Mario León, el primer crítico de cine de La Prensa, de Nicaragua_ Casi literal

Mario León: el primer crítico de cine de La Prensa, de Nicaragua


Por KARLY GAITÁN MORALES | LA VENTANA DISCRETA

Entre las innovaciones y adelantos en la escuela de periodismo que forjó La Prensa se encontraba una página de comentarios de cine que puede considerarse como la primera sección fija de cinematografía en una publicación periodística nicaragüense.


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Karly Gaitán Morales_ perfil Casi literalEn la Nicaragua de la década de 1920, especialmente en la región del Pacífico, había un avivamiento en la exhibición de cine, como se puede observar en los constantes anuncios y comentarios editoriales de las publicaciones periodísticas en diarios y revistas de esa época.

En los periódicos se publicaba brevemente sobre teatro y cine, pero se trataba solamente de algunos anuncios en recuadros en las esquinas de los pliegues de papel que anunciaban la exhibición de algún filme. En 1917, artículos diversos aparecieron en El Diario de León, que se componían principalmente de críticas sobre los mensajes políticos, morales y culturales que mostraban las películas que se exhibían, especialmente las del cine Fausto de San Felipe, en León. Casi todos los artículos eran negativos y al parecer sus autores estaban en constante lucha contra el cine, comparándolo desventajosamente con el teatro y considerándolo un invento mecánico y no una expresión artística.

Otros medios que habían publicado comentarios de cine, casi siempre sin autor o firmados por seudónimos, eran la revista Nicaragua Informativa y los diarios El Comercio, El Correo y La Noticia.

El 2 de marzo de 1926 fue fundado el diario La Prensa en Managua, por Pedro Belli, Gabry Rivas y Enrique Belli. Su primer número circuló a un precio de 3 centavos y hubo un tiraje de 6 mil ejemplares. Ese diario marcó un momento muy importante en el periodismo del país porque nacía un medio de comunicación que desafiaba a las revistas y los diarios locales, principalmente al más sólido de la época, El Comercio, que en 1926 tenía 37 años de existencia con un staff periodístico y articulistas de gran influencia en la sociedad.

Entre las innovaciones y adelantos en la escuela de periodismo que forjó La Prensa se encontraba una página de comentarios de cine que puede considerarse como la primera sección fija de cinematografía en una publicación periodística nacional, a cargo de Mario León, también considerado el primer crítico de cine de ese diario al que se le llamó «crítico», con la sección titulada «Cine».

Era necesaria en ese tiempo una sección que comentara los filmes que se exhibían en el país porque había cierto desorden con respecto a las programaciones, mucha cancelación de proyecciones o cambio de horarios y constante variación de precios. La mayoría de las películas eran europeas y había otro porcentaje alto de cine de Estados Unidos; y como no existía una empresa distribuidora, cada propietario de teatros y cines llevaba las películas que encontraba en el mercado, seleccionadas según sus gustos personales o lo que se creía que atraía al público. No había quien diera algunos tips de apreciación cinematográfica ni una línea de cánones de clasificación; y era el cine un arte prácticamente recién nacido que evolucionaba y se mejoraba con una periodicidad constante.

Se puede observar que Mario León era un periodista con visión de modernidad. Escribía verdaderas críticas cuando en aquella época los comentarios y crónicas de cine no eran aún un ejercicio formal del periodismo y de las artes, y mucho menos un género del qué ocuparse.

En sus primeras publicaciones usó un estilo educativo para compartir sus conocimientos del tema y a la vez con sus impresiones dejó un testimonio de la situación que se vivía por esos días en la vida diaria con respecto al espectáculo como fenómeno sociológico, como expresó en una de sus primeras publicaciones: «Es difícil explicarles una película sin decirles todo lo que pasa en ellas porque si yo les cuento todo entonces no llegarán a los teatros, pero aunque sea difícil, en esta sección vamos a agarrar al cine por los cuernos y tratar de traerles las ideas y análisis que el público de este diario merece. También agradecer al señor Alegrett, que nos deja a los hombres de prensa ver gratis las películas en su teatro y con sus finas atenciones». Aquí se refiere al teatro Margot de Managua y al empresario Sebastián Alegrett, el propietario que era exhibidor y productor de cine.

Además de explicar las películas, Mario comentaba en sus textos lo que se estaba viendo en esos días en cines de otros países, de lo que era la vida glamurosa de los actores y actrices de Hollywood, el mensaje que dejaba un filme y cómo tomaban los nicaragüenses algunas proyecciones. Así se puede leer en una publicación de agosto de 1926: «Los adultos que fueron a ver la película de terror estas noches produjeron grandes sustos a los niños del público cuando el temible monstruo Chan se acercaba a la víctima y cuando se acercaba el momento de la cumbre del terror ellos gritaban como si estaban horrorizados para hacer que los menores del público salieran con miedo de la película y los pobrecillos gritaban, pero con miedo del de verdad». Y otro de sus comentarios se refiere a la preferencia de los espectadores según algunas ciudades: «El ser humano es de dos polos, lo que es favorito en Nicaragua con referencia al cinematógrafo es el miedo y la risa y estas son las películas que aquí se miran más en Managua; en León nos dicen nuestros compañeros que prefieren ver películas con el tema del espanto; y en Granada, a los cómicos».

La sección de cine de La Prensa apareció inicialmente los sábados y después con una periodicidad esporádica. Entre otros temas se encuentra una nota publicada en agosto de 1926 que aporta valiosa información: la existencia y actividades de la primera academia de cine que existió en Nicaragua, llamada Academia Cinematográfica Nicaragüense, propiedad de Adán Díaz Fonseca, fotógrafo y primer cineasta de Nicaragua. Mario León comenta en varias ocasiones sobre los cursos, que consistían en fotografía, técnicas de proyección, creación artística de escenografías, iluminación, actuación, maquillaje y vestuario para cine y teatro. Él mismo fue alumno en esta academia en el curso «Trucos fotográficos».

Después de noviembre de 1927 desaparecieron sin ninguna explicación las notas firmadas por Mario León, pero su participación sin duda marcó un hito en la historia del periodismo, del diario La Prensa y en la historia del cine en Nicaragua.

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