Ante las mutaciones de nuestro idioma

Lucía Aguilar_ Perfil Casi literalEl lenguaje es un sistema con vida: camina, corre y salta. Es un juego que se sujeta a los cambios culturales. Cada día surgen nuevas palabras y desaparecen otras. El lenguaje evoluciona, tiene un pie puesto en el futuro y otro en el presente. Sin embargo, la decisión de los cambios y la velocidad con la que se realizan depende del espíritu fuerte o débil de la persona.

En castellano el uso de anglicismo es cada vez más constante, ya sea porque resulta cómodo, sugestivo o novedoso. Términos extranjeros como selfie, broadcasting, fashion, click o happy hour han venido a conquistarnos y para ganar la batalla tuvieron que matar a otras palabras en el camino. Los asesinatos han sido tan crueles que ni siquiera guardamos recuerdo de los cadáveres.

Un claro ejemplo de ello es la palabra fútbol, que proviene de la palabra en inglés football, compuesta de foot (pie) y ball (pelota o balón). Esta palabra, al castellanizarse, adaptó sus características morfológicas, fonéticas y pragmáticas a nuestra lengua ―es por esto que hasta le colocamos el acento latino―. En Estados Unidos, la palabra football tiene un significado completamente distinto. Lo que para ellos es soccer, para nosotros es fútbol; lo que para ellos es footbal, para nosotros es fútbol americano. A pesar de estas variaciones, este anglicismo ha penetrado tan profundamente en nuestra cultura que hasta le hemos permitido construir una colonia de usos y derivaciones: futbolista, futbolero, futbolístico.

Nuestro mundo cambia y eso es inevitable, la era tecnológica presenta los saltos más drásticos en la forma de relacionarnos y comunicarlos; sin embargo, si estuviéramos más conscientes de la mística romántica de nuestra lengua y no nos dejáramos influenciar tan fácilmente por lo importado, en el campo de batalla no dejaríamos libre el frente; utilizaríamos balompié para referirnos al fútbol, seguidores para followers, correo electrónico para email, autoretrato para selfie, sitio web personal en lugar de blog, mensajería o mensajes para chat y pantalla táctil en lugar de touch.

No sé qué vendrá primero, si la ignorancia o la alienación. Lo que sí tengo claro es que el cambio siempre ha existido y siempre existirá, y el hombre es el que decide recibir ese cambio con un carácter débil o fuerte.

¿Quién es Lucía Aguilar?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Hola Lucía, copiaré el enlace de tu artículo, gracias!!!

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