El expresidente que perdió pluma y paloma de la paz

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

No es comprensible que un hombre que actualmente pasa por un proceso de índole judicial por daños a la integridad de otras personas siga escribiendo en un periódico de circulación masiva como La Nación artículos enfocados en el amor al ser humano.

¿Qué habría hecho Rubén Darío con el calor de mayo josefino?

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

“Los representantes en los puestos de poder utilizan el Teatro Nacional de Costa Rica solo para ciertos ‘figurones’. ¿Y el resto? Pues que se apañe en el horno de la antigua aduana en pleno infierno de mayo”.

Vincent y Freddie: luz y sombra de dos genios (II)

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

Es cierto que —a diferencia de Van Gogh— Freddie Mercury en vida vio legitimado su talento y enaltecida su capacidad creativa, pero siempre hubo una constante: una insatisfacción indisoluble dentro de su propia condición humana.

La puerta a la eternidad número 4 (I)

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

“Qué importa si es cierto que los contemporáneos de Van Gogh lo hayan superado en técnica y composición: su legado va más allá de las comparaciones estéticas y de las tragedias artísticas”.

#MeToo. De la caminata final hasta la última cena

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

En su rol de testigos, la función de los cibernautas ante la noticia de un condenado moral consiste en escribir comentarios en chats y redes sociales e impartir sus criterios “éticos”. No son las víctimas ni los afectados directos, pero son llamados por la histeria colectiva y por la necesidad de participar en una vorágine de espíritu carnavalesco.

El soldado paraguayo y su infierno verde

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

“Me levanté del sueño con una especie de sobresalto, recordé la guerra donde yo era soldado y pensé en José Marín Cañas, en por qué había descrito ese infierno verde con tal maestría y precisión”.