La nueva forma de hacer política en Centroamérica

Gabriela Grajeda Arévalo_ perfil Casi literalFotos de Santiago Billy y Gabriela Grajeda Arévalo.

«Mano dura, cabeza y corazón», decía la pegadiza canción con la que la campaña de Otto Pérez Molina se conectó con las emociones de los guatemaltecos en 2011. En aquellos comicios, el Partido Patriota, representado con el color naranja y con el slogan «con mano dura» que explotaba el mensaje estricto de poner fin a la delincuencia imperante y devolver la seguridad, derrotó a su contrincante, Manuel Baldizón, del partido Libertad Democrática Renovada, LIDER.

En aquel entonces la contienda fue feroz. El país estaba empapelado y contaminado —como solía pasar con este tipo de campañas cuando no estaban reguladas— con los colores naranja y rojo hasta en el último rincón. Los bombardeos en la televisión y la radio fueron continuos e incesantes. Hubo un derroche multimillonario en propaganda —paradójicamente, para un país paupérrimo— que solo logró el hostigamiento de la gente. Un país cansado que votó como se suele votar en América Latina: para castigar, o bien, por el «menos peor»; ya que fueron muy pocas las personas que no tuvieron intereses políticos, las que realmente tenían convicción y predilección por el candidato.

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El expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, durante uno de los juicios en su contra por el caso de defraudación aduanera mejor conocido como La Línea. (2017)

El final de esta historia fue mundialmente conocido: pacífica y heroicamente, los guatemaltecos lograron en 2015 que el presidente Otto Pérez Molina, electo en la contienda de 2011, renunciara a su cargo por ser la cabeza de la red de defraudación aduanera del famoso caso «La línea», entre otros cargos de corrupción, convirtiéndose en uno de los gobiernos más nefastos de la historia política guatemalteca.

Partidos independientes versus partidos tradicionales

En los últimos años, la región ha estado inmersa en el hartazgo político. Las fórmulas presentadas por los partidos tradicionales ya no logran engañar a la gente. Los favores políticos, la corrupción, los fondos mal habidos, la injusticia y la miseria son solo algunos ejemplos de los resultados de seguir votando por lo mismo.

Para Daniel Haering, director académico de la Escuela de Gobierno en Guatemala —organización educativa privada, apartidista, no lucrativa y enfocada en transformar la forma de hacer política en el país—, está muy claro que hay un proceso de desafección en los sistemas políticos de América Latina y una desconexión entre la ciudadanía, los resultados esperados y la política. «Creo que tenemos estados muy débiles, una población urbana creciente que lleva necesariamente a una deslegitimación porque la gente siente que no le provee los servicios necesarios, porque son corruptos, ineficientes, mal financiados, etcétera».

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Propaganda política en la carretera hacia el occidente de Guatemala.

Por su parte, Gabriel Tribaldos, director del Movimiento Independiente MOVIN —grupo de ciudadanos independientes que aportan ideas en beneficio de Panamá—, afirmó que el auge que han tenido los candidatos por la libre postulación —como se le conoce en la legislación panameña a las campañas de partidos independientes— se debe a que el ciudadano está hastiado de la política tradicional y sus resultados. Las campañas independientes buscan brindar alternativas no amarradas a los intereses de un colectivo para no caer en las prácticas clientelistas.

Una prueba incuestionable del hartazgo de la gente hacia la política tradicional en Centroamérica fue la aplastante victoria de Nayib Bukele en El Salvador. El joven exalcalde y empresario, a quien algunos medios han calificado de hipster, hizo historia el pasado 3 de febrero, tras numerosos vítores de «sí se pudo», al vencer estrepitosamente en las urnas a los tradicionales ARENA y FMNL —este último, partido al que perteneció cuando fue alcalde y del que fue expulsado—, poniendo fin a 30 años de bipartidismo.

A sus 37 años, y representando una figura política distinta para su país, Nayib Bukele se convirtió en el presidente electo más joven de América Latina.

«El mundo está cambiado, por lo que muchas de las formas tradicionales de hacer las cosas ya no funcionan como antes», me dijo Yusef Bukele, Hermano de Nayib, en una entrevista por correo electrónico, en donde además calificó de «súper independiente» la candidatura política de su hermano ya que, según él, no dependió ni estuvo sujeta a un grupo de poder.

Pero según el abogado panameño Gabriel Tribaldos se debe tratar con pinzas y no confundir que bajo el sombrero de la independencia también se han postulado candidatos con una trayectoria reprochable o salidos de un partido político en donde han dejado un mal legado: «El hecho de que tú corras por la libre postulación no garantiza que vayas a ser un buen político. La independencia tiene que ver con el criterio».

Para la candidata libertaria independiente, Gloria Álvarez —quien al momento de entrevistarla para este reportaje se encontraba en Argentina dictando una serie de conferencias—, la forma de hacer política en Centroamérica no funciona porque ninguno de los políticos centroamericanos está realmente atacando los problemas de raíz que se tienen en la región. Álvarez, de 34 años, aun sabiendo que la Constitución política de Guatemala prohíbe que menores de 40 años puedan ser presidentes del país, se postuló a la presidencia de Guatemala el pasado 15 de marzo, mediante un video en las redes sociales.

Cuando le pregunté qué pretendía lograr con su postulación a la presidencia de Guatemala, Álvarez respondió: «Primero, que la gente se cuestione por qué en mi país hay una ley arbitraria que dice 40 años. ¿Por qué 40? ¿Por qué no 85? ¿Por qué no 25? Y que la gente se empiece a cuestionar por qué siguen vigentes leyes como esta que no tienen ningún sentido».

Y refiriéndose a esta prohibición que limita la actividad política en menores de 40 años, agregó: «El segundo objetivo de mi campaña era que la gente se preguntara cómo es posible que alguien simplemente diga “esta persona no va” o “no puede ir constitucionalmente” —con una Constitución que, por cierto, tiene mi edad: 34 años, y que dice que hay que tener 40 para ser presidente—; y que la gente entonces se preguntara cómo es posible que alguien que “no va” tiene propuestas más concretas que los candidatos que “sí van” y me está diciendo cómo, cuándo, dónde y por qué es lo que va a hacer».

En opinión del también analista político, Daniel Haering, Gloria Álvarez tiene un público mucho más internacional latinoamericano que guatemalteco y está muy lejos de tener la edad para ser presidente. Agregó además que ella debería involucrarse en vida partidaria.

A  pesar de que las elecciones ya están a la vuelta de la esquina, todo parece indicar que en la contienda electoral actual el sentir del votante guatemalteco es de indecisión porque las propuestas son solo más de lo mismo. Como lo dice Álvarez, en Guatemala ningún candidato está explicando el cómo, el cuándo, el dónde y el porqué, y esto crea en el ambiente una densa nube de humo e incertidumbre.

Campañas ecológicas

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Propaganda política panorámica en la ciudad de Panamá para diputaciones en el Congreso.

Las campañas políticas tradicionales, en donde la cara de los candidatos aparece contaminando los países de nuestra región, son cada vez más funestas. «Es que es época electoral», se oye decir a la gente en una farmacia, en un café o en un supermercado de Panamá, con cierto espasmo de resignación, como si todo se tratara de una atmósfera artificial en la que todos saben que en esta época predominan las ficciones que llevarán a los candidatos al poder. Este es un sentimiento que se repite en el resto de la región.

La lluvia de regalos, las canciones repetitivas que apelan a los sentimientos y los sobrenombres cool son algunos ejemplos tradicionales de manipular al votante con base en repeticiones coaccionadas.

Y es que en respuesta a esta forma áspera de hacer política y con las herramientas modernas de comunicación, han surgido propuestas interesantes en Centroamérica con campañas políticas «ecológicas», o como se les denomina a las que invierten poco o nada en propaganda pagada y en las que se utilizan más las redes sociales.

Roberto Bremner, director de campaña del candidato independiente panameño Ricardo Lombana, me explicó que el surgimiento y evolución de su campaña se fue volviendo fuerte por las redes sociales. «Hemos basado esta campaña en redes sociales orgánicas (sic). Nosotros empezamos a pautar hace muy poco y la pauta nuestra es ínfima. Hemos logrado posicionarnos sin pautar ni un dólar, ni en la televisión, ni en la prensa, solamente utilizando las redes sociales y la radio».

Bremner señaló además que la campaña de Lombana es la única que no regala camisas, gorras, ni banderas, sino que la gente las hace por su propia cuenta: «La gente se inventa cualquier cantidad de material promocional, eso no lo hace ningún otro partido político. Nuestra campaña solo tiene a seis personas contratadas y el resto son voluntarios que están con nosotros por convicción».

Y es que, al estar limitados presupuestariamente, los candidatos independientes en Panamá han desarrollado propuestas creativas y diferentes para alcanzar su cometido. Según Tribaldos, a quien cité más arriba, el subsidio preelectoral se divide en 96.5% para los partidos políticos y 3.5% para ser divididos entre todos los candidatos por la libre postulación. Es por ello que las campañas de los libre-postulados son austeras, aunque presentan propuestas diferentes y de «mayor altura».

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Propaganda política del partido de Nito Cortizo en la ciudad de Panamá, previo a las elecciones de 2019.

Es así como la propuesta de campaña que lidera Gloria Álvarez, única en Guatemala y que ella denomina 100% ecológica, se basa en un video divulgado principalmente en Facebook, sin ningún tipo de contaminación publicitaria ni visual. «Creo que con la penetración de más y más tecnología, cada vez se vuelve menos relevante tener que hacer campaña con mítines, con regalos, con edecanes y todo ese desperdicio de recursos y dinero, para enfocarse más en el tema de las propuestas, que es lo más importante».

Para Daniel Haering, los celulares han venido a cambiar la forma en la que se hace política. «En la medida en la que la sociedad vaya mediatizándose, sucederá este fenómeno de campañas ecológicas porque no necesitamos las vallas, los papeles y los carteles para llegar a una gran cantidad de personas». Así lo ha hecho también el presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, quien cuenta con 1.5 millones de seguidores en Facebook y quien, desde que fue elegido, se comunica con la gente principalmente por Twitter y Facebook Live.

Al preguntarle sobre el aspecto ecológico de la campaña de Nayib, su hermano Yusef Bukele me explicó que aunque ellos tratan de ser personas ecológicamente responsables en su vida personal, esto no fue una prioridad durante su campaña. Sin embargo, que el efecto colateral de la estrategia la volvió ecológica: «Fue una campaña muy ecológica en comparación a la de nuestros opositores [ARENA y FMLN]. La calificaría con un 8.5». Al cierre de la edición de este artículo, Bukele ya no me respondió cuando le pregunté sobre los pormenores de esta calificación y lo que él denomina como «efecto colateral».

El papel de las redes sociales en la política moderna

Marcelo Rabelo de Sousa, presidente de Portugal y mejor conocido como «el presidente de los afectos» rompió todos los estándares de las campañas políticas con un presupuesto tres veces menor que el de sus contrincantes y ganó las elecciones de 2016 obteniendo el 52% de los votos. Según varios medios europeos, el entonces candidato renunció a las prácticas de propaganda tradicional y se centró en ser genuinamente cercano a la gente.  Fue esa cercanía la que puso de moda «los selfies con el presidente», convirtiéndose en un fenómeno por el cual, según un sondeo de Eurosondagem, alrededor de 330 mil portugueses tenían una foto con él: mas del 3% de la población.

Y es que la gente de esta era se está decantando por las redes sociales como una nueva y creativa forma de hacer política. «En El Salvador, el presidente está en la silla por las redes sociales; estas han madurado lo suficiente como para que sean determinantes en una campaña» indicó Roberto Bremner.

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El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, mientras concedía una entrevista a un Youtuber durante su campaña presidencial, en julio de 2018.

Pero en Centroamérica muchas personas aún dudan del verdadero impacto de difusión de las redes sociales. En ese como en muchos otros sentidos, nuestros países están muy lejos de parecerse a las naciones desarrolladas. La extrema pobreza, derivada de años de malos gobiernos, hace imposible suponer que las personas tengan celulares con internet en comunidades donde escasea el agua y los servicios básicos de supervivencia.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la incidencia de pobreza en Guatemala es de 90.6%. Los departamentos que reportan el mayor porcentaje de pobreza medida por ingreso —es decir, las personas que viven con US$2 al día para cubrir sus necesidades básicas— son: Alta Verapaz (78.24%), Sololá (77.47%), Totonicapán (73.29%); Quiché (71.85%) y Suchitepéquez (70.65%).

Según Gloria Álvarez, una cosa son los indicadores de pobreza y otra el acceso a telefonía celular e internet, ya que el acceso a telefonía celular e internet no representa un factor. «Muchas de estas comunidades no tienen hospitales, no tienen carreteras, tienen desnutrición crónica y, sin embargo, tienen acceso a internet».

Álvarez me comentó que a ella le consta que en comunidades de Alta Verapaz, Totonicapán y Sololá sí hay acceso a internet. «Creo que el pretexto de decir que a la gente que no le llega el internet es la que decide una elección en Guatemala, tampoco es así. Para ser presidente de Guatemala se necesitan 1.8 millones de votos y hay 8 millones de empadronados en el país, de los cuales votan la mitad. En un país donde se calcula que hay 16 millones de personas y más de 24 millones de celulares, no hay razón para no creer que una campaña por internet no pueda llegar a los votos necesarios como para ganar».

Estadísticas de la Superintendencia de Telecomunicaciones muestran que en Guatemala, para el segundo trimestre de 2018, la cantidad de usuarios móviles en operación era de 20 millones 467 mil 520, en su mayoría dentro de la modalidad prepago.

«No son tantas las comunidades que no tienen acceso a internet. Los celulares inteligentes ya casi son masivos y creo que, si tienes un 80% de personas con acceso a internet a través de su teléfono, que tengan menos datos o la señal no sea buena no implica que no tengas a más de la mitad de la población en Facebook o WhtasApp», agregó Haering.

Actores del destino

El abogado y filósofo Peter Drucker dijo una vez: «la mejor manera de predecir el futuro es creándolo». Y aunque el futuro sea esa porción lineal del tiempo que es impredecible y crea incertidumbre, lo cierto es que cuando se tienen opciones, se puede asumir la responsabilidad y la conciencia de moldearlo.

Son las propuestas claras de los candidatos que se perfilan como más honestos y accesibles las que llegarán a convencer a las personas en estos tiempos, esos que se muestren como un alivio, que sean una alternativa preferible a la política tradicional, que denoten coherencia y que se valgan del ingenio, la conciencia y el respeto para demostrar que pueden gobernar. Esos que generen ideas que se traduzcan en realidades factibles y no en quimeras desgastadas y absurdas. Pero, como toda novedad, aún se debe corroborar realmente su capacidad de implementar estas ideas; comprobar si su intención se puede transformar en acción o si una vez alcanzado el mando del país se verán atrapados en la red política tradicional.

Ser actores del destino es entender que como ciudadanos tenemos el poder de elegir, exigir y también de hacer renunciar a un presidente que no funcione. Conocer es recordar —indica la teoría platónica de la reminiscencia— y recordar, sobre todo en Centroamérica, es tener presente que son los mismos actores políticos los que han llevado a la ruina a nuestros países, dejando un legado de decadencia, miseria, muerte y desesperanza. Es por ello que, además de la oportunidad, tenemos el compromiso de ir a las urnas y votar con memoria.

¿Quién es Gabriela Grajeda Arévalo?

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pablo de la Guardia dice:

    Excelente artículo, Gabriela! Muy buenos insights de la realidad política de nuestra región. Nuestros paises viven momentos delicados. Gracias.

    1. Gabriela Grajeda dice:

      Gracias por tu comentario Pablo. Sí, es un momento clave pero también complejo para la región. Lo importante es que la gente entienda el poder que tiene y que ejerzan su derecho al voto. Saludos.

  2. Gabriela, gracias por el informe. Soy argentino y quería informarme sobre la situación política guatemalteca.
    Coincido en que es un momento clave, complejo y jodido.
    Te pregunto (y por favor contestame con una mano en tu corazón)
    ¿Vos crees que las personas tienen algún poder ejerciendo su derecho al voto (en mi país es una obligación )

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