, se preocupa únicamente del lugar donde se encuentra. Los miedos primitivos toman grandes espacios, los fundamentos son tan sencillos y carentes de peso. Se cree que los que vienen de fuera les robarán el trabajo. Los políticos contrarios a la migración encuentran en lo anterior la base para formular discursos que alimentan ese miedo y esa reticencia.

Migrar es necesario, las sociedades desaparecerán si las personas dejan de hacerlo. Es imperante apropiarse del mundo, demostrar que le pertenece a todos los seres que lo pueblan. Soy nieto de migrantes que llegaron de lejos o de un pueblo a la capital de Guatemala. También he migrado, mi hija tiene un padre migrante y bisabuelos migrantes. Para ella es una realidad y un hecho cotidiano. Queda en los padres transmitir a los hijos que no existe lugar que nos pertenezca absolutamente o para siempre. La vida es un cambio constante, hoy somos parte de una tierra y mañana de otra. Lo verdaderamente nuestro son los sentimientos y vivencias, lo acumulado cada día, eso que plaga el espacio que tiene nuestro cerebro para los recuerdos. Mudarse es una necesidad que tiene diversos motivos.

La memoria es importante, no debemos olvidarla, ni menos aún dejar de tomarla en cuenta. Siempre que veamos hacia atrás y sepamos de dónde venimos podremos llegar a entendernos y saber dónde estamos parados.

¿Quién es André González?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Tito M. R. dice:

    Migrar (movimiento, cambio, viaje, transformación) podría ser uno de los mitos fundamentales del ser humano. ¿Qué opina usted? Por eso es uno de los temas clásicos (en el sentido de formativos o modélicos), uno de los paradigmas de la literatura, y de las demás artes.

    Su ensayo me recordó lo importante que es buscar la lectura de los grandes libros de viajes y migraciones: la Odisea, la Divina Comedia (es un viaje interior, ¿no?), Don Quijote, Moby Dick, Gulliver, todo Stevenson, varios otros. Pensé en Montaigne, cuyos ensayos son más una recopilación de anotaciones de viajes (a través de vehículos o de libros) más que planteamientos intelectuales, en el Danubio, de Claudio Magris; repito, en varios otros.

    ¿Conoce a Alberto Manguel? El último libro que leí de él, La ciudad de las palabras, trata ampliamente los temas que usted esboza aquí, realizando la misma crítica clarividente.

    Muchas gracias. Saludos.

  2. André González dice:

    Gracias por su comentario. No conozco a Alberto Manguel, lo tomaré como una recomendación. Tiene usted razón es un mito fundamental del ser humano. Migrar siempre será un tema muy importante en la literatura. Saludos.

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