Los pecados del padre

Angélica Quiñonez_ Perfil Casi literal.jpgPor ANGÉLICA QUIÑONEZ |

Pocas personas saben que soy autora fantasma para un blog acerca de moda. Sí, sí, qué estereotípico y superficial, pero lo cierto es que siempre he pensado en la moda como una expresión individual. Y de algún modo, hablar acerca de athleisure, rutinas de maquillaje y selección de accesorios, me ha dado mucho qué pensar acerca de cómo decidimos mostrarnos ante los demás. La moda, como los medios o el entretenimiento, sirve para reforzar imágenes y valores; obviamente, las imágenes y valores que faciliten vender. Y bueno, eso llega a tener implicaciones un tanto siniestras.

Después de publicar unos artículos sobre ropa para mamás el mes pasado, pensé que lo más apropiado en junio sería escribir una nota sobre atuendos para padres. En mayo los artículos prácticamente se escribían solos: con solo buscar «mamá» y «moda» en Internet llegué a miles de páginas y fotos con sugerencias para vestirse cómoda y coqueta, lista para ir al parque con los niños o al supermercado. Las blogueras recomendaban estilos de pañalera, tipos de tela resistentes a las manchas y cualquier cantidad de detalles para que la mamá millennial juegue y explore con sus hijos. Pensé que la serie sobre papás fashion sería igual de sencilla.

Cuando introduje las palabras «papá» y «moda» en la búsqueda recibí miles de fotos con mensajes sarcásticos. La moda para padres no traía adorables sugerencias de juegos ni accesorios. En lugar de las modelos jóvenes, delgadas, coquetas y sonrientes con sus bebés en los brazos, vi imágenes de panzas con camisas deportivas, pantalones abultados y sandalias con calcetines. Los papás, aparentemente, solo se ocupan de beber cerveza en el sofá, jugar golf, ver futbol en la televisión y estarse en la oficina. En pleno siglo XXI no encontré una sola publicación que hablara con el mismo entusiasmo y ternura sobre la presencia de un papá en la vida de los niños.

Me pareció de lo más repugnante, especialmente porque nunca tuve esa imagen cuando pensaba en mi papá. Cuando era niña mi mamá trabajaba los sábados por la mañana, así que mi papá nos cuidaba a mis hermanos y a mí. A veces íbamos al zoológico o a los museos, otras veces jugábamos futbol en la colonia y armábamos guerras con agua, y otros días jugábamos videojuegos y veíamos caricaturas. Me encantaban esos días y mi papá sonríe siempre que se los recuerdo. Siempre pensé que era «lo normal» y con esas experiencias en mente escribí el artículo de moda para paternidad que se publicó hace poco.

No creo que vayan a llamarme las boutiques masculinas para revolucionar sus anuncios, pero al menos quisiera sentir que esta década ha superado tantos estereotipos hirientes. En 2012 Chimamanda Ngozi Adichie presentó una charla en TEDx titulada We should all be feminists, misma que habrán escuchado en el puente de la magistral ***Flawless de Beyoncé. Adichie describió cómo la sociedad nos enseña a las mujeres a aspirar al matrimonio y la maternidad. Se nos educa para que no seamos demasiado ambiciosas ni demasiado expresivas porque podríamos restarle autoridad al hombre. La otra pregunta importante es: ¿por qué no les enseñamos a los varones a aspirar a la misma vida familiar?

Me perturba cómo, mientras avanzan los esfuerzos por respetar y celebrar la diversidad sexual, persisten estos paradigmas que aún nos separan dentro de las mismas familias. Y sí, aún hay un extenso camino por recorrer hacia la igualdad de los géneros, pero muchas personas no ven que la inequidad presente hoy evita que los niños crezcan con el cariño y la confianza de un papá. La sociedad ve a los padres netamente como proveedores de ingresos, sin capacidad para proteger y querer a un hijo fuera de lo material. Y siguen haciéndose chistes sobre los padres torpes, desatentos y egoístas que devienen memorias sobre padres indiferentes o aterradores. Después de todo, las familias para los varones no son una imposición sino una opción para evidenciar su poder adquisitivo y adquirir un nuevo espacio de autoridad (en ese caso, quizás les sería más rentable comprar una granja, pero bueno).

Muchas personas temen por el futuro de la moral si algún día se permite que las parejas homosexuales formen familias normales, pero creo que es un poco más peligroso que la tradición nos siga convenciendo de que ser padre es una carga, un rol absurdo que solo para las mujeres se traduce en una bendición.

¿Quién es Angélica Quiñonez?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Gracias Angélica por tocar un tema para mí también muy preocupante. Creo que la contraposición entre “machistas” y “feministas” está haciendo estragos en las imágenes que construyen los niños acerca de la familia. ¡Un aplauso y un beso!

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