Centraka: de hip hop, terrores y horrocruxes


Ricardo Corea_ Perfil Casi literal«Represento lo que soy: soy la América del Centro». Con ese verso cerraba Zaki su interlude en el disco de 2019 Hellboy. Sexto track de un disco de trece en el que, si bien es cierto se sumerge en el Deep Sívar, también deja constancia de su espíritu centroamericanista; espíritu que, por otro lado, está presente en toda su discografía.

Un año después —y por sexto año consecutivo— Zaki estrena nuevo material. Esta vez amplía el foco de atención: ya no habla solamente del lugar en el que nació («donde el fuego es alarma por la mañana»), sino sobre este país fragmentado, cálido y jodido llamado Centroamérica.

Y lo aborda sin tapujos: desde el nombre hasta las colaboraciones. Centraka es una construcción conceptual y musical del territorio centroamericano en la actualidad. Es relajo, baile y enamoramientos, pero también es desaparecidos, mártires y dictaduras. Terror, en una palabra.

No es gratuita la elección de la canción con la que abre, ¿Dónde están los muertos?, sino una provocación revestida de pregunta retórica. La excusa perfecta para hablar del pueblo que sangra; del pueblo chico, infierno grande. También es un enlace entre la salvadoreñidad de Hellboy y el centroamericanismo de Centraka.

Tierra de calor, de color, de locura.

Tierra del amor, del horror, de locura.

Tierra del ladrón que se viste de jura.

Tierra del autor de la muerte de un cura.

Y luego, en La oportunidad lo destapa ya sin remordimientos: «Soy el centro, cintura de América en movimiento. El ancestral medicinal, astral conocimiento… Nahual en Ak’abal, mi protector es Lucio. Espíritu Jaguar, les anuncio el diluvio».

La propuesta de Zakiboy

A lo largo de sus quince canciones, Zaki, junto con Leyton Eme y Weedmacker, Adhesivo, Rebeca Lane, SNK y NFX, Young Reos, Jorge Gómez, Eros EQ, Danny Marín, Gabriela Bolten, Mayki Graff y La Straw combina sonidos, estilos y rimas que emulan la diversidad de la región, pero no desde el folklore «autóctono», sino desde los sonidos contemporáneos como el hip hop, poco relacionables con la región si nos ponemos puristas.

Y es ahí donde radica una de las propuestas musicales del rapero: redefinir qué se entiende por sonido centroamericano. En una entrevista concedida a un periódico local el propio Zaki asegura que existe una «enorme cantidad de desinformación sobre nuestros territorios en el extranjero, y cómo eso alimenta la idea de un concepto erróneo de quienes somos y qué nos representa, y nos brinda identidad. Dentro de la visión del extranjero, considero, se acumula una visión de intereses sobre nuestras riquezas culturales».

Pero no todo es identidad y cultura, también hay una decisiva intención política y social. En Ciudad Terror, la canción en la que Zaki hace dueto con Adhesivo, una de las bandas más importantes del ska salvadoreño —y probablemente centroamericano—, la lírica no concede tregua: «Almas violadas de su integridad, sorteando la muerte con solo respirar…» mientras se escuchan reportes noticiosos reales sobre capturas de expresidentes o capturas de personalidades públicas por delitos sexuales en contra de menores de edad.

Canciones como Estamos locos y Como tú sabes caldean la pista de baile. Si supiera habla de un amor no correspondido —qué sería de nuestras vidas sin un buen cliché—; mientras que Sueña parece un lazo salvavidas para no abandonar la esperanza a pesar de las rudezas de la vida («llename el vaso, haceme caso, y brindemos por los triunfos y también por los posibles fracasos»).

Horrokruxes

Pero si hay una razón realmente importante para convencerlos de darle una oportunidad al hip hop de Zaki es esta: Desde su disco de 2018, Hara Kiri, Zaki termina sus discos con una referencia a la cultura pop dosmilera: horrocruxes, les llama a esas canciones, como el instrumento a través del cual el joven Tom Riddle fragmentó su alma para evadir la muerte siendo Lord Voldemort.

Zaki, al igual que Tom, nos deja en estas piezas un pedazo de su alma. Y al igual que Tom, este instrumento de magia oscura y poderosa trastoca la identidad de su creador. Zaki deja por un segundo de ser Zaki, ese rapero exitoso de Centroamérica, y se convierte en Carlos, el muchacho que lucha por sacar adelante a su familia mientras lleva en el alma tatuada la muerte de su hermano.

Pero la hibridación no es perfecta, como no la fue la del archienemigo de Harry Potter.

En Hara Kiri, su horrokrux sigue la tónica de una canción de rap, un beat sencillo y la voz resquebrajada de un artista que ha alcanzado una madurez inédita. Verdades y realidades. Rimas que golpean, que no terminamos de comprender si provienen de Zaki o de Carlos.

En 2019, con su Hellboy, su horrokux 2 se convierte en un aullido. Sin beat, sin grandilocuencias ni artilugios técnicos, Zaki abre otra vez el corazón para recapitular la vida, para reclamar («Yo soy Carlos, putamadre, me sabe a mierda el apodo»), para gritar, para llorar.

En 2020, Centraka, como no podía ser de otra forma, estira de nuevo el límite con Horrokrux LII: no habla Zaki, no habla Carlos; habla su familia, sus amigos, sus seres queridos. Mensajes de voz de WhatsApp sin aditivos ni adornos; sonidos y mensajes familiares, cercanos, cargados de amor, dolor y preocupación. No sabemos de quiénes se habla ni entendemos el contexto del todo, pero sabemos que suenan cerquita. Es imposible no quebrarse con esos doce minutos y medio de voces que se parecen demasiado a la de nuestros propios seres queridos.

Seguramente habrá varias buenas razones para acercarse a la música de Zaki. Podría intentar esgrimir una concreta a manera de cierre, pero voy a dejar que sean sus palabras las que hagan ese trabajo:

«Centraka es un ser humano que nació con un pasaporte que lo coloca siempre en una posición específica, y la mayoría de las veces no es de ventaja. Me interesa mostrar la suspicacia con la que resolvemos nuestros conflictos».

Y esa, probablemente, es la mejor definición de este disco y toda su discografía. La suspicacia para resolver conflictos a través del arte en esta Centraka, en este Tercermundo.

Puedes escuchar el álbum Centraka de Zaki en:

[Foto de portada: instagram.com/zaki.ud]

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