Sergio Pitol, traductor despojado

Por LEONEL GONZÁLEZ DE LEÓN | PASEO NOCTURNO

“¿Puede existir un drama mayor para un escritor que verse despojado de su materia prima? Es como imaginar a un carpintero sin madera o a un panadero sin harina. Debió ser terrible la impotencia de Pitol al verse expulsado del reducto donde se movió toda la vida”.

Centroamérica y el mito de la caverna

Por NORA MÉNDEZ | LA ENTREGA

“Centroamérica no existe como región política. Los medios nos hacen mirar hacia el marero tatuado para olvidar al político y el narcoestado, igualmente o más peligrosos”.

El violento oficio de escribir

Por CARLOS M-CASTRO | BIBLIOMANCIAS

“En Nicaragua y los países con los que comparte el istmo continental —particularmente Honduras y Guatemala, pero también El Salvador—, la biografía de Rodolfo Walsh y su trabajo literario-periodístico parecieran querer ser un eco de la realidad contemporánea”.

Un dato aparte

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

“Por miedo a la competitividad global, la ciencia y la tecnología que se desarrollan en el tercer mundo aspiran a poco más que la mediocridad. Quizá esto explica, parcialmente, la fabricada enemistad entre autores literarios y medios digitales”.

Los paisajes de nuestra identidad fallida

Por JAVIER PAYERAS | INTERZONAS

“Ese amor a ese país de paisajes que no se contradicen solo esconde la vieja y trillada propaganda para ingenuos, enunciada precisamente por aquellos que pisotean cualquier esperanza”.

Ramiro Lacayo Deshón: 40 años de cine

Por KARLY GAITÁN MORALES | LA VENTANA DISCRETA

“Sus fotografías eran reveladas por Johnny Henderson y Luis Fuentes en los laboratorios de la productora de cine Istmo Film en San José y de ahí eran llevadas a los diarios del mundo, pero por su seguridad, no podían mostrar créditos de autor”.

La realidad escindida en Pavloviana. La perra

Por LEO DE SOULAS | LA HECATOMBE

“Más que relatos, son imágenes congeladas en un tiempo y en un lugar incierto; símbolos demasiado sombríos de esos fantasmas que parasitan arraigados a nuestros miedos y deseos más profundos, y que, como en un ritual de exorcismo, son expulsados por Carolina Pineda a través de la literatura”.