Lecturas y relecturas pendientes_ Casi literal

Lecturas y relecturas pendientes


Por NOE VÁSQUEZ REYNA | MALABARES & AMALGAMAS

Nombres a los que he llegado tarde como la mexicana Elena Poniatowska, la costarricense Yolanda Oreamuno o la guatemalteca Alaíde Foppa no entraron en mi pensum de literatura en la universidad y sé que en Guatemala muy poca gente las reconoce. Espero que el actual no las excluya nunca y que los grupos y clubes de lectura no las pasen por alto.

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Noe Vásquez Reyna_ perfil Casi literalDesde hace algunos años me recomiendan que lea más literatura escrita por mujeres. Me lo tomé en serio el año pasado, cuando me fui cansando de la ficción faloegocéntrica y ombliguista —incluso escrita por autores canónicos— y de abrir las secciones culturales de los medios y encontrar un único nombre de mujer en medio de un mar de los mismos tipos de siempre, mientras que todos normalizamos que en todos los espacios suceda lo mismo.

En cuanto puedo apunto nombres de libros y autoras porque se me escapan. ¡Son tantos y de tan diversos orígenes y estilos! Hasta la fecha puedo afirmar que ninguna de las mujeres que me han recomendado me ha decepcionado. Las encuentro fascinantes y hay demasiado que decir sobre sus formas y fondos de escritura, sobre los temas, que no siempre son de «amor y esas cosas de mujeres».

Nombres a los que he llegado tarde como la mexicana Elena Poniatowska, la costarricense Yolanda Oreamuno o la guatemalteca Alaíde Foppa no entraron en mi pensum de literatura en la universidad y sé que en Guatemala muy poca gente las reconoce. Espero que el actual no las excluya nunca y que los grupos y clubes de lectura no las pasen por alto.

Encontrarme con voces que hablan de esa manera tan clara de la existencia humana me recuerda que por varios siglos hemos visto sesgadamente el mundo que tomó al hombre blanco, heterosexual como el dios-sol, y con el cual fuimos medidos en comportamiento e intelectualidad.

Virginia Woolf hablaba de un cuarto propio para que las mujeres pudieran escribir. Hace tres días me hicieron repensar ese término y esa idea. Ya es tiempo de que el cuarto propio para las mujeres se convierta en espacios públicos y polifónicos, y no solo un cuarto privado y escondido para comodidad de quienes prefieren ignorarlas. Porque ya sabemos qué pasa cuando las mujeres toman la palabra, y no digamos las calles.

Para las gentes curiosas les dejo solo algunos nombres que sin duda alimentarán de crítica, humor y genialidad nuestras bibliotecas y quizá nos saquen de nuestra zona de confort sobre el porqué hay tanto miedo a que las mujeres lideren otro espacio acaparado por tanto macho cabrón: Jacinta Escudos (El Salvador), Mariana Enríquez  y Samanta Schweblin (Argentina), Susan Sontag, Maggie Nelson y Alison Bechdel (Estados Unidos), Svetlana Alexiévich (Bielorusia), Clarice Lispector (Brasil).

¿Quién es Noe Vásquez Reyna?

 

 

 

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