Memorias mínimas

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

Las relecturas son lo más cercano que tenemos a una máquina del tiempo. Los libros dejan algo en nosotros, pero más comúnmente dejamos algo nuestro en ellos. Es tan humano rehusarse a olvidar: esa debe ser la razón por la que existe el papel. En la novela El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy, la infancia se parece más a una tierra de nadie.

Mis flores marchitas

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

“Las amistades entre mujeres, especialmente jóvenes, son un tema extraño para la literatura. Existe un prejuicio hacia estas historias que las confina en las novelas juveniles, saturándolas de clichés”.

La inexplicable belleza de un bonsái

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

La gente dice que la ficción es un refugio escapista, pero lo cierto es que la atesoramos cuando captura algo que hemos sentido, interpretado por otros rostros como genios malignos o vampiros postapocalípticos. Los libros no tienen otro propósito que el que les inventamos.

Maridos maravilla

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

“A medida que me amenazan los 30 suelo fantasear con cuáles habrían sido mis distintos destinos, de haber confiado en todas esas veces en que dije que el amor era eterno y la felicidad absoluta. Y es que no tengo ninguna garantía de que cualquiera de esos finales, incluyendo el presente, podría ser fantásticamente feliz”.

La chica de la falda inflamable

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

“Que Marie Kondo diga lo que quiera, pero muchas de las cosas que elijo conservar me acompañan precisamente porque fueron instrumentales en mi relato”.

Un Bestiario y el otro Bestiario

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

“Por aquellos requisitos del destino un viernes por la tarde terminé leyendo Bestiario, de Julio Cortázar (1951) y Bestiario, de Juan José Arreola (1972)”.

Juguemos a las muñecas

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

Nuestra identidad es solo la contemplación y memoria de todo cuanto nos ha conmovido.