Categoría: La tuberculosis de Kafka

Roque Dalton, o el poeta que se creía revolucionario

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

«Hablar de arte comprometido ha sido la mayor farsa humanista de los últimos dos siglos».

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Volpi, el Alfaguara y algunos ganadores

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

«Del Premio Alfaguara solo puedo opinar sobre las novelas ganadoras que he leído: las mejores, las regulares, las malas y, acaso, la peor de todas».

La última bengala del barco

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

«Solo quien se dedica a dirigir un medio como este sabrá lo difícil que es ganar lectores».

Leer español y leer en español no es lo mismo

Por ALFONSO GUIDO

«Latinoamérica en sí misma es un concepto literario con fuerza suficiente para relegar a la literatura española de la preferencia universal».

El síndrome de Marguerite Dumont

Por ALFONSO GUIDO

«Nadie merece morir engañado como Marguerite Dumont, pero la verdad es que ser conscientes —irremediablemente conscientes— también nos hace infinitamente más infelices».

Borges: las traducciones que nunca hizo

Por ALFONSO GUIDO

«De nada le sirvió a Leonor Acevedo ser una excepcional traductora si la fama de un tal Borges, su hijo, la ensombreció y hasta le robó un nombre propio».

Las Prosas apátridas y una librera de Miraflores

Por ALFONSO GUIDO

«Estas prosas corresponden a la voz de un único exilio latinoamericano y son parte de una proeza artística que cabalga entre el diario personal y el aforismo, un libro que bien podría leerse en una sola sentada y cuyo contenido trasciende de lejos los límites estéticos de la simple reflexión literaria».

My Special Day

Por ALFONSO GUIDO | Mañana 23 de junio es el día del padre en Nicaragua (aquí en Guatemala fue el 17). Como es costumbre cada año —e indistintamente el 17 o el 23, dependiendo cuál día resulta más oportuno para nuestros horarios— mi hija pequeña, instruida por su madre, me pregunta qué quiero hacer en

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El trópico despojado

«Para saber cuán tropical es o no un lugar, solo basta con fijarse en cuántas personas salen a sentarse a la acera de la calle para escuchar radio o ver televisión», dijo hace algunas tardes una poeta haciendo alusión a mis orígenes; y desde luego, no dejo de darle la razón. Yo vengo de uno

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