Cultura reactiva

Diana Vásquez Reyna_ Perfil Casi literal«Reacción: Actitud opuesta a las innovaciones». DRAE

En el año 2010 tuve el privilegio de hacer vacaciones en Alemania. Recuerdo que eran los primeros meses del año y nevaba. Una de las paradas fue la capital y llegamos por la noche. Mi instinto en las calles de Berlín era voltear cada dos por tres minutos para ver si alguien nos seguía, hasta que mi acompañante me dijo: «Tranquila, Diana, esto no es Guate».

También recuerdo que en otra ciudad, Halle, tuvimos que pasar por un supermercado a comprar comida. Allí me causó conflicto no saber qué hacer con mi mochila antes de entrar, ¿dónde la dejaba?, ¿en dónde había un locker o personal del lugar que se hiciera cargo de ella?, hasta que me recordaron otra vez que no había problema, que ahí no se daba por sentado que eras una delincuente y que tu mochila no representaba un peligro para ese comercio. Ahí no existía esa desconfianza atroz en otro ser humano. Sí, no estaba en Guate.

Recuerdo estos detalles ahora que en Guate se criminaliza de nuevo a todos los estudiantes colocando detectores de metales en las entradas de colegios y registrando las mochilas, porque en  Guatemala se reacciona, con retraso y agresivamente, ya sea que encierren y quemen a adolescentes «indeseables», o jóvenes acosados disparen armas para defenderse.

Qué clase de declaraciones hemos permitido y seguimos permitiendo por parte de los funcionarios cuando en «incidentes» como estos expresan solo ceguera e ignorancia abrumadoras sobre situaciones que les competen. Para el ministro de Educación, Óscar Hugo López, lo sucedido en el colegio Solalto «pone de manifiesto los graves problemas de control de seguridad que se pueden dar en los centros educativos y el riesgo que significa».

Se preocupan más por la «seguridad» que por los motivos que desencadenan tragedias o comportamientos extremos. En hechos que nos ponen nudos en la garganta sucede que hay una cadena de situaciones que han colocado desde hace tiempo en graves riesgos —psicológicos, físicos y sexuales— a niños y adolescentes, sin guía ni apoyo de una sociedad acostumbrada a cegueras e ignorancias y que encima los violenta.

Ya hace dos semanas que nos estamos indignando por las declaraciones irresponsables e ignorantes del presidente y todos los que no encontraron más que justificaciones superfluas y reactivas para el crimen contra más de 40 adolescentes. Sus muertes nos recordaron que estamos en Guatemala y que los infiernos no son metáforas. Aquí se toman decisiones cortoplacistas y reactivas, por lo regular de urgencia, porque no hemos aprendido a construir, prever, proteger, prevenir, planificar.

Al menos podríamos, para ir cambiando esa sedentaria y devota manera de aceptar las tragedias, apoyar a quienes sí están cambiando con su trabajo lento, planificado y a largo plazo, nuestra cultura reactiva del chapuz, nuestra cultura de desconfianzas e ignorancias.

¿Quién es Diana Vásquez Reyna?

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