Acerca de «ser escritora y no morir en el intento»

Dlia McDonald Woolery_ Perfil Casi literalEl entrecomillado de este título es prestado. Hace algunas semanas otra escritora costarricense presentó una ponencia con ese mismo título, aunque no sé si con un motivo parecido al mío. Imagino que ella habrá expuesto su visión de mundo con respecto a un tema que de una u otra forma nos ha tocado vivir a todas las mujeres: ¿cómo escribir, ser exitosa y no morir en el intento?

Ella probablemente tiene que pensar así: «Soy mujer, latina, blanca, vivo en sociedad, tengo una familia y tengo una visión muy definida del mundo». Yo, en cambio, así: «Soy mujer, latina, pertenezco a una etnia, vivo en sociedad, tengo una familia y tengo una visión muy definida del mundo».

Periferias que, aunque son aparentemente iguales, no se conjuntan porque existe algo que los académicos norteamericanos llaman the intruder eye; es decir, que el acto de escribir —al menos para las etnias— siempre consiste en una acción cautelosa: uno empieza lento y avanza cada vez más lento hasta que se detiene, pero de repente explota.

No se puede negar que si el escritor (en macho, varón, masculino) es casi siempre un bicho raro y extremo, la escritora reúne eso y aún más porque su sobrevivencia está supeditada a los elementos de ceración anteriormente descritos; y cuando sé es además miembro de una etnia, las cosas tienden a ir más cuesta arriba porque existe la tendencia a ser medidos con la vara que mide todo lo demás, siendo etiquetados dentro del clasismo conveniente de igualdad.

En breve, escribir y además sobrevivir tiene sus bemoles. Ella, mujer blanca, lucha contra el patriarcado y en eso basa su discurso. Yo, además de mujer, soy miembro de una etnia. No solo tengo que luchar contra el patriarcado sino contra el estigma social. Después de todo, ¿cuántas escritoras de las etnias existen? Algo que siempre tendremos en común tanto ella como yo, sin embargo, es que siempre querrán asumirnos y decirnos qué pensar y cómo escribir.

En cuanto a la familia, a ella siempre le preguntarán si al escribir lo hace por hobby o negocio, aunque siempre le será más fácil si tiene a un esposo que la apoye. En cuanto a las etnias, las mujeres siempre solemos ser cimarronas y no vemos bien la sumisión ante la protección masculina si no es bajo nuestros propios términos.

En la sociedad, cuando se vive bajo una apenas perceptible pero muy constante censura, una aprende a desarrollar estrategias de resistencia porque siempre seremos juzgadas. Las mujeres de las etnias nos imponemos o vamos hacia adelante aunque de frente venga el tren. Somos desbozaladas y enérgicas, y eso no le gusta a nadie.

Para ser escritora y no morir en el intento, primero hay que saber que si ladran Sancho, es porque en el camino vamos, y después, entender que no hay peor molino que quienes nos rodean. Por último, es necesario reconocer que el mejor vidrio es el que recibe más cuerda. Y como bien diría la vieja tradición de los griots: qué más puede hacer una vaca en medio de un pleito de caballos sino alejarse discretamente y seguir su camino.

¿Quién es Dlia McDonald Woolery?

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