Vos no olés a mujer

Jimena_ Perfil Casi literalDe pequeña aprendí que el perfume era un elemento importante que las mujeres debían usar todos los días y al no usarlo podríamos recibir miradas burlonas. La gente no entendía por qué no estaba desesperada por ir a una perfumería, pero más adelante a nadie parecía importarle que no usara perfume hasta que un novio me regaló un Halloween, perfume de moda con un olor muy dulce y empalagoso para mi gusto y que usaba eventualmente.

«Vos no oles a mujer», me dijo un amigo hace poco. Se refería a que no olía a perfume, a que mi olor era el mío, el de mi cuerpo tal cual y no el artificial que nos han enseñado a apreciar como parte de uno.

El olfato es un receptor químico, es un sistema conformado por millones de neuronas específicas, sensores de olor que permiten percibirlos. Algunas teorías han propuesto olores básicos y otras una gran variedad según intensidades. Hablan del umbral mínimo para generar la sensibilidad y de la capacidad de adaptación a razón del tiempo de exposición a determinados aromas. Todo esto nos dice cómo el cuerpo ha desarrollado la capacidad sensitiva de percibir olores y aromas, pero serán otros factores externos los que determinarán que, al pasar toda esta información al cerebro para su transformación, se convierte en recuerdos, sensaciones placenteras, positivas, negativas o de rechazo.

Desde pequeñas nos enseñan qué es ser mujer. Aprendemos que nos deben gustar determinados colores y olores, se nos encasilla en el rol de lo femenino y con ello lo frágil, bello, temperamental, sensible y sediento de amor. Con esto viene la elección de los colores pastel como favoritos, el uso de zapatos delicados y demás determinantes que hoy entendemos por el hecho de ser mujeres. Desde que empecé  a usar desodorante me gustan más los que son para hombres y las pocas lociones que realmente me han gustados son unisex o masculinas y prefiero la ropa cómoda, los zapatos bajos y las botas.

No me gusta usar perfume. Cada persona posee un olor particular; mi olor, mi aroma y mis gustos son tan míos y en nuestra sociedad el uso o desuso de un objeto comercial, relacionado con el proceso de cosificación del cuerpo de las mujeres, es una decisión que puede confrontarnos con nuestros propios aprendizajes.

De pequeña aprendí que el perfume era un elemento importante y decidí no usarlo. Ahora, que  soy adulta, incluso me han dicho que debería de buscar dentro de la gama de ofertas comerciales ya que seguramente encontraré uno que me agrade y que, por supuesto, le guste a mi marido, porque «es importante oler bien»  y que, incluso, podría utilizarlo como herramienta de seducción. Ante la insistencia de algunas personas, he de decir que el perfume artificial no me ha sido necesario para la tener la aceptación del hombre que tengo a mi lado ni para el entretenido juego sexual.

El uso del perfume, oler como «debería» hacerlo por ser mujer, la observación acerca de cómo se le da importancia a la imposición novedosa del mercado que generar millones a través de la industria de la perfumería y cómo dentro de la misma hay un innegable clasismo, es parte del control que se ejerce sobre nuestros cuerpos.

¿Quién es Jimena Castañeda?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s