Comedia en Guatemala: un drama entre actos

Angélica Quiñonez_ Perfil Casi literal.jpgNo es ningún secreto que Guatemala vibra a destiempo cuando se trata de cuestiones artísticas: desde películas que nunca se estrenan hasta bandas desconocidas que repentinamente anuncian sus conciertos en la calle. Quiera que no, somos una sociedad conservadora. Nos llaman un país multicultural, pero estas manifestaciones en literatura, teatro y arte en general tienen una estasis permanente. ¿O hay algo de normal en que una obra de teatro como El día que Teco temió, sin gracia ni ingenio, cumpla más de una década de presentaciones ininterrumpidas? Alguien debe decirlo: Guatemala es una audiencia desmotivada. Novelera por ratos, pero honesta y cómodamente ignorante.

Por eso es tan difícil abrirse terreno con propuestas artísticas que disten de la norma, especialmente cuando se trata de artes escénicas. Para empezar, los guatemaltecos crecen pensando que el teatro es un sitio elitista donde los actores hablan en español antiguo y visten de terciopelo percudido, perennemente recitando el libreto de Don Juan Tenorio que nos forzaron a leer en la secundaria. Ni lentos ni perezosos, muchos productores comenzaron a aliarse con bares y restaurantes para rescatar una audiencia que, con suficiente cerveza y boquitas, accede a pagar un boleto a cambio de una «distracción». Sin una audiencia dedicada, estas obras suelen reducirse a los típicos chistes que oímos desde hace años, aderezados con algo de parodia y alguna clase de comentario racista (la vieja confiable). Supongo que de ahí viene la idea —con suficiente justificación— de que la comedia es un género descerebrado.

Aclaro: no está mal que la gente disfrute de una buena carcajada, pero lo cierto es que la comicidad acarrea mucho más que eso. Antiguamente, la comedia surgió como un medio de subversión, un género para burlarse de los dioses y gobernantes. Evolucionó para retar los vicios de los seres humanos y así obligarnos a enfrentar verdades dolorosas como el racismo, el sexismo o el clasismo. Vean nada más las magistrales agudezas de Jonathan Swift, Mark Twain o Dorothy Parker. Reconocernos como inferiores, tristes y lamentables es la primera etapa; pero cuestionar esa posición y las personas que poseen la autoridad y privilegio es el verdadero objeto de un cómico. Burlarse de los garífunas, indígenas, militares y borrachos es lo que puede hacer cualquier payaso con suficiente maquillaje y un espacio en la televisión dominical.

En 2015 conocí el pequeño pero creciente nicho del stand-up comedy en Guatemala. Junto con otras personas estudié un curso impartido por el comediante Selvyn Mejiknos. Aprendí a formular chistes, sí, pero lo que descubrí en su trabajo y en el de mis compañeros fue una expresión extraordinariamente más compleja y relevante que recitar vulgaridades o reciclar chistes: en realidad se trata de un ejercicio introspectivo. El stand-up comedy viene de una reflexión, una emoción y, sobre todo, una verdad. Díganme cursi, pero hacer comedia es como escribir poesía: no puede venir de la mentira sino de nuestra legítima experiencia. No debe fingirse ni plagiarse. No puede ostentar más palabras de las esenciales. Y siempre sabrás que un bit es bueno cuando provoca, cuando resuena en la memoria de tu audiencia y logra una reacción. Por supuesto, tampoco cualquiera es poeta.

Dos años después sigo escribiendo e interpretando como comediante porque creo en esa forma de arte y creo en Los Salidos, el caótico y diverso colectivo al que pertenezco. Me emociona la manera en que han surgido grupos y autores con diferentes perspectivas, pero al final del día estamos todos comprometidos con esa grotesca e ingeniosa manera de hacer arte. Las historias del stand-up comedy vienen de esa confusa pero maravillosa experiencia de ser humano: generalmente miserable, pero en el fondo feliz. Tiene una preparación, una técnica y el sello único de cada intérprete. Sí, la comedia se observa y se estudia: escribimos constantemente porque nada es más complejo o cambiante que la risa de las personas. Esa es la verdadera belleza que hay detrás de todo esto.

La creciente oferta de de comediantes en Netflix sugiere que el género está creciendo y evolucionando alrededor del mundo. Supongo que por esa razón un par de iniciativas aprovecharon la etiqueta del stand-up comedy para promover eventos y conferencias educativas con celebridades guatemaltecas. Hablo específicamente del Digital Live Comedy con youtubers guatemaltecos y el conversatorio de Nómada: Sexo para nuevos. No dudo que tuvieran las mejores intenciones de educar a la población o promover el contenido de autores nacionales, pero tengo una importante objeción.

Es lamentable la manera en que han promocionado erróneamente un trabajo que NO es stand-up comedy. Sus autores y creadores, por interesantes y reconocidos que sean, NO son comediantes de stand-up. No trabajan con una técnica y un estudio, y tampoco crean un texto de calidad. Todo eso no hace más que perjudicar a los verdaderos artistas de este medio, alejándolos de la justa recepción del público. Simple: comprar un bisturí no me convierte en neurocirujano; asimismo, ponerle una conversación forzadamente chistosa a mi evento no lo convierte en stand-up comedy y hacer un video risible para YouTube, tampoco. Si no es mucho pedir, creo que los artistas que nos dedicamos a esto merecemos la valoración y conocimiento de nuestro trabajo. Y en ese respecto, por favor, cada cosa con su nombre.

De nuevo, el gremio artístico es trágicamente pequeño en Guatemala, amenazado por una audiencia indiferente y cualquier cantidad de contrariedades económicas. Pregúntenselo a cualquier escritor, músico, actor o comediante. Lo hacemos porque nos apasiona, pero nos comprometemos con el público para hacerlo bien. Merecemos un reconocimiento y no que se emplee nuestro oficio como estrategia publicitaria. Incluso, podríamos aliarnos para acercar y educar precisamente a ese público que con dificultad vamos acercando al arte.

Hablando en serio, hacemos comedia para que rían con ganas y piensen de manera diferente.  Tómense el tiempo de buscar y conocer verdaderos grupos de stand up comedy. Por mi parte, pertenecer al colectivo de Los Salidos me ha dado extraordinarias experiencias para entender mejor este extraño mundo. Si alguna vez quieren conocer el arte de reírse, paseen en la cabeza de Vero, Waldir, Andrés, Daniel, Darwin, Gerry, Diego, Marta, Oliver, Waka, Lester, Juan Diego, Dany o tal vez la mía. No es poesía, pero les garantizo que oirán algo asombrosamente similar.

¿Quién es Angélica Quiñonez?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. De acuerdo, querida Angélica. Todo actor sabe que es más fácil el drama que la comedia: aplicar presión sobre el sufrimiento es suficiente para hacer llorar, pero… hacer reír a partir de él es muchísimo más difícil.
    He visitado la página de fb y he visto (a partir de este post) algunos de los videos del grupo. A pesar de no conocer tu país (lo que me impide concordar o disentir acerca de tus opiniones acerca de su público), me parece que el humor puede atravesar las barreras territoriales y cuando es muy bueno, hasta las idiomáticas, religiosas, históricas… Nos une como seres vulnerables, mortales aferrados a la vida.
    El humor es una forma de hacer Literatura, de dar cuenta de la existencia humana. En ese sentido, valoro y felicito a Los Salidos, juglares de este siglo, atrevidos, traviesos, espejos para todos nosotros de nuestras faltas y pecados, de nuestras generosidades y heroísmos.
    Pasando a cosas más triviales: supongo que ustedes mismos lo habrán notado, pero igual aquí va una opinión acerca de lo que pude ver en Youtube: por favor mejoren la calidad del audio porque, igual que la poesía, la comedia se centra en las palabras y para provocar efecto, tienen que ser bien escuchadas. Todo lo demás, me pareció hermoso.

  2. angieqp dice:

    ¡Muchísimas gracias! 🙂 Siempre es un gusto ser leída y comentada con cariño.
    De hecho, estaremos grabando profesionalmente en nuestros shows de aniversario, y ojalá pueda conocernos más gente fuera de Guatemala.
    Los Salidos, y el resto de la Fundación Ayúdame a Cenar, estamos muy contentos de tu comentario y esperamos tenerte más videos para que nos conozcas a todos los comediantes.
    ¡Abrazo!

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