The Big Bang Theory y el chiste de la misoginia

Angélica Quiñonez_ Perfil Casi literal.jpgLa sitcom más popular de la televisión, The Big Bang Theory, estrenó su undécima temporada el mes pasado. Se ha confirmado su renovación para la temporada 2018-2019 y creo que es el momento de preguntar por qué sigue contando el mismo chiste más viejo de la historia, o bien, por qué sigue causando gracia contándolo.

The Big Bang Theory es el Friends de los millennials. Independiente de sus Emmys y People’s Choice Awards, todos los millennials y xennials —o casi todos— hemos visto suficientes episodios como para identificar a los Sheldon Cooper de nuestro círculo social. Continúa en debate si el programa surgió como una burla o una glorificación de la cultura geek, pero lo cierto es que dio justo en el clavo de la mentalidad dosmilera: hambre de individualidad, ansiedad por el futuro y una inmadurez disfrazada como nostalgia (superhéroes, viejas películas de sci-fi, cómics, etcétera).

A pesar del título que sugiere un enfoque científico, la serie persigue los pasos de tres físicos y un ingeniero aficionados a varias sagas de fantasía y ciencia ficción y que viven en el lado más blanco, adinerado y heterosexual de Pasadena. Como todas las series de su co-creador, Chuck Lorre, The Big Bang Theory alimenta su comedia con clichés, estereotipos y referencias a la cultura popular confiando en que su audiencia conoce más nombres de artistas en el Top 40 que de físicos cuánticos. El componente científico ofrecía una excelente oportunidad cómica: para empezar, un importante comentario acerca del estado de la educación superior moderna, o el debate de información versus conocimiento. Pero la ciencia fue desechada por una premisa lamentablemente más efectiva (y acorde al sello característico de Lorre): sí, la misoginia.

Irónicamente, la sinopsis para The Big Bang Theory en su página de IMDB reza: “Una mujer que se muda al apartamento vecino de un par de físicos brillantes, pero socialmente ineptos, les demuestra lo poco que saben sobre la vida fuera del laboratorio”. Es extraño que esta descripción parta del personaje femenino que aún no ha sido conocido por su nombre completo, pero este es solo el primero de los problemas.

Motivada por algunas publicaciones respecto a este tema, decidí ver los primeros dos episodios de la nueva temporada y ponerme al día con las historias principales de Sheldon, Leonard, Howard y Raj. The Big Bang Theory, concluí, es una fracasada subversión de los roles de género contemporáneos.

La serie, cuando debutó en 2005, se caracterizaba por sus protagonistas intelectuales, inseguros y poco agraciados, opuestos al típico galán atlético e hipersexual que popularizaron series como One Tree Hill o The OC. En las primeras temporadas, los guiones incluían chistes sobre la paradoja de Schrödinger, la navaja de Occam, el efecto Doppler y los principios de la teoría de cuerdas. Era refrescante (y bastante gracioso) ver esta inversión de roles. La enorme popularidad de la serie destruyó al personaje antagónico del nerd en la cultura popular, y el intelecto se volvió una característica aspiracional. De repente ya no era una invitación al ridículo usar anteojos, amar Star Wars y obsesionarse con los estudios; bueno, excepto en mi secundaria.

Por ser un producto tan enraizado en su contemporaneidad, toda serie televisiva tiene una fecha de caducidad. Sin embargo, los productores se valdrán de cualquier truco para preservar la vigencia los ratings. Varios años después de su estreno, The Big Bang Theory comenzaba a perderse entre la oferta de entretenimiento que había revolucionado, y entonces comenzó su innovación.

Muchos de mis amigos dicen que la serie comenzó a decaer cuando se dio mayor protagonismo a los personajes femeninos, o bien, «cuando la serie empezó a tratarse solo sobre relaciones». En el principio, la serie tenía a Penny, una rubia sensual, camarera/aspirante a actriz que contrastaba su ignorancia con las mentes brillantes de los físicos, pero abría la discusión sobre las relaciones románticas con el modelo de masculinidad de la serie (un Leonard tímido, bajito y fofo). Posteriormente se unieron la microbióloga Bernadette y la neurobióloga Amy, quizá para atraer a la demográfica femenina o para introducir una nueva variedad de chistes sobre interacción sexual. Sin embargo, mientras los roles masculinos tradicionales continúan invertidos, los guiones más recientes de optan por prolongar estereotipos femeninos que llevan siglos de existir: la mujer trofeo, la esposa-madre posesiva, la novia necesitada y manipuladora…

Sinceramente resulta incómodo ver algunas de las recientes escenas en The Big Bang Theory. Todas las conversaciones de las mujeres se basan en sus parejas y pareciera que los guionistas olvidaron que estos personajes son, en algunos casos, científicas. Por ejemplo, Bernadette, la exitosa microbióloga empleada en una farmacéutica, se sorprende porque resultó embarazada una segunda vez a pesar de estar lactando. Por otra parte, Amy se compromete con un hombre que la abusa verbal y emocionalmente frente a sus colegas. Un episodio después, Bernadette y Amy empiezan a pelear comparando sus logros profesionales, puesto que prefieren ocultárselos a sus parejas para que no se sientan intimidados. El único hombre soltero, Raj, se ha saturado de conductas afeminadas para remarcar la necesidad de Hollywood de perpetuar un macho alfa dominante, decisivamente uno con ascendencia caucásica. Finalmente, Penny ha dejado su imagen de boba promiscua para ser una esposa desatendida, empeñada en ridiculizar al marido y perpetuar su alcoholismo. Se supone que este es el personaje para que la audiencia se identifique ahora: atractiva siempre, pero irremediablemente cínica y apática, acaso similar a la figura del bully.

Afortunadamente cumplí con los cuarenta minutos de ambos episodios y confirmé mi sospecha. La serie sugiere un claro desdén hacia la figura de la mujer profesional: caricaturiza su intelecto para equipararlo con disfuncionalidad emocional. Al mismo tiempo, a pesar de su original premisa de subvertir la masculinidad animalística que dominaba la cultura pop, The Big Bang Theory ha devuelto la dominancia a las narrativas masculinas a través del abuso psicológico y verbal, oportunamente disimulado con risas pregrabadas. Finalmente, perpetúa un antagonismo de los sexos que francamente tendría más sentido hace medio siglo y no en una realidad donde las mujeres superan las tasas de inscripción en las universidades norteamericanas.

Quizá sea momento de aclarar que no vengo a dictarle a nadie qué entretenimiento debería elegir. Por supuesto que entiendo la suspensión voluntaria de incredulidad: yo misma escribo monólogos de comedia y conozco muchos de sus tropos. Sin embargo, no deja de inquietarme por qué, en pleno siglo XXI, siguen causando gracia este tipo de premisas tan retrógradas. En parte, me asusta lo que implica que The Big Bang Theory siga anunciándose como número uno en Latinoamérica: de cara a la desigualdad y abuso que enfrentan muchas mujeres en estos países, no veo el chiste. Pero de nuevo, esta serie se originó en el país cuyo presidente actual sugiere una muy anatómica manera de relacionarse con las damas.

¿Quién es Angélica Quiñonez?

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juan dice:

    Sea valienete y busque el amor…. alli encontrara respuestas..

    1. Angélica Quiñónez dice:

      Sé consciente y comenta sobre lo que leíste. Sé valiente y aprende a usar la ortografía.

  2. Diego dice:

    Demasiado rebuscado, es mucho más problematico las niñas cantando Trap y rara vez miro mujeres quejandose de esto desmenuzando las letras o la problemática social entre adolescentes que está creando personajes nocivos. Nadie en estos medios hablaba sobre el uso excesivo de chistes sobre homosexualidad tanto en BBT como en TWO AND A HALF MAN. Es basura televisiva, claro, pero no por las razones expuestas.

    1. Gracias por comentar. La verdad,he visto muchísimos blogs de género dedicados a la problemática de personajes y narrativas chauvinistas. Recomiendo los video-essays de Pop Culture Detective y Feminist Frequency, así como una ocasional leídita en Jezebel.Com.
      Y estoy completamente de acuerdo: las actitudes contra la comunidad LGBTIQ son aún peores. En algún momento quisiera escribir sobre ello, pero siento que necesito educarme más en ese tema.

  3. Karen Lopez dice:

    Gracias Angélica por este excelente artículo… soy algo nueva en la página y no lo había visto. Amo esa serie pero como mujer y feminista que soy no puedo cerrarme ante la verdad que expusiste… solo analizo y me doy cuenta de lo mucho que me falta por aprender. Siento que la serie era un poco equitativa con los chistes y no tan inclinada a la desigualdad pero en las últimas temporadas como bien lo dijiste cambio de perspectiva totalmente… gracias por darme otra vista del programa. Tus artículos son geniales. No importa lo que digan los ONVRES jajajajaja supongo que ya has vito esa expresión sobre ellos.

    1. Gracias por tu comentario, Karen.
      Estudiar teoría de género arruinará gran parte de tu entretenimiento en materia pop, pero sé decirte que se disfruta aún más el arte sobre el cuál eres consciente. Simplemente, percibes una representación de tus ideales y eso te convierte en mejor crítico o artista.
      Ánimo y sigue aprendiendo.
      Abrazo.

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