Ideología y violencia política a propósito de un poema de Carlos F. Grigsby

Por LUIS BÁEZ | NINGÚN SOL

Esperar que los escritores de este milenio como Carlos F. Grigsby o como yo propongamos espacios para impulsar razonamientos alternativos quizá sea demasiado generoso dado que excede por mucho las posibilidades de una generación literaria y políticamente desdentada, pero también sería irresponsable no lamentarse al ver que nuestras letras se decanta más hacia el ruido mediático.

Dostoievski: un realista en sentido superior

Por NOE VÁSQUEZ REYNA | MALABARES & AMALGAMAS

Dostoievski es un pequeño dios, tan excepcional en contar historias y en delinear personajes complejos (no solo dos o tres) en un relato de diez páginas como en una novela de mil.

Intercambio de libros gratuitos: un sueño hecho realidad

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

Un pueblo ignorante es manipulable, un pueblo que no lee vota por ladrones o vende su voto. Pero la lectura ayuda a crear criterios, a erigir pensamientos críticos que cambian el destino de las naciones.

Otra mirada a Managua en las Crónicas de la ciudad de David Rocha

Por LUIS BÁEZ | NINGÚN SOL

Mientras que el pesado cadáver de la tradición literaria nacional sigue siendo un tema no resuelto por las actuales generaciones de escritores nicaragüenses, David Rocha quita a la Historia de su lugar inamovible en la memoria colectiva para arrastrarla hasta el presente, interrogándola y haciéndola confesar todo lo que por pudor o compromiso tuvo que callar.

Mujeres de posguerra

Por LINDA MARÍA ORDÓÑEZ | SÍLABA VIVA

En España, al terminar la Guerra Civil, muchos hombres se enorgullecían de acostarse con las viudas o las hijas de los vencidos, de los encarcelados o de los asesinados, por lo que muchas mujeres que lo perdieron todo aprovecharon esta filia machista para tener ingresos económicos.

Cronología del sueño americano

Por DAVID CRUZ | LABERINTOS DE BONSÁIS

En Ropa Americana, Dennis Ávila no deplora de su infancia o de su ciudad, sino que la siente latir, busca su dolor y lo transmite porque es la obligación que tiene con su tiempo; este mismo dolor que se vive en las calles de Rabat, El Cairo o San Salvador. El sufrimiento no conoce idiomas ni fronteras y la mejor opción (la única, en la mayoría de los casos) que tienen las personas es huir de su realidad.

Literatura, miedos y calentamiento global

Por ALEJANDRO GARCÍA | CUADERNOS DE SAN JOSÉ

La representación estética del horror que se ha mantenido en la tradición literaria podría virar hacia una nueva concepción —lamentablemente más realista— sobre un fenómeno que solo es percibido por sus consecuencias, no solo en el ambiente, sino también en el comportamiento humano.

“Escribir es esencialmente un proceso”

Por NOE VÁSQUEZ REYNA | MALABARES & AMALGAMAS

La Conferencia Nacional de Escritura me dejó la sensación de que sí se están dando pasos para enfocarse en los niños y niñas, de que sí se pueden hacer cambios desde el aula para que ellos sí hablen, sí puedan aprender y expresarse en sus idiomas maternos, sí puedan organizar ideas, sí se enamoren de las historias, sí lean y sí puedan ser potenciales narradores o poetas. O simplemente ciudadanos con más oportunidades de ser felices.

Pepita de marañón. Noche de teatro panameño con mi hijo inglés

Por JAVIER STANZIOLA | EXPULSANDO A LUPITA

Estoy seguro de que mi hijo pronto elucubrará planes draculianos para evitar ser visto en público conmigo. Los efectos de la tormenta de hormonas que ya ha comenzado a transformar su cuerpo y sus humores han sido devastadores. Ya es más alto que yo y tiene opiniones informadas sobre motores de autos italianos. Sé que pronto ya no podré contar con su compañía en aventuras como esta.

Posdata a #Los2000

Por LUIS BÁEZ | NINGÚN SOL

Quizá un indicio de valentía sería aceptar que nuestro vacío ideológico nos ayuda a ignorar que la tradición justifica desligarse de la realidad, que la literatura es una actividad profundamente individual y egotista y que por esas razones hemos decidido fijar la vista hacia afuera, hacia nuestro propio rédito y éxito personal como escritores. ¿Cuántos escritores nicas de mi generación permanecen hoy en el país?