Etiqueta: Diego Rivera

Mujeres de El Salvador (II): María Isabel Rodríguez, madre de la salud pública

María Isabel Rodríguez_ Foto de Presidencia de El Salvador_ Casi literal

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

En Venezuela, Haití y República Dominicana colaboró con reformar la malla curricular de las carreras relacionadas con la salud. María Isabel hizo eco en una región que parecía aborrecer el desarrollo científico y su mayor logro fue que las políticas públicas dieran más prioridad al docente y al estudiante que a las autoridades universitarias.

La crucifixión bajo la lupa de Botero

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | LA PALABRA CARMESÍ

Mi hijo vio un tanto afligido la exposición temporal de Fernando Botero en Costa Rica. Me dijo que tenía hambre, que le dolía el estómago, que necesitaba una empanada y finalmente, al salir del «Viacrucis» tomado de mi mano, me dijo: «Por qué solo Jesús pudo resucitar?»

Coyoacán y un mito llamado Frida

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

Resulta curioso que el ícono pop ‘post mortem’ más influyente del siglo XXI hoy sea admirado por todas las razones equivocadas.

¿Cuál es el verdadero legado artístico y social de Frida Kahlo ? (O, ¿en realidad existe alguno como tal?)

La luz de la ciudad sin artificios

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

««La estructura de una ciudad suele ser revelada por la forma en que la mira un niño». Seguramente esa es la manera en que yo miré a México, con esos lentes oscuros de turista rara, embelesada por la gratitud que percibí en las personas y en los adornos».

La piñata pictórica

Para deconstruir no deberíamos ser tan mediocres ni tan simplones. Es decir, que cuando retaceamos al azar el pedazo de un pasado en el cual, por desidia, no ahondamos lo suficiente y lo desfiguramos a manera de acomodarlo por la fuerza, cual zapato chico, por exigencias que responden a impulsos banales, no solo estamos cayendo

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Antes de Frida

[…] Como siempre, cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y de eso es de lo que no puedo recuperarme. No estés triste —pinta y vive—. Te adoro con toda mi vida, Tu Quiela Desde París, así se despedía el 31 de enero de 1948 la pintora

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