Autor: Gabriela Grajeda Arévalo

Estados Unidos, la hipócrita fábrica de héroes (primera parte)

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

«A la fecha no se ha visto ninguna película con la cara de Ben Affleck o Brad Pitt acompañada de la música de John Williams que ilustre «el heroísmo» de lanzar dos bombas atómicas — una de uranio llamada Little boy y otra de plutonio llamada Fat Man— que asesinan instantáneamente a más de 100 mil civiles».

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No sea cerdo

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

De nada sirve una ciudad moderna como la de Panamá —con esos edificios imponentes y esos centros comerciales nuevos, con sus parqueos llenos de carros del año— si cuando se pisa el suelo es un chiquero.

La nueva forma de hacer política en Centroamérica

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

Cuando le pregunté qué pretendía lograr con su postulación a la presidencia de Guatemala, Gloria Álvarez respondió: «Primero, que la gente se cuestione por qué en mi país hay una ley arbitraria que dice 40 años. ¿Por qué 40? ¿Por qué no 85? ¿Por qué no 25? Y que la gente se empiece a cuestionar por qué siguen vigentes leyes como esta que no tienen ningún sentido».

Ricardo Darín y su amor menos pensado

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

«La Biblia dice que cuando sos niño pensás como niño, lo que no dice es que cuando sos más viejo, aunque no anciano, entrás en crisis porque nadie te enseñó a vivir de viejo. Nadie te preparó para cambiar drásticamente de rutina, jubilarte, dejar que los hijos, que tanto cuesta criar se vayan y dejen la casa sola, llena de cosas que son solo cosas».

El caso Catherine Shaw en la era de la desinformación

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

Y si Catherine Shaw se hubiera caído de una montaña en Suiza, ¿se hubiera especulado inmediatamente que fue por violación y robo o en ese caso sí hubiera sido un accidente? ¿Cuántos clics hubiera tenido la noticia real?

El hartazgo y la revolución femenina

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

Aristóteles describió la revolución como un cambio de una constitución existente. El diccionario menciona las palabras: cambio, giro, alboroto y vuelta en todas sus definiciones. Y es que el feminismo no es una «ola», como bien quieren hacernos creer.

Miguel Ángel en Panamá

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

En la época de Miguel Ángel nadie le dio la importancia a las manos que se unen entre Dios y Adán. Fue hasta la segunda mitad del siglo XX que la gente se dio cuenta del poder de esas manos y de su mensaje: el contacto implícito e incompleto entre Dios y su más grande creación: la humanidad.