#YoTambién

lissete-e-lanuza-saenz_-perfil-casi-literalVivir a estas alturas del siglo XXI también significa estar conectado en las redes sociales, y esta semana no se ha hablado de otra cosa más que de las acusaciones contra Harvey Weinstein, uno de los productores más famosos de Hollywood. Las acusaciones van desde conducta impropia y acoso sexual hasta violación en algunos casos, y ahora que todo ha salido a la luz, la pregunta más común que escucho es: “¿cómo es posible que nadie haya dicho nada?”

Quienes preguntan esto se refieren a las víctimas, por supuesto. Inevitablemente, cuando sale a la luz un escándalo como este siempre hay uno, dos o cincuenta ociosos pretendiendo adjudicar parte de la culpa a la víctima, ya sea por no haber dicho nada antes o por no haberlo impedido.

No estoy aquí para hacer una disertación sobre Harvey Weinstein ni sobre las políticas de poder que impidieron que sus víctimas —en su mayoría actrices jóvenes cuando comenzaban sus carreras— se hubieran atrevido a acusarlo, sino para hablar del problema real de este asunto, y es que esto no es algo que solo ocurra a las actrices de Hollywood. Todas somos víctimas de acoso.

Sí, #YoTambién he sido acosada. A mí también me ha pasado un hombre al lado tocándome el culo; no una vez, ni dos, sino varias. A mí también me han recibido en una oficina pública insinuándome que todo sería más fácil si llevara un escote. A mí también me han gritado mientras camino por la calle, sin importar lo que lleve puesto. A mí también me ha detenido el auto un extraño, y también me han perseguido mientras intento pasear al perro o cuando camino de regreso a mi casa.

El acoso sexual no es un asunto del país en el que uno viva o de la ropa que lleve puesta,  ni de edades, ni del nivel de belleza de una persona. El acoso sexual también es un asunto de poderes. El poder que cree tener una persona —comúnmente un hombre— sobre ti y que, muy a menudo, le otorga la misma sociedad.

«Pero el mundo está cambiando», dice la gente. El problema, sin embargo, es que cambia demasiado lento o acaso sea solo yo la que sigue existiendo en un mundo donde, hasta en una reunión de negocios, alguien se sienta en la libertad de hacer un comentario acerca de mis senos. Y sí, gracias a Harvey Weinstein, el tema se ha puesto de moda, por tanto, una vez más aprovecho la oportunidad de pedirle a los hombres alrededor mío que piensen en la forma en que tratan a las mujeres a su alrededor. Porque nunca será “demasiado” cuando se trate de hacer este llamado a la cordura.

¿Quién es Lissete E. Lanuza Sáenz?

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. gonza dice:

    En todos los tiempos ha sido difícil ser mujer, creo yo. Yo mismo, muchas veces, sin llegar al acoso, he tenido una actitud machista. Textos como el tuyo nos enseñan a los hombres que lo que hacemos les incomoda y debemos evitarlo. Palmas.

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