60 años del largometraje La llamada de la muerte

Por KARLY GAITÁN MORALES | LA VENTANA DISCRETA

Venían a Nicaragua porque no existía impuesto para producción de cine, salario mínimo para actores ni ley de cine. Los productores buscaban ahorrarse mucho dinero y ofrecer papeles secundarios a los actores nicaragüenses.

Por qué recodar y leer a Katherine Mansfield

Por DLIA MCDONALD WOOLERY| LENGUA DE SALAMANDRA

Esta autora cobra importancia no solo por su obra tan prolija, su vida y especialmente su bisexualidad, sino por ser una de las principales influencias de Anaïs Nin o Carson McCallum.

The Good Place: la reivindicación de las sitcoms

Por RICARDO COREA | DEL TERCERMUNDO

Las series de televisión están viviendo una especie de época de oro, y no solo por la cantidad ingente que se está produciendo, sino por lo que podría llamar la calidad filosófica.

Bestiario: Queremos tanto a Julio

Por FRANCISCO ALEJANDRO MÉNDEZ | EL PULPO ZURDO

El pasado martes se cumplieron 35 años de su desaparición física. Su acromegalia se detuvo en esta cotidianidad vulgar, pero su obra en general no se detuvo.

José Simeón Cañas y la libertad perdida

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

En 1823, José Simeón Cañas llegó al parlamento centroamericano repleto de cadenas, con ropas baratas, andando de rodillas y apelando por la libertad de quienes construyeron la recién nacida patria. Aquella tarde pronunció el discurso que abolió la esclavitud en la República Federal de Centro América cuarenta años antes que en Estados Unidos, marcando un ejemplo para el resto del continente y sirviendo de precedente histórico para el mundo.

Venezuela frente a los países con vocación ofídica

“Es risible y grotesca la postura de todos aquellos que apoyan el intervencionismo estadounidense en Venezuela pero que se llenan la boca diciendo que Estados Unidos, junto a sus aliados europeos, violan nuestra soberanía al tratarnos de imponer la CICIG”.

The Friend: un libro hecho perro

Por ALEJANDRO GARCÍA | CUADERNOS DE SAN JOSÉ

Los perros nos perciben a los humanos como dioses, pero en nuestra superioridad adulta usualmente los tratamos como cosas.