Un país donde violar niñas es legal


Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Asegurar que los daños psicológicos de una niña de 10 años que fue tocada en sus genitales se pueden pagar con una multa de entre 10 y 30 días de sueldo mínimo es insultar a la inteligencia de una sociedad entera.


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Darío Jovel_ Perfil Casi literal«Luego que se cansaron de repetir esas estupideces que llamaban sus ideales, ahora se comportan como las ratas más voraces».

Horacio Castellanos Moya, El asco

La idea de justicia suele acercarse peligrosamente a ideales ficticios, a grandes principios inalcanzables y a versos que evocan mundos mejores. Saber que los jueces se equivocan es asumir una realidad absoluta, entender que las leyes son hechas por humanos es comprender que tienen fallas, que son imperfectas como sus progenitores. Pero hay una línea muy delgada entre los errores humanos y la injustica agravada. Y sí: hay una frontera en la ambigüedad, en la libre interpretación de conceptos. Justo ahí es donde se pierden quienes dicen que tocar a una niña de 10 años en sus genitales no es delito.

Ocurrió en un país llamado El Salvador, ese punto que casi no se ve en el mapa de América y cuya historia abarca una serie infinita de crímenes impunes. ¿Ya se ubicaron? Sí, donde perdonaron a criminales de guerra responsables de 80 mil muertes y donde robar millones al Estado solo es un crimen durante unos cuántos años y luego solo pasa a ser un mal recuerdo.

Aquí un hombre tocó a una niña de diez años y el argumento de su defensa fue: «El tocamiento no pone en riesgo la intimidad o libertad sexual de la persona, porque es instantáneo», a lo cual la Cámara Primero de lo Penal dijo: «Señor, sí, señor».

Querido lector: no se esfuerce. Usted no el único que no le encuentra lógica al argumento de la defensa. Es probable que esto le parezca ridículo, pero esa ridiculez aquí es ley.

A la fecha que escribo este articulo (5 de noviembre) ya ha habido manifestaciones y una campaña en redes sociales para condenar el actuar cobarde de la Cámara y la actitud reprochable del ex magistrado Jaime Eduardo Escalante. Pasa que un país puede perdonar y olvidar michas cosas, asumir otras tantas y bajar la cabeza tantas veces como sea necesario, pero decir que los daños psicológicos que esa niña de 10 años tiene ahora se pueden pagar con una multa de entre 10 y 30 días de sueldo mínimo es insultar a la inteligencia de una sociedad entera. Pero entre las olas de impunidad que caracterizan a la justica salvadoreña parece que la gente se aburrió que los altos funcionarios públicos sean intocables, que la ley para ellos sea papel mojado.

No sé si el señor Escalante tiene una hija o una hermana, pero de ser así espero que las cuide muy bien porque en el país que también él construyó los crímenes sexuales no existen. Pero tarde o temprano alguien rebalsaría la paciencia de un pueblo que ha visto tantas burlas en las cortes que mantienen con sus impuestos. Hoy lo realmente importante es empezar a marcar un recedente que le deje bien en claro a todos los funcionarios públicos que los tiempos de impunidad han quedado atrás, que le deje bien en claro al mundo que en El Salvador tocar niñas sí es un delito. Es momento de hacer algo por una justicia que, aparte de ciega, es sorda, muda y coja. Mientras tanto, que todos los violadores del mundo sean bienvenidos a El Salvador, el país donde los jueces los tratarán como héroes y sus víctimas serán las malas de la historia. Bienvenidos a la tierra de la santa impunidad, al oasis de los corruptos. Ojalá este pedacito de tierra empiece a cambiar de una vez.

¿Quién es Darío Jovel?


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