Justin Trudeau: ¿Feministo o feminista burgués?

Corina Rueda Borrero_ Perfil Casi literalMucho se ha dicho sobre el —guapísimo— Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, después de haber hecho múltiples declaraciones públicas acerca de su feminismo y su «lucha por la igualdad entre hombres y mujeres», y es que por muy bello que Justin se vea diciendo cada una de estas palabras, que seguro hace que a más de una (y uno) se le pare el corazón, hay varias cosas que todavía no me terminan de convencer sobre su discurso.

Y es que el discurso sobre su feminismo queda en lo colonizador, usurpando espacios donde deberían hablar mujeres y donde al final es él quien recibe la mayor parte de la atención mediática, no solo por ser un hombre blanco y guapo, sino porque también tiene mucho poder político y es excelente para la buena publicidad de su persona como buen macho progre del Norte, bien educado y consciente.

Así que cuando veo al —bien parecido— Primer Ministro tomar la palabra y hablar en nombre del feminismo, hay algo que no termina de agradarme. No quiero decir que no pueda haber hombres feministas, pues por supuesto que los hay y se les aprecia muchísimo; pero los compañeros feministas no deben usurpar el espacio de las compañeras y tampoco deben hablar en nombre de ellas. Después de todo, el feminismo ha buscado darle voz a quienes durante siglos no la tuvieron: a nosotras las mujeres, y para que ese discurso sea efectivo no solo es cuestión de darnos voz sino que también esa voz sea diversa e interseccional.

En el punto de la interseccionalidad también nuestro —querido— Justin falla, y es que al final representa más el feminismo burgués, el feminismo blanco de clase media y media alta; un feminismo que no se pronuncia y mucho menos actúa en contra del extractivismo, especialmente la minería, siendo Canadá uno de los países que más explota a otros por sus recursos naturales. Porque —como dije— es bien fácil tirarse los aires de hombre evolucionado cuando no se hace una crítica seria y estructural desde adentro.

Al final estos silencios son cómplices de otras explotaciones hacia las mujeres —en especial el de mujeres campesinas e indígenas que no se visibilizan en su discurso progre— y su ya acostumbrada forma de usurpar con aval los espacios me causa un choque de posiciones en el que no sé si clasificarlo como feministo o sencillamente como un feminista burgués.

En el caso de ser el primero, me corresponde decir que para ser un hombre feminista no es necesario ir a colonizar los espacios feministas para impulsar la voz masculina desde la igualdad: para eso existen otros espacios que, de por sí, la sociedad ya les ha otorgado a ellos por el hecho de ser hombres. De igual forma, es de feministos decir que una inspiración para el feminismo fue un hombre, y en el caso de Justin, fue Joseph Gordon-Levitt —recordado por la película 500 days with Summer—. Por gusto Olympe de Gouges murió guillotinada tras exigir los mismos derechos que los hombres después de la Revolución francesa, y todas las mujeres que le siguieron en más de 300 años fueron invisibilizadas hasta que Justin —gracias, Joseph— lo empoderara para llamarse «feminista» y pelear por nuestros derechos.

Talvez haya cosas en las que me equivoqué en la descripción pasada, mejor vamos a pasar a Justin por la radiografía del feminismo burgués —talvez esta chaqueta le queda mejor—. Después de todo, si seguimos avalando las opresiones a través del empoderamiento de una economía dominadora, colonizadora y extractivista, ¿qué tanto cambio real se promueve para todas las mujeres? ¿Acaso la igualdad de derechos para las mujeres del Norte es más importante que los del resto de mujeres? ¿Es entonces válido un discurso feminista que no vele también por las mujeres empobrecidas, de minorías étnicas o disidencias sexuales? No, ¿cierto?

Entonces queridas compañeras: no se sientan mal si también han caído en el «Encanto Trudeau»: yo también estuve embelesada por tremendo galanazo durante meses, pero ahora les pido, como un favorcito, tratar de pasar a nuestro Prince Charming por otros filtros que sobrepasen la idolatría que nos venden los medios de comunicación.

Y por último, un mensaje directamente para Justin —lo siguiente me lo robo de mi querida amiga Lucy Chau—: Te desea lo mejor del mundo la querida —y a veces no tan querida— Corina, desde mi humilde vida colonizada y patriarcal por defecto, pero ya sin apoyar la pronunciación de cada una de tus sílabas.

¿Quién es Corina Rueda Borrero?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Olga Villalta dice:

    ¿O sea que si no se pronuncia una sobre el extractivismo no se puede ser feminista? Entiendo tu crítica Corina y tienes derecho a hacerla, pero me remite a los viejos clichés de izquierda (tengo 66 años) en los que los “burgueses”, los “clase media” no se les consideraba dignos de ser parte del movimiento revolucionario. Nos beneficiábamos de sus recursos (su dinero, sus casas, sus ropas que donaban para la revolución) ahhhh pero que no hablaran. Para mi, lo más importante es la posición de clase y no la extracción. Y en este caso, si me parece beneficioso que ese “hombre blanco, progre, burgués” tenga una posición feminista. Otras/os hablaremos desde otras identidades o adscripciones. A él lo escucharán -en este momento de la historia- más que a mi por ejemplo. Lo que te invito es, a algo que lo aprendi de Clara Muguiarday hace veinte años, que lo importante es sumar y no restar. Me alegra tu atrevimiento, tu radicalidad.

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