Etiqueta: Frida Kahlo

Las pócimas de la inmortalidad

Las pócimas de la inmortalidad

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | LA PALABRA CARMESÍ

No sé si la pócima funciona o si los cuadros que pinté me dejen vivir, respirar y hacer mi casa ahí entre las formas y los objetos como alguna vez Frida Kahlo pintó las flores para que no murieran.

Coyoacán y un mito llamado Frida

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

Resulta curioso que el ícono pop ‘post mortem’ más influyente del siglo XXI hoy sea admirado por todas las razones equivocadas.

¿Cuál es el verdadero legado artístico y social de Frida Kahlo ? (O, ¿en realidad existe alguno como tal?)

La luz de la ciudad sin artificios

Por ELIZABETH JIMÉNEZ NÚÑEZ | CUANDO LAS PALABRAS SE PONEN DE PIE

««La estructura de una ciudad suele ser revelada por la forma en que la mira un niño». Seguramente esa es la manera en que yo miré a México, con esos lentes oscuros de turista rara, embelesada por la gratitud que percibí en las personas y en los adornos».

Feminismo verde en Centroamérica y África

Por NORA MÉNDEZ | LA ENTREGA

«Mujeres como Berta Cáceres, eco-feminista asesinada en su Centroamérica por oponerse a la parcelación de tierras para el cultivo de droga, son las nuevas feministas ya sin pose que no abogan por sufragios sino porque se devuelva el planeta a las progenitoras y a sus hijos».

Con palabra de mujer (V): Chavela Vargas

Con palabra de mujer (V): Chavela Vargas

Por DLIA McDONALD WOOLERY

«Amantes tuvo muchas, «las que le dio la putísima gana», según ella misma afirmó, desde Frida Kahlo hasta Ava Gardner».

La piñata pictórica

Para deconstruir no deberíamos ser tan mediocres ni tan simplones. Es decir, que cuando retaceamos al azar el pedazo de un pasado en el cual, por desidia, no ahondamos lo suficiente y lo desfiguramos a manera de acomodarlo por la fuerza, cual zapato chico, por exigencias que responden a impulsos banales, no solo estamos cayendo

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Max Ernst: Olvido y distancia (III)

Otros aportes La captura de Max Ernst significó para Leonora Carrington, su alumna y compañera sentimental, el exilio de la racionalidad. Se refugió en un hospital para enfermos mentales de Santander, España, mismo del que escapó en 1941 para trasladarse a México, donde su influencia fue decisiva en el desarrollo del grupo artístico formado por

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