Lo que cuentan los que cuentan

Rubí_ Perfil Casi literalAprendí a leer dos años antes de que me aceptaran en la escuela pública. Un comercial de cigarrillos rojos me dio la clave para garabatear mi segundo nombre, el único que uso y con el que todos me conocen. Mi madre enjaulaba mi mano derecha en la suya para enseñarme a escribirlo y con el tiempo lo logré. Después llegó la escuela y con ella las maratónicas lecciones y las lecturas obligatorias que lo único que me dejaron fue tedio. Nunca ejercité la escritura. Crecí copiando lo que los libros de texto del gobierno de turno consideraban que era conocimiento; libros que exigían poco o nada de mí. Así me (de)formé y llegué a la universidad. El cambio tampoco no fue drástico.

Pero a todo esto, siempre me gustó más leer que escribir. Desde niña me convencí de que los que escriben ―los que cuentan― intentan salvarse; escribir es sobrevivir. En un país que vale lo que pesa en muertos con más niños trabajadores que lectores, escribir es un acto de valentía y a quienes escriben se les debe reconocer. A este compromiso se debe el proyecto editorial Los Zopilotes, que en pocos días dará a conocer a los tres ganadores y las menciones honoríficas del II Certamen de cuentos «El palabrerista», cuya convocatoria se lanzó en 2016.

De autores guatemaltecos, la antología Soledad de todos modos reúne a quince prodigios literarios que en el panorama de la literatura nacional disminuyen el peso del marasmo que los vencidos como yo cargamos conformes, pues nunca aprendimos a escribir literatura porque nos arraigamos en el pueblo chico de la escritura de opinión. La fortuna del límite que impone el hecho de ser más lector que escritor es la oportunidad de apreciar y compartir opiniones acerca del trabajo literario de talentos conocidos o por dar a conocer, donde quince soledades se suman a la nuestra, al síntoma nacional del hijo de nadie.

La cita es el próximo jueves 30 de noviembre en la sala de cine del Centro Cultural de España en Guatemala, ubicado en la 6ta. Avenida 11-02 del Centro Histórico, zona 1. Allí estaremos junto con Pedro Rojas desgranando soledades ajenas para aliviar la propia, porque la soledad ―lejana o cercana― es eso: soledad de todos modos.

¿Quién es Rubí Véliz Catalán?

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