Hollywood: lujuria, abuso y silencio

Mario Ramos_ Perfil Casi literal«Felicidades, ustedes cinco ya no tienen que fingir que se sienten atraídas por Harvey Weinstein», dijo el actor y comediante estadounidense Seth MacFarlane en tono de broma durante los premios Oscar de  2013 al anunciar las nominadas a mejor actriz de reparto. Ahora, cuatro años después de aquello, se hace público lo que para muchos en la industria del cine venía siendo un secreto a voces. Recientemente, Harvey Weinstein fue acusado de acoso sexual y expulsado de la Academia de Hollywood. Hasta ahora entiendo la burla MacFarlane, que al fin y al cabo, se trató de una denuncia indirecta dado que su compañera de rodaje en la película TED, Jessica Barth, le había revelado el comportamiento de Weinstein con ella dos años antes.

Supuestamente, el hecho de que Weinstein mantenía ese tipo de conducta abusiva ya era conocido por muchas estrellas de Hollywood, pero nunca nadie tomó acción o denunció al ejecutivo de cine. Es más: se cree, incluso, que fue protegido por algunos actores que buscaban mantener una buena relación con el productor para no ver afectados sus proyectos. Su conducta inadecuada era tan popular en Hollywood, que incluso fue objeto de burla en series de televisión como 30 Rock, por ejemplo, cuando la actriz Tina Fey dijo en uno de sus diálogos: «Oh por favor, no le temo a nadie en el mundo del espectáculo. Rechacé tener relaciones con Harvey Weinstein en no menos de tres ocasiones». Casi una treintena de mujeres ha denunciado el acoso de Weinstein —Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie entre ellas—, a lo que él respondió simplemente pidiendo disculpas y dijo haber contratado terapeutas para luchar contra sus demonios. Lo cierto es que el poderoso empresario aún sigue libre.

La lista de casos de acoso sexual y violación en el mundo del entretenimiento es, sin duda, mucho más extensa. Bill Cosby, Woody Allen, Roman Polanski, Michael Jackson y Rob Lowe son algunos de los nombres más conocidos. Es común que los afectados decidan guardar silencio por miedo —o «precaución»—, para no perder sus trabajos.

Sin embargo, este tipo de prácticas e injusticias que enfrentan las mujeres cada día no son exclusivos en la industria del entretenimiento. El acoso y abuso sexual y/o laboral hacia la mujer va más allá de la lujuria; es también un juego de poder donde el hombre, en su miserable necesidad de ejercer el mando, hace ver su machismo y misoginia. Tal parece que las reglas, leyes e incluso religiones que gobiernan nuestra sociedad han sido creadas para que la mujer siga siendo marginada por la brutalidad del macho dominante que, al sentirse amenazado por el ímpetu y la capacidad de la mujer, muchas veces recurre a la fuerza.

¿Quién es Mario Ramos?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. ¡Gracias por esta brillante y real descripción!
    “Vergogna” -como diría el Papa Francisco

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