120 años de las primeras filmaciones de cine en Nicaragua_ Casi literal

120 años de las primeras filmaciones de cine en Nicaragua


Por KARLY GAITÁN MORALES | LA VENTANA DISCRETA

Alfredo Herbruger ha pasado a la historia como precursor del cine en Guatemala, pero tiene también reservado un sitio en la historia del cine en Nicaragua como promotor e incitador de la exhibición de cine como un entretenimiento cultural.

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Karly Gaitán Morales_ perfil Casi literalEl último año del siglo XIX y los primeros del siglo XX trajeron a Nicaragua una serie de acontecimientos prodigiosos como la llegada de los aparatos de rayos X, los juguetes autómatas, el primer automóvil, la luz eléctrica, la apertura de librerías, modernas máquinas de escribir, el alumbrado público, las primeras decoraciones navideñas con bujías de colores y muchos artefactos considerados en ese tiempo como extraños, pero que ayudaron a la agilización del desarrollo de la agricultura, la ciencia médica, la construcción, las comunicaciones y, por qué no, también crearon un empuje en el imaginario cultural, el arte y el entretenimiento.

En Nicaragua vivía el empresario mexicano de espectáculos circenses y teatrales Estanislao Castaño, quien fue el primer impulsor de la proyección de cine en el país y el fundador del primer teatro que hubo en Managua, al que llamó Teatro Castaño, e inauguró con un acto cultural en 1896 con el presidente de la república y el alcalde de Managua como invitados especiales. Además, financió la llegada del cinematógrafo Lumière al país. Así fue como el comerciante mexicano conocido solamente como Legarreta —en ningún documento o publicación periódica de la época ha logrado identificarse su nombre— llevó un cinematógrafo a Nicaragua en noviembre de 1899 en calidad de encomienda para Estanislao Castaño. Legarreta trabajaba para el empresario Claude Ferdinard Bon Bernard, autorizado por la Compañía Lumière para vender cinematógrafos en México, Venezuela, Colombia, Cuba, las tres Guyanas y las islas del Caribe.

Legarreta viajó a Managua primero en barco y después en tren. Llegó a su destino con el encargo de entregar el cinematógrafo y de enseñarle a un operario a usarlo para filmar y proyectar, desarmarlo y armarlo adecuadamente. También traía una estructura de madera para usarla como soporte y otras piezas para protegerlo del sol y la lluvia. Todo eso se guardaba en un gran baúl metálico, que fue el bulto registrado a su nombre como producto de mercancía ese mes entre los artículos comerciales que llegaron en el ferrocarril a Managua, procedentes del puerto de Corinto, ciudad costera del océano Pacífico. Así se hacía constar en la esquela de importaciones que realizaba la compañía del ferrocarril a cada pasajero. El precio del cinematógrafo ascendía a 500 francos, que fue el precio que pagó Estanislao Castaño a Legarreta, más los costos del viaje. En ese tiempo era mucho dinero.

Se realizó entonces la primera proyección de cine en enero de 1900, naturalmente en el salón del Teatro Castaño. Pero esa no era la primera vez que el cinematógrafo había estado en Nicaragua. En 1896 ya había visitado el país el operador francés Gabriel Veyre, a quien se le ha considerado el primer gran cineasta de la historia. Este Llegó a América Central en 1896 para filmar la región, pueblos, naturaleza, gente y edificios, pero realizó proyecciones hasta 1897, cuando llegó a la región por segunda ocasión.

Gabriel Veyre llegó a filmar en toda su vida alrededor de 2 mil 500 películas de corta duración. Una de estas es Mujeres de Centro-América vestidas para fiesta de domingo, realizada en 1897 durante su paso por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. La película se encuentra clasificada en el registro del Instituto Lumière y en la antigua filmografía de la Cinemateca Francesa. Su duración no se ha podido especificar porque está incompleta, pero tal como eran todos los filmes de esa época, se presume que era de corta duración. Contiene imágenes de unas muchachas bien vestidas y peinadas, quienes, reunidas de pie, se dejan filmar por Gabriel Veyre, lo vuelven a ver y sonríen entre ellas. Las vistas se componen de grupos de estas jóvenes originarias de las cinco repúblicas centroamericanas, que hasta hoy no se han podido identificar; y como en la pantalla no aparecen intertítulos por país, no se sabe qué grupo es de qué nacionalidad. Esta es la primera película filmada en Centroamérica. De esas filmaciones solo existe el filme que se archiva en el Instituto Lumière en Francia y no se ha logrado encontrar publicaciones periódicas de la época que den referencias sobre este visitante y su extraña e innovadora actividad, ya que en 1897 muy pocos ciudadanos del mundo sabían de la existencia del cine.

Las primeras filmaciones de cine en Nicaragua con documentación clasificada y detallada en archivos históricos ocurrieron en el primer trimestre de 1900. A inicios de enero de 1900 llegó el empresario Alfredo Herbruger a Managua con su cinematógrafo, baúles de rollos de películas y deseos de hacer lazos comerciales con empresarios locales. Muy pronto realizaría eventos y exposiciones en el Club Social de Managua, el local de El Águila, el Hotel Lupone, el Club Social de Masaya, el Hotel Lupone de Corinto, el teatro Granada en esa ciudad, el Palacio de Gobierno, en casas privadas y otros sitios.

Para complementar los esfuerzos que hacía Estanislao Castaño, este visitante basó su colaboración en la importación de películas, en la enseñanza del uso del cinematógrafo y en dar pequeñas conferencias sobre lo que el cine significaba para la cultura mundial y cómo revolucionaba las formas de sociabilidad del mundo.

Alfredo Herbruger era un emigrante europeo que se había radicado en Guatemala y tras el éxito de sus presentaciones en hoteles y teatros de su país de acogida expandió el negocio a los países vecinos. En esa primera ocasión en Managua se hospedó en el Hotel Lupone y rápidamente su presencia y proyecto se anunciaron en los medios locales. El 17 de enero visitó las oficinas del diario El Comercio para darse a conocer y solicitar la publicación de una noticia, que salió publicada al siguiente día e informaba de sus actividades. El 11 de febrero ya se decía en el mismo diario que el cinematógrafo Lumière que él llevaba era de un modelo perfeccionado y se estaba instalando para hacer sus primeras proyecciones.

Después de algunas expectativas, finalmente la exhibición fue posible y se hizo el 17 de febrero de 1900 en El Águila, como explica el mismo anuncio, en «el edificio que ocupó la Corte Suprema de Justicia». Se programaron dos funciones: una a las siete y media de la noche y la segunda dos horas después. Lo que los espectadores pudieron ver fueron vistas que se habían filmado en todo el mundo y eso causaba mucho asombro: el hecho de que además de ver que las imágenes se movían, podían conocer ciudades y sitios famosos del planeta con tan solo sentarse en una silla frente a una pared iluminada con la luz que salía del cinematógrafo.

También otras exhibiciones de Herbruger se realizaron en el Teatro Castaño, como la que se anunció desde semanas antes y que llenó el local en cada una de sus presentaciones. Se hizo el 8 de marzo de 1900 con su presencia para decir unas palabras de bienvenida y con una presentación explicó a los asistentes cómo funcionaba el aparato. Además, compartió su experiencia proyectando cine en Guatemala, lo que los diarios de ese país decían acerca del cine y las noticias que llegaban sobre el asombro que estaba causando este arte en Estados Unidos y otros países.

Las visitas de Alfredo Herbruger a Nicaragua para comercializar el cinematógrafo fueron constantes durante los primeros diez años del siglo XX. En 1904 y 1908 se identifica en documentos la información de su asociación con Estanislao Castaño para exhibir cine en el Club Social de Masaya y en el Palacio de Gobierno en Managua. Herbruger había filmado «vistas» en Nicaragua en 1900, 1901 y 1903 y esas mismas se proyectaron en los lugares acostumbrados con los que trabajaba, pero no se conoce el destino de estos filmes. El 18 de enero de 1900 se publicó en el diario El Comercio sobre esas filmaciones: «Por ahora se ocupará el señor Herbruger en tomar vistas de paisajes vivientes en diversos lugares de la república para exhibirlos en el cinematógrafo». Y así fue como este cineasta hizo una gira por Nicaragua y filmó 14 pueblos, ocho ciudades, el curso de tres largos ríos, varias playas del Pacífico, iglesias, calles, personajes, escuelas, las mismas exhibiciones de cine mientras los espectadores reían viendo películas, el recorrido del ferrocarril, obras de teatro mientras se representaban en los escenarios, orquestas y muchas otras curiosidades durante su viaje de filmación que duró tres meses.

Alfredo Herbruger ha pasado a la historia como precursor del cine en Guatemala, pero tiene también reservado un sitio en la historia del cine en Nicaragua como promotor e incitador de la exhibición de cine como un entretenimiento cultural, demás de ser uno de los primeros importadores y distribuidores de películas que hizo ese trabajo en territorio nicaragüense.  En 1907, en datos biográficos del empresario de cine y teatro Estanislao Castaño, se encuentran referencias a una filmación que querían hacer juntos, basándose en la obra de teatro Historia del emperador Carlomagno, pero no se ha podido comprobar si el proyecto llegó a consumarse.

De todos estos cortometrajes filmados en Nicaragua hace 120 años solo han quedado las referencias de archivo. Los filmes no han logrado localizarse.

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