Moskitia painkira

Por LINDA MARÍA ORDÓÑEZ | SÍLABA VIVA

En el imaginario hondureño, La Mosquitia es sinónimo de un lugar perdido, remoto y lleno de muchos riesgos. La escasa información, el abandono y la incompetencia de todos los gobiernos, la discriminación y la ignorancia de una gran parte de la sociedad son los responsables de la marginalidad a la que se ha visto condenada esta región de Honduras.

El país que me inventé

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

“Dudo mucho que en la guerra civil todos los guerrilleros hayan leído la obra de Marx o que los soldados hayan sido instruidos en la filosofía de Adam Smith. Pero ambos bandos coincidieron en algo: que el país podía cambiar —que debía cambiar— y asemejarse más a esa patria imaginaria que nos hemos inventado desde siempre”.

¿Y las que callan?

Por CORINA RUEDA BORRERO | SILAMPA COLORA’

“El silencio —inducido por la complicidad de la sociedad con los agresores— no debe confundirse con el silencio de «las que callan» porque, al fin y al cabo, ellas son nuestras compañeras y por más que como movimiento tengamos el ímpetu de destapar la estructura patriarcal lo más pronto posible, no todas se sienten preparadas para alzar la voz”.

Terraplanistas y antivacunas: un resultado obvio

Por LAHURA EMILIA VÁSQUEZ GAITÁN | MEMORIAS DE UNA DISIDENTE

Quienes se burlan de los terraplanistas, ¿sabrán por qué la tierra es redonda? ¿Podrían dar pruebas fehacientes? ¿Están en la capacidad de explicarlo claramente?

La banalización de la bondad

Por ALEJANDRO GARCÍA | CUADERNOS DE SAN JOSÉ
Conforme pasan los años, la estupidización de lo bueno o la irrelevancia de los sentimientos va en aumento y de lo cliché pasamos a lo absurdo.

No sea cerdo

Por GABRIELA GRAJEDA ARÉVALO | DIVERGENCIAS

De nada sirve una ciudad moderna como la de Panamá —con esos edificios imponentes y esos centros comerciales nuevos, con sus parqueos llenos de carros del año— si cuando se pisa el suelo es un chiquero.

Cuba, o el homopánico institucionalizado

Por JAVIER STANZIOLA | EXPULSANDO A LUPITA

Así como Fidel Castro encerró su orientación sexual en alguna esquina de su cerebro, su homopánico lo llevó a encarcelar a cientos de homosexuales en campos de concentración para que se hicieran «hombres de verdad», para que trabajasen por la revolución como esclavos, para él librarse de tanta tentación sudada.