El país que me inventé

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

“Dudo mucho que en la guerra civil todos los guerrilleros hayan leído la obra de Marx o que los soldados hayan sido instruidos en la filosofía de Adam Smith. Pero ambos bandos coincidieron en algo: que el país podía cambiar —que debía cambiar— y asemejarse más a esa patria imaginaria que nos hemos inventado desde siempre”.

El Quijote y la teatralidad

Por LEO DE SOULAS | LA HECATOMBE

Más allá de la antonimia del idealismo y el realismo, vemos en el Quijote de Galdámez una necesidad de experimentar y exprimirle el jugo de la expresividad a los recursos técnicos de uso común en el teatro.

Felisberto, el pianista visual

Por LEONEL GONZÁLEZ DE LEÓN | PASEO NOCTURNO

Felisberto Hernández abandonó una carrera de pianista para lanzarse a la literatura, aun cuando sus textos van muy en contra de lo que esperaban —y que esperan aún ahora— las editoriales.

La banalización de la bondad

Por ALEJANDRO GARCÍA | CUADERNOS DE SAN JOSÉ
Conforme pasan los años, la estupidización de lo bueno o la irrelevancia de los sentimientos va en aumento y de lo cliché pasamos a lo absurdo.

El fetiche de la tristeza

Por ANGÉLICA QUIÑONEZ | TINTA BLANCA

El problema de enamorarte de un personaje literario (o cuasi-literario) es que tarde o temprano te das cuenta de que su vida se termina cuando cierras la contratapa. Romantizamos a los enfermos mentales, a los suicidas y a los violadores porque nos hacen creer que nuestra tristeza nos convierte en algo más hermoso que patético.

Lo que nos hace escritores (y lo que no)

Por ALFONSO GUIDO | LA TUBERCULOSIS DE KAFKA

“Definitivamente soy el escritor al que nunca le daría una columna quincenal y mucho menos un pago de adelanto por una novela”.