Miriam Legarreta y un retrato de Cortázar

Por LEONEL GONZÁLEZ DE LEÓN | PASEO NOCTURNO

«Conservo solo quinientos libros, la biblioteca ideal ─dice Piglia en la penúltima página de su diario─. Con esa cantidad se puede trabajar». Miriam Legarreta, igual que Piglia y que todos los lectores que han tenido que quemar naves y reinventarse lejos del lugar de origen, conservaba en casa unos pocos volúmenes que alguna vez acariciamos y evocaron mil anécdotas.

José García, escritor derrotado

Por LEONEL GONZÁLEZ DE LEÓN | PASEO NOCTURNO

“Los libros se relacionan en forma azarosa: ningún lector sabe dónde encontrará la referencia o la evocación que le lleve a su próxima lectura, ni el efecto que esta tendrá; o cómo, después, estas tenderán lazos entre sí”.

Las Prosas apátridas y una librera de Miraflores

Por ALFONSO GUIDO

“Estas prosas corresponden a la voz de un único exilio latinoamericano y son parte de una proeza artística que cabalga entre el diario personal y el aforismo, un libro que bien podría leerse en una sola sentada y cuyo contenido trasciende de lejos los límites estéticos de la simple reflexión literaria”.