La indignación de los indignados

Por FRANCISCO ALEJANDRO MÉNDEZ | EL PULPO ZURDO

Lo curioso, y en lo que coinciden pensadores sobre esta época, es que al final de cuentas, a las personas les encantan las diferentes versiones de las realidades, no así el fondo y la esencia de lo ocurrido.

La religión de la innovación financiera

Mientras yo escribía artículos para (Casi) literal sobre discriminación contra los LGBTQ, el sector financiero, el Órgano Ejecutivo y el Órgano Legislativo de Panamá comenzaron a debatir un proyecto de ley sobre cómo promover el desarrollo de las fintechs, un mundo de innovación financiera que incluye monedas virtuales, pagos sin efectivo y plataformas de microfinanciación. Nuestra fe en la innovación tecnológica hace que la posibilidad de la versión criolla de un Banco de Facebook que prometen las fintechs nos seduzca fácilmente.

La farsa del Community Manager

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

En este siglo y en estos medios, donde puedes crear de acuerdo con nuevos retos y tendencias, tu único pecado es ser aburrido o irrelevante. Y por favor perdónenme mis colegas académicos, pero lo que ustedes publican, comentan y comparten suele serlo (y no hablo solo de sus poetuits).

No quiero creer, quiero pensar

Por MATEO BENÍTEZ | COGITO, ERGO SUM

“Somos dogmáticos cuando nos negamos a cuestionar nuestras creencias. Reflexionar sobre ellas y la información que entra a nuestra conciencia es imprescindible para gozar de una buena salud espiritual”.

Lazos blancos en la piel

Por NORA MÉNDEZ | LA ENTREGA

El marxismo y la dialéctica han colapsado. Las revoluciones se acabaron, los grandes cambios murieron. Con la posmodernidad surgen las micro-utopías y también las micro-sublevaciones.

Estética y velocidad

Por LUCÍA AGUILAR

“La reflexión y la apreciación de la belleza se hacen y deshacen con la misma velocidad con la que digo «me gusta» en Facebook o lo «retuiteo» en Twitter”.

Redes sociales, censura y fusil al hombro

Por JIMENA CASTAÑEDA

“Los jóvenes, en su mayoría, son absolutamente indiferentes ante la historia, la política y la problemática socioeconómica del país. Sus propios padres, ante el horror de la guerra, decidieron encerrarlos en una burbuja de aislamiento y alinearlos a la forma de pensamiento aceptada y alimentada por el mundo globalizado, el consumismo extremo y la creación de necesidades falsas”.