Perder para ganar

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

Cuando tuve dos empleos, quince libras menos y el cuadro de tristeza más agudo de mi vida, comprar se convirtió en una manera torpe de relajarme y evadir la realidad. Vivir de las apariencias es mucho más efectivo y simple que enfrentar la realidad porque nos hace «parte de», nos regala grandes dosis de «normalidad» y, sobre todo, nos garantiza la aceptación social, tan necesaria para nuestros golpeados y delicados autoconceptos.

El éxodo hondureño: razones para una caravana

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

Cientos de decretos ilegales, con claros vicios de corrupción y que se crearon bajo la legislatura de Juan Orlando Hernández entre 2010 y 2014, están pasando factura. La implementación de todas estas políticas carniceras ha derivado en una miseria generalizada.

Cuando se enseña a los contenidos y no a las personas

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

Las motivaciones que dieron origen a la creación de la educación pública en el pasado nada tuvieron que ver con la complejidad del mundo de hoy, y si las respuestas son diferentes, también deberían cambiar las preguntas.

La homosexualidad no se aprende, la homofobia sí

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

“Con los años, a raíz de entender que la cultura y el entorno tenían un enorme peso sobre nuestro inconsciente, no tardé en cuestionarme si mis preferencias sexuales en verdad eran mías o más bien el resultado del aprendizaje cultural”.

Esto significa ser niño en Honduras

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

¿Qué es lo que celebramos hoy en el país con la tasa de homicidios de menores de edad más alta en el mundo? Habría que ser demasiado cínico o ignorante como para atreverse a felicitar a un niño o a una niña en Honduras.

El caso y la causa de Berta Cáceres

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

Ocultar los hechos y olvidar las causas que subyacen detrás del asesinato de Berta Cáceres. Esta ha sido la principal intención del Estado de Honduras, la policía, el ejército y los órganos impartidores de justicia del país.