El poeta: un ser llamado a un destino superior

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Guillermo_ Perfil Casi literal

Cierta vez, mientras me dirigía a casa, separado del mundo por la ventana del autobús en que transportaba, empeñaba obstinadamente todos mis esfuerzos en tratar de deshilar el telar mágico y maravilloso finamente urdido por el gran poeta chileno Pablo Neruda, en uno de sus libros de versos. La suave y delicada voz de la mujer que ocupaba el asiento a mi diestra, súbitamente me sacó de mis adentros al  preguntarme de qué  se trataba el libro que reposaba en mis manos. Con el sopor característico de un hombre que despierta, luego de estar sumido en un profundo y placentero sueño, le respondí con tono distraído realizando el intento de enclavarme de nuevo en la realidad. Muy segura de sí misma y con un dejo de presunción me afirmó: “Neruda es un poeta muy reconocido aun después  de muerto. No cabe duda que tipos como él si saben a lo que han venido a esta Tierra…  Traen dentro de sí algo como un caudal de agua limpia y pura (lo que aduje sensibilidad poética) que corre desde su alma hasta  hacerse materiales en unas cuantas palabras que son iluminación para todo aquél que las lee”.

Hoy más que nunca esas palabras cobran mucho sentido. Leer y escribir poesía es  un ejercicio y manifestación que comprueba irrefutablemente que somos parte de una especie racional que se diferencia del resto de las demás en la naturaleza, tal principio se circunscribe al uso de la palabra que lleva en su seno las emociones y el pensamiento del hombre. La poesía, la belleza y el amor son las cosas que nos mantienen vivos y unidos. El lenguaje poético constituye, pues, otra manera de dialogo entre los seres humanos que a cada instante les permite nacer de nuevo. Y al que yace bajo los fríos despojos de la muerte le hace vivir y renacer en la metáfora.

Los diáfanos días, estampados en las rusticas páginas de la historia universal, han contemplado el paso triunfante de insignes bardos que han revolucionado al mundo entero con la tinta dorada de su pluma y la implacable sustancia de la palabra encendida.

El poeta es un profeta y ha venido a este mundo a decir algo. El trasfondo de su palabra guarda la imagen del ignorado palacio donde la verdad se encierra. Y en su sueño resuena la vibrante nota musical del arcano.

El poeta es un peregrino, eterno caminante que cruza el yermo de la vida con la polvareda del tiempo impregnado ene l sayal, siempre listo para seguir en pos de la ventura: el destino superior al que ha sido llamado.

Gracias al poeta surgen formas, sonidos, colores nuevos; una realidad distinta a la vivida cotidianamente donde la luz se concentra y surgen espacios de revelación etérea. Errante, siempre errante, va el poeta por ignorada senda con el secreto de la naturaleza en la palabra, bajo el palio de todas sus emociones con la lírica entusiasta de su alma romera y aventurera; y aunque ante sus pasos se abran abismos insondables los deja atrás triunfal.

El hombre es por naturaleza un poeta, aunque, muy poco consciente este de ello traen dentro de si un caudal de agua limpia y pura (la sensibilidad poética) que corre desde su alma hasta consumarse en unos versos que son iluminación para quien lee….

En la Arcadia de Octavio Paz se dice del hombre el siguiente:

“El hombre  no es de ser de excepción: es un momento del dialogo de los universos, una palabra que pronuncia la naturaleza, un símbolo que emite símbolos. Entre todos ellos hay dos, símbolos de símbolos, que son el principio del fin del lenguaje y la prefiguración del otro lenguaje; el abrazo de los cuerpos y la metáfora poética”.

Los signos en rotación, Octavio Paz

La eterna tragedia del hombre radica en que no todos los individuos lo saben e ignoran el don innato que corre como otro fluido vital, junto a la sangre en las venas, y regresan al polvo, ignorando la parte divina que los conforma. Mueren siendo poetas sin saberlo.

Al lado de Rubén Darío, yo también “brindo por los poetas que no pudieron ser”. Que prosiga el poderoso y absurdo drama de las cosas que envuelven al mundo y que está detrás del sufrimiento de la humanidad; pero cuan poderoso es que el poeta contribuya con tan solo un verso para sanear las heridas provocadas por la cruda realidad que nos asecha. Mientras hay vida, hay esperanza; y, mientras haya esperanza, habrá también poesía. El hombre puede morir pero no la poesía.


Plural: 3 comentarios en “El poeta: un ser llamado a un destino superior”

  1. Me ha conmovido tu palabra Guille, es muy profunda y poco habitual en los apenas veinte años de tu existencia. Indudablemente creo adivinar un futuro muy cercano y maravilloso en tu universo literario que ojalá nos lo puedas brindar al mundo para su regocijo. Te mando un abrazo laaaaaaaarrrrrrrrgo – Horacio Fernandez Moreschi

  2. Guille: tienes muy claro qué es ser poeta y la misión que debe cumplir en la vida. La cualidad de profeta que le asignas es tan cierta que se vislumbra en la capacidad del poeta para trascender las dimensiones conocidas, desentrañar los mensajes del Arcano y adelantarse con la luz de su palabra a iluminar lo oculto o lo que no es fácil avizorar para brindarlo a los otros seres. Te felicito de todo corazón y te auguro un camino que te dará muchas alegrías y enriquecimiento de tu mente y de tu alma porque irradias talento y espiritualidad. Un abrazo de tu colega y amiga, Teresita Morán, de San Luis, Argentina.

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