Autor: Fernando Vérkell

Dino Buzzati: El desierto de los tártaros

Dino Buzzati_ El desierto de los tártaros_ Casi literal

Por FERNANDO VÉRKELL | DE JARDINES Y LABERINTOS

La novela más conocida de Buzzati recorre un tema ya conocido, pero igualmente terrorífico: la espera.

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Amélie Nothomb: Estupor y temblores

Por FERNANDO VÉRKELL | DE JARDINES Y LABERINTOS

Esta novela breve, de menos de cien páginas, esconde muchísimos aciertos. Puedo adelantar dos: su estilo conciso y su delicada disección de las relaciones machistas y jerárquicas en las oficinas del mundo posmoderno.

Salman Rushdie: Joseph Anton. Memorias

Salman Rushdie: Joseph Anton. Memorias

Por FERNANDO VÉRKELL | DE JARDINES Y LABERINTOS

Joseph Anton es el recuento de esa década doliente, atroz, solitaria y oscurecida por la cercanía de la muerte. Sin aspavientos ni sollozos, esta es una crónica radiográfica sobre la vida de un hombre que perdió, durante diez años, lo más sagrado: el nombre propio.

Richard Dawkins: El espejismo de Dios

Por FERNANDO VÉRKELL | LIBROTARIO

Una vez te liberas del terror al sufrimiento eterno eres capaz de pensar y reflexionar. La religión misma deja de tener sentido sin un infierno. No es necesario ser religioso para ser buena persona.

Melvin René Barahona: «Sé que sabes callar para escuchar el viento»

Por FERNANDO VÉRKELL

«Barahona era un poeta del proletariado. Creció en la pobreza y llegó a ser secretario de letras del grupo Saker-Ti, (Morales Santos, 1983). De su suicidio y sus motivos no tenemos noticias, pero quizá el poeta nos dejó pistas en su obra».

«Soy chapín de sangre»

Por FERNANDO VÉRKELL

«Nos dijeron que no fuéramos «indios», que agarrarámos onda, que entendiéramos. Nos enseñaron a ser machitos, a dejarnos de huecadas y dejar de llorar como culitos. «Soy chapín de sangre y vas a respetarme», gritó la garra, pero nadie nos respetaba».

Edward Hooper: la luz de las construcciones

Por FERNANDO VÉRKELL

«Habrá que revisitar a Hopper y perderse en la inmensidad de los edificios. De cualquier modo, es inevitable recurrir a las edificaciones para meter en un búnker el tedio de la vida moderna».

Borges

No sé si recordarán que al final del tercer acto de Peer Gynt hay un naufragio. Peer Gynt está a punto de ahogarse. Está por caer el telón. Y entonces Peer Gynt dice: “Después de todo, nada puede ocurrirme, porque ¿cómo puedo morir al final del tercer acto?” Jorge Luis Borges, Mi entrañable señor Cervantes

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Diarios de bicicleta

Hablo poco sobre mí; de forma directa, al menos. Esta es tal vez mi columna más personal porque he abierto un ciclo en mi vida y he ejercido el rol de converso: aprendí a conducirme en bicicleta cuando chico, pero no empecé a disfrutarlo hasta un par de meses atrás. Toda moda es vanidad y

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El Quijote de Avellaneda

El fenómeno de continuar obras de otros autores no es extraño en la literatura del Siglo de Oro español: la Diana de Jorge de Montemayor fue continuada por Gil Polo, y el Lazarillo de Tormes tiene dos partes, una anónima, y otra por Juan de Luna. Las sergas de Esplandián, por Garci Rodríguez de Montalvo,

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